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martes, 28 de octubre de 2025

Hacer apóstatas, en vez de mártires

Artículo de 1970, cuando el Este de Europa era comunista

 DESTRUIR DESDE DENTRO

 Muchas veces hemos pensado ¿qué sentirán los hombres que, bajo el comunismo, han sufrido persecución por la fe, cuando llegan Occidente y pueden apreciar la degradación doctrinal y disciplinaria de ciertos medios eclesiásticos?

 El “Periódico de la Iglesia que sufre” nos facilita un testimonio impresionante de esta situación. Se trata del diario de un sacerdote checoslovaco, que padeció doce años de prisión en las cárceles comunistas. El 8 de febrero de 1960, al ser puesto en libertad, expresa la tristeza en que se ha transformado la alegría de su liberación, al serle comunicado por la policía que no puede ejercer su función sacerdotal. En 14 de marzo, anota su angustia al comprobar que, después de la dura jornada de trabajo manual, no es capaz de realizar un esfuerzo espiritual. “Sé, dice, que el sacerdote sólo tiene obligación de celebrar la misa algunas veces en el año. No tengo, pues, la obligación de celebrarla todos los días. Pero ¿se puede hablar de obligación cuando yo siento que se trata de una necesidad de mi alma? Así no puedo continuar. Corro peligro de convertirme en un ex sacerdote”.

Peligro que, al parecer, no inquieta a esos sacerdotes que, con toda libertad para cumplir su ministerio sacerdotal, se encuentran absorbidos por el afán de “encarnación” en el mundo, y subordinan la misa, la oración o los sacramentos al mitin, la reunión del comité, la manifestación subversiva y la propaganda política. A estos no les preocupa convertirse en ex sacerdotes y muchos lo son, de hecho.

 El sacerdote checoslovaco consigue pasar a Occidente. Por fin vuelve a la Iglesia de la libertad. Su desconcierto ante el panorama eclesial que encuentra es angustioso. En la anotación del 13 de mayo de 1968 lo describe así: “Los sacramentos considerados signos mágicos y no realidad; la busca de un Jesús histórico del cual no alcanzamos a saber nada; la desmitización de la Sagrada Escritura. Cualquier observación acerca del “magisterio intrigante disipado” obtiene siempre un aplauso estrepitoso… En mi patria, en Checoslovaquia, con la mitad de semejantes ataques al Papa y contra nuestros reverendísimos obispos me hubiera ganado inmediatamente la liberación de la cárcel y hasta es posible que hubiera llegado a miembro del Gobierno. De cualquier forma hubiera tenido la vida fácil”.

 En 1969 se traslada a Holanda. Allí es alojado en una casa del clero con otros 24 sacerdotes. Se celebra una sola misa al día, en una capilla que le parece un crematorio. Mucho menos acogedora que las habitaciones de los sacerdotes. Se le dice que puede celebrar la misa cada quince días. ¿Para eso el sacerdote checoslovaco ha sufrido persecución durante tantos años? 

En el diario añade un comentario que dejo a la valoración de los lectores: “Qué torpes son nuestros perseguidores comunistas con su violencia. En Occidente, con otros métodos que no alcanza a comprender, Satanás ha logrado un éxito mayor…”

 Hacer apóstatas, en vez de hacer mártires…  ¿Qué tolerancias son las culpables? 

Juan Nuevo


Revista FUERZA NUEVA, nº169, 4-Abr-1970

 

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