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sábado, 10 de enero de 2026

La Santísima Virgen ¿perdonada?

 Las “maravillas” del año de la Fe (1967)

 La Santísima Virgen ¿perdonada?

 En la «Hoja Dominical», de Barcelona, que se publica por la Oficina de Prensa del Arzobispado (número del día 3 de diciembre) se afirma de la Santísima Virgen, con motivo de la fiesta de la Inmaculada, que Ella la madre de Nuestro Señor Jesucristo, fue LA PRIMERA PERDONADA. Con tan infausto motivo una gran porción de católicos santamente indignados han elevado al excelentísimo y reverendísimo arzobispo de Barcelona una carta-denuncia, ciertamente airada. Se nos ha remitido copia y, desde luego, si participamos en el fondo del inmenso dolor de que brota ese escrito, rechazamos la forma irreverente, directa y ruda, en muchos puntos.

 Para sustancial información de nuestros lectores extraemos algunos períodos de la desgarrada queja:

 Se ofenden nuestros más íntimos sentimientos de católicos al escribir de nuestra Madre, la Santísima Virgen, después de unas frases ambiguas y atenuadoras del entusiasmo mariano de buenos hijos, que Ella «fue la primera perdonada». Señor arzobispo: esto es intolerable. Perdonada, ¿de qué? ¿De qué culpa o pecado perdonada María; Ella, que fue concebida sin mancha de pecado? ¿Es eso lo que se enseña al pueblo de Barcelona en la novena de la Inmaculada?»

 «Por nuestra ciudad anda de mano en mano el libro de «Una religión para nuestro tiempo», del desgraciado sacerdote belga Evely, en el que escribe la blasfema frase de que la Virgen «fue la primera pecadora perdonada». Es indignante que se pueda llamar impunemente en un libro que se presenta como católico, a la Santísima Virgen «pecadora». Pero ahora resulta, por si fuera poco, que en la misma «Hoja Diocesana, aunque se suprime el término de «pecadora», se incluye el de «perdonada», que supone el que ha sido pecadora. Esto en una publicación oficial del Arzobispado.»

 «Esa «Hoja Diocesana», que es el órgano doctrinal del Arzobispado al alcance del pueblo, ha escandalizado gravemente a ese mismo pueblo, y le ha ofendido en sus sentimientos religiosos más queridos, y ha esparcido el error en medio de él. Son cientos de miles los que han recibido ese veneno.»

 ¡Desgraciada ciudad de Barcelona, en manos de los propagadores del error, que desmoronan la fe del pueblo y destruyen el dogma, sin que nadie salga en su sagrada defensa! Esa repugnante Hoja Diocesana» quedará como un baldón permanente».

 Nuestro corresponsal añade:

 «Es ya mucha la indignación que hay en Barcelona. Se recuerda la campaña «Volem Bisbes Catalans», el artículo en «Le Monde» personalmente contra Pablo VI del reverendo José María Montserrat Torrents, la firma del reverendo Joaquín María Martínez Roura, que pertenece a esta Comisión Diocesana para los Medios de Comunicación Social, en el manifiesto clandestino y subversivo de 1 de mayo de este año, capturado por los agentes de la autoridad en Torre Baró, sin que haya rectificado, a pesar del cargo que tiene en dicha Comisión. Por esto se confía en que el señor arzobispo de Barcelona, excelentísimo y reverendísimo doctor don Marcelo González Martin, pondrá fin a tantos desmanes e indisciplinas y sabrá apreciar en todo lo que representa el fondo de fe auténtica que hay en el contenido de esa carta, aunque sea presentada con una vehemencia que nadie mejor que el arzobispo de Barcelona puede comprender y explicar debida y caritativamente».


Revista ¿QUÉ PASA? núm. 208, 23-Dic-1967

 

martes, 6 de enero de 2026

Del Vich de Balmes al Vich postconcilar

 Artículo de 1970

 DEL VICH DE BALMES AL DE MOSÉN DALMAU

 De las tradiciones filosóficas y literarias de entonces al negativismo y a la confusión actual

 El nombre de Balmes tiene unas garantías, una autoridad, una aureola, una profundidad y una perennidad indiscutibles. Balmes ha sido el maestro de muchos pensadores y generaciones españolas. Sus obras se estudian y se estudiarán incansablemente. Recuerdo cómo, a raíz de uno de mis viajes a América, el entonces obispo vicense, monseñor Perelló, me urgía para que en mis colaboraciones y corresponsalías en la prensa hispanoamericana diera a conocer cuanto pudiera el nombre y la obra de Balmes. Incluso monseñor Perelló había considerado muy seriamente la conveniencia introducir el proceso canónico de la causa de beatificación de Jaime Balmes.

 Balmes ha mantenido, en sucesivas décadas, su nombre unido disolublemente al de la ciudad de Vich. El vigatanismo es una expresión típicamente nuestra -afirmaba Salarich Torrents-. Ninguna ciudad del mundo puede vanagloriarse de tener un símbolo como el nuestro que personalice la realidad afectiva de un pueblo.

 Esteban Mollet, en un “Pregón”, centraba las características del espíritu de Vich en estas coordenadas armónicamente conjuntadas: “Han actuado cuatro fuerzas distintas: la de carácter religioso, con su preocupación sobrenatural; la tradición jurídica local, originada por los varios señoríos y su colisión de intereses; la de carácter eclesiástico, por la influencia de los estilos, crudos y nuevos de la Curia con el centro humano y social; la cultura, con la doble vertiente de los estudios eclesiásticos y seculares, y de la tradiciones filosófico-poético y literarias”.

 Esta era la vieja Ausona… Pero Vich, desde el progresismo, ha perdido su primogenitura y el vino se ha vuelto vinagre. Aquella Vich que conocimos a través del inolvidable Travería y Puigrefagut -vlmente asesinado por su fe- y tantas viejas casas y nombres de una solera inmarcesible, está pasando actualmente por el calvario de la destrucción de sus tradiciones, y, como un símbolo de las dos épocas, de los dos estilos, de los dos climas, perfectamente quedan contorneadas al evocar el nombre y la obra sublime de Jaime Balmes, junto a las tartarinescas actuaciones y panfletos de mosén José Dalmau Oliver, sacerdote de la diócesis de Vich, en quien concretamos el escándalo de la actual coyuntura eclesiástica y católica del desolado y entrañable Vich.

 También mosén José Dalmau escribe libros. Desde luego, no tantos como Balmes, y de signo totalmente bufonesco, sarcástico y negativo. Sus libros comenzaron a publicarse en 1967. Incluso “Cuadernos para el Diálogo” quiso enriquecer la bibliografía de la literatura pro-marxista vertiendo al castellano el libro “Distensions cristiano- marxistes”. (…)

 Pero los libros de mosén Dalmau, que se han vendido desde 1967 con toda clase de facilidades publicitarias, con todos los trucos propagandísticos y que, a estas horas, sus primeros títulos incluso ya están olvidados, que carecen todos de la censura eclesiástica preceptuada a los libros publicados por sacerdotes; que, incluso, según nuestras noticias, la autoridad civil se prestaba a colaborar con la jerarquía eclesiástica para que algunos de estos libros denigrantes para la Santa Sede y la doctrina católica no se difundieran; ahora, en febrero de 1970, han merecido un divertido informe redactado por los reverendos A. Oriol, A. Pladevall, R. Pou, S. Raguant, C. Riera, R. Sala y R. Torrents, enjuiciando la producción de mosén Dalmau.

 Resumiremos de alguna manera lo que afirman los observadores de tales libros:

 Negativismo de mosén Dalmau

 Terminamos esta reflexiones alrededor del primer libro de mosén Dalmau, recordando brevemente algunos puntos -sin ningún ánimo de ser exhaustivos- que aparecen claramente en la obra y con los cuales estamos en desacuerdo.

 a) Una presentación sistemática y preferente de puntos negativos en la Iglesia, alternada por la mención también preferente y sistemática, de puntos positivos el socialismo-marxismo. El autor se muestra buen técnico en el uso de las medias verdades.

 b) Una presentación predominantemente social-sociológica del misterio de la Iglesia, paralela a una insistencia en formular de manera notoriamente subjetivista los temas de la Fe y de la Religión (“vivencia religiosa”).

 c) Una presentación tal de la Iglesia en los campos económico, político y de la enseñanza que, por un lado, por la falta de las matizaciones más elementales, resulta calumniosa; y, por otra parte, debido a los caminos de solución que propone, resulta manifiestamente simplista, como ya hemos tenido ocasión de mostrar a propósito de la cuestión de la apertura a todas las ideologías”. (…)

 Tras estos juicios que, sumariamente hemos extractado, mosén Dalmau, con fecha del 27 de febrero, ha contestado encajando deportivamente estos ataques con humoradas muy propias de su estilo, temperamento y catadura. Desde luego, puede hacer la digestión tranquilo y dormir la noche enteramente si al cabo de algunos años de haber escrito y divulgado las barbaridades reseñadas, todo se limita a unas páginas de literatura eclesiástica, sin otra particularidad…

 Quizás se pregunte lector cuál es la posición y determinaciones del señor obispo de Vich ante los libros de mosén Dalmau. El propio prelado confiesa que personalmente solicitó el informe publicado. Pero dice textualmente monseñor Ramón Masnou: “MI posición personal y jerárquica ante los casos que judicialmente han afectado a mosén Dalmau ha sido siempre decidida e inequívocamente a favor de mosén Dalmau”. Y esto, con todos los respetos, es lo que menos acabamos de entender del señor obispo de Vich.

 Porque, por ejemplo, en 10 de octubre de 1966, la prensa nacional publicaba esta noticia: “Detenido por intento de abusos deshonestos. –Barcelona, 10 (Cifra). Esta madrugada fue sorprendido el vecino de Gallifa, José Dalmau Oliver cuando, al parecer, realizaba abusos deshonestos con una menor, cuyas iniciales son P.A.N. de diecisiete años, vecina también de Gallifa, en el interior de su coche, en un bosque lindante de la carretera entre Sardañola y Barcelona. El citado señor y la joven fueron conducidos a la Comisaría de Policía de Horta, de esta ciudad”.

 El hombre de la calle se pregunta que, de ser ciertos tales hechos, tuvo lugar el proceso judicial que correspondía. O si la autoridad eclesiástica lo impidió, invocando cláusulas concordatarias. Si en tal caso mosén Dalmau fue sancionado canónicamente. Y si acaso la noticia no fuera exacta, cómo no se exigió, en virtud de la Ley de Prensa e Imprenta, la debida rectificación a la que obligaba la buena fama y prestigio personal de José Dalmau Oliver, incurso nada menos que en una acusación de abuso deshonesto de una menor. Porque la cuestión es de aúpa.

 También mosén Dalmau fue cabecilla principal de la manifestación del 11 de mayo de 1966 en la barcelonesa Vía Layetana. Aquella actuación fue explícitamente condenada por él C.E. de la Conferencia Episcopal Española. También la Secretaría de Estado de Pablo VI, en un documento enviado a la Embajada de España ante la Santa Sede, deploró la actuación facciosa y subversiva. Aquellos acontecimientos son los que, judicialmente sustanciados, merecieron la condena a mosén Dalmau y a otros compadres, que ahora -en virtud de la petición hecha por monseñor Marcelo González, arzobispo de Barcelona, y la propia Santa Sede- el Jefe del Estado español, generosamente, ha indultado.

 Quizás mosén Dalmau habrá tenido todavía otras implicaciones judiciales; pero aquí también cabe preguntar a monseñor Masnou si, frente a la Conferencia Episcopal Española y a la Santa Sede, su “posición personal y jerárquica ha sido siempre “decidida e inequívocamente en favor de mosén Dalmau”. Esperamos que el prelado de Vich informará debidamente a la opinión pública, pues los dos casos más resonantes de asuntos judiciales en los que ha sido envuelto mosén Dalmau abarcan nada menos que su moral personal y la disciplina eclesiástica, en un terreno que la propia Santa Sede ha tenido que justificarse diplomáticamente. Porque lo más grave ya no es mosén Dalmau y sus libros, sino claramente, esta defensa indiscriminada con que el actual obispo de Vich se pone al lado de mosén Dalmau, impune tras sus libros y glorificado episcopalmente por los hechos que lo han llevado a las comisarías y a los tribunales.

 Es muy urgente que el señor obispo de Vich aclare, por caridad, estos extremos. Porque, en un terreno más elevado, ya Jaime Balmes afirmó lo que seguramente será ya familiar a monseñor Masnou, en el texto que a continuación le recordamos: “Hasta los teólogos más adictos al Sumo Pontífice enseñan una doctrina que conviene recordar por la analogía que tiene con el punto que estamos examinando. Sabido es que el Papa, reconocido como infalible cuando habla “ex cathedra”, no lo es, sin embargo, como persona particular, y en este concepto podría caer en herejía. En tal caso, dicen los teólogos que el Papa perdería su dignidad; sosteniendo unos que se les debería destituir, y afirmando otros que la destitución quedaría realizada por el mero hecho de haberse apartado de la fe. Escójase una cualquiera de estas opiniones, siempre vendría un caso en que sería lícita la resistencia; y esto ¿por qué? Porque el Papa se habría desviado escandalosamente del objeto de su institución, conculcaría la base de las leyes de la Iglesia, que es el dogma, y por consiguiente caducarían las promesas y juramentos de obediencia que se le habían prestado”.

 Si esto, en buena doctrina católica concierne al Papa, con más sobrado emotivo alcanza a un prelado. Monseñor Masnou verá lo que le atañe. Y si él no es juez adecuado en la cuestión, invocamos la autoridad del Nuncio de Su Santidad en España, de la Conferencia Episcopal y de la propia Santa Sede. Que estudien los organismos competentes los libros de mosén Dalmau Oliver y que, en conciencia y públicamente, nos digan si esto puede reducirse a un informe a tres años vista, en que prácticamente todo quede en agua de borrajas. Y a esperar nuevos libros de Dalmau con nuevos errores, groserías y absurdos para hacer tambalear la fe del pueblo. Si a los pastores les importa -les debe importar- lo que significa la vida espiritual de millares de católicos, opinamos no pueden cruzarse de brazos y callarse olímpicamente. O simplemente con pensar que en un informe publicado en un órgano inasequible prácticamente a la opinión pública, ya se ha cumplido.(…)

 Desde luego el Vich de Balmes está secuestrado y marginado por el Vich de mosén Dalmau. De lo sublime a lo ridículo. De lo glorioso al escándalo neto y favorecido. Pero lo que sobrepasa toda medida no es el hecho anecdótico de la figura y de la literatura (¿) de mosén Dalmau, sino el impunismo y el mecenazgo que dice su Prelado tenerle. Porque en esto estriba nada menos que continúe arruinándose la antigua diócesis de Vích y que se debilite tanto la fe que, incluso, falta ya el pulso para hacer las aplicaciones concretas que según exposición de Balmes, en este caso podrían ya deducirse.

 Jaime TARRAGÓ


Revista FUERZA NUEVA, nº 175, 16-May-1970

 

miércoles, 17 de diciembre de 2025

Subversión y "contestación" jesuítica al P. Arrupe

 Artículo de 1970

 El P. Leita, “contestatario” del P. Arrupe

 El padre Juan Leita, jesuita, desgraciadamente bien conocido de nuestros lectores por su libro anticatólico “El fonament irreligiós de l’Esglesia”, ha “contestado” con ocho afirmaciones al padre Arrupe, en su anunciada visita a los jesuitas españoles.

 Al padre Leita le nombraron sus actuales superiores profesor auxiliar de Sagrada Escritura en la Facultad de teología jesuítica de San Cugat del Vallés, al mismo tiempo que condenaban al ostracismo a otros beneméritos profesores del mismo centro. Hoy, ese mismo profesor Leita es un “rebelde” y “contestatario” contra los mismos superiores que lo encumbraron. Sus últimas actuaciones públicas han sido las declaraciones hechas al vespertino “Tele-Exprés”, el 5 del pasado marzo (1970), en las que desautoriza al padre Arrupe en vísperas de su visita a España.

 Las declaraciones de Leita son ocho “contestaciones” que suponen una toma de posición frente al padre Arrupe. Aunque su interés intrínseco es nulo, tienen el valor demostrativo de la descomposición interna de la gran Orden ignaciana. Leita pone de manifiesto el profundo descontento que existe en la gran mayoría de los jesuitas españoles jóvenes y el estado de inconformismo general que se da en los jesuitas de todos los niveles ante la ineficacia del gobierno del padre Arrupe. En entrecomillado citamos literalmente las “contestaciones” del Padre Leita numerándolas correlativamente.

 1. “No sé cuál es el motivo de la visita del Padre Arrupe a España”.

 De entrada, se le dice al padre Arrupe que su viaje carece de motivación. Ese viaje se mira, pues, con indiferencia, sin interés alguno. ¡Magnífica unión de los subordinados con su General!

 2. “Yo no la creo necesaria, ya que todo hace pensar que ser una visita al estilo clásico: causar impresión en los súbditos a base de discursos y charlas de café”.

 La repulsa del modo de proceder del padre Arrupe es manifiesta. Se pone en la picota su manera de “gobernar”: palabras, cartas, discursos, muchas secularizaciones y fracaso de su gobierno. Para que no quede ninguna duda, Leita lo relata en la siguiente afirmación:

 3. “Si ese sistema fuera bueno, seguramente no hubiéramos llegado a la situación actual”.

 Hay un hecho evidente que hace resaltar Leita. La actual situación es deprimente y desastrosa, y la inmensa mayoría de la Compañía en España, por una razón o por otra, está descontenta del sistema del padre Arrupe. Se ha perdido la confianza en él. En este punto hay unanimidad entre todas las llamadas “tendencias”. Incluso entre los mismos actuales superiores es voz común que se lamentan de la falta de apoyo que encuentran en Roma para los actos de gobierno en favor de que se cumplan las Constituciones de la Compañía. De ahí su deseo de abandonar cuanto antes los cargos de gobierno que ocupan.

 Eso no son suposiciones gratuitas. Los números cantan con una elocuencia aplastante. Se trata del “Survey”, encuesta realizada entre los jesuitas españoles. De los 3.900 jesuitas españoles, respondieron al cuestionario 1.775, es decir, un 45%. Y esto pese a las presiones y cartas de los Provinciales. Más de la mitad de los jesuitas españoles, en un asunto tan grave, se abstuvieron y mostraron una total indiferencia o desencanto por el actual sistema de gobierno de la Orden.

 Hay algo más grave aún: la mitad de ese 45% que responde está en disconformidad con la actual Compañía del padre Arrupe. Solamente el 50% contestaron que estaban “plenamente o bastante” conformes con el gobierno del padre Arrupe. Es decir, que la base de apoyo que tiene el padre Arrupe y sus inmediatos colaboradores, entre los jesuitas de España, apenas llegan a la cuarta parte. En este punto tiene razón el padre Leita. Un mal tan profundo y un descontento tan universal no se arreglan con charlas de café y con viajes triunfalistas.

 4. “Un posible motivo podría ser la dimisión propuesta por algunos jesuitas”

 Leita sabe muy bien que esos “algunos” son centenares y centenares, que no se atreven a pedirlo públicamente por temor a la represión interior. La mayoría de los jesuitas no tienen los apoyos de Roma y del Arzobispo de Barcelona, que tiene el padre Leita, para poder manifestar públicamente su pensamiento. Pero Leita apunta algo que es evidente: el padre Arrupe intentará frenar la sangría que supone para la Compañía de España la continuada salida de jesuitas, que suman ya varios centenares, en su mayoría jóvenes, y que son parte de los 2.000 y pico que han salido de la orden durante el actual desgobierno.

 Para que no siga esa sangría se ha propuesto la división. La han propuesto hombres de gobierno, de experiencia, personalidades relevantes de la Orden, hombres maduros y jóvenes. No se ha querido hacer ningún caso. Antes al contrario: el nombramiento de un Superprovincial para todas las provincias jesuíticas españolas pretende ahogar definitivamente la tentativa. Pero la preocupación manifestada por el propio Sumo Pontífice, reconocida en carta colectiva por el mismo padre Arrupe, y la respuesta afirmativa a la Santa Sede de 51 obispos españoles -más de la tercera parte del Episcopado español-, que respondieron afirmativamente al deseo de que la Compañía de España se dividiera, no es cosa que se puede ocultar sin más.

 Las salidas de la Orden son constantes. El recientísimo caso del P. Ferrer, misionero hasta hace poco en la India, que fue jaleado en su reciente venida a España por los superiores jesuitas, y que acaba de unirse con una señorita inglesa, ante un pastor protestante, sin que se enteren sus superiores de su salida y del abandono del sacerdocio, es una comprobación lastimosa de lo que viene sucediendo. Por lo visto, la señorita Anne Perry estaba mejor enterada de las actividades e intenciones del ex padre Vicente Ferrer que su propio provincial, Juan Masiá, Provincial de la Compañía de Jesús en Bombay. ¿Hay o no motivos de división? Son preguntas que podría contestar, por ejemplo, en pública comunicación a la prensa el padre Valero, Provincial de España.

 5. “Pero esto -la división- puede resolverse directamente desde Roma, simplemente reflexionando sobre la alternativa de permitir un sistema fracasado o animar a todos a un programa saludable”.

 Vuelve a insistirse en la ausencia de motivación en el viaje del padre Arrupe, pese a todo. Leita reitera que ese 75% de jesuitas descontentos del padre Arrupe no esperan de él discursos sino actos de gobierno. Y se le dice paladinamente que su sistema de gobierno ha fracasado. ¿Soluciones? Leita, que es un radical del modernismo teológico, empuja al padre Arrupe en la dirección de su corriente, para llegar a las últimas consecuencias. No afirmó el padre Arrupe en la Universidad Católica de Washington que la compañía existía para defender la libertad? Pues, según Leita, debe seguir acelerando en esa dirección. El padre Arrupe no puede ya retroceder.

 6. “La base de este progreso debería ser una libertad casi absolutamente para todos los miembros de la Compañía, para dejar así que surjan las personalidades reales dejando que éstas trabajen, sin dirigirlas ni sofocarlas. Luego ya veremos hacia qué forma más estructurada y concreta debemos ir. Y esto habría que dejarlo hacer con paz y tranquilidad. No creo que la Compañía pueda tener ahora otro objetivo más concreto que éste”.

 La casi absoluta libertad quiere decir que no ha de haber reglas, constituciones, normas, superiores, votos, historia que respetar. O que el elemento jurídico y los superiores no sean más que figuras decorativas que presidan la pura yuxtaposición de clérigos sin ningún vínculo entre sí. La Compañía actual, de tumbo en tumbo, se ha quedado sin mensaje, sin objetivos, sin fin. Es la auto-demolición de la Compañía de Jesús, la institucionalización en ella del modernismo que condena la “Pascendi” y la “Ecclesiam Suam”. Estamos a millones de años luz de la Compañía compacta y unida de San Ignacio. la de las “reglas para sentir con la Iglesia” y la de la seguridad doctrinal.

 7. “Por otra parte, pienso que no hay que marcarse objetivos muy concretos. No puede servir el marcado por el padre Arrupe: la lucha contra el ateísmo”.

 Una vez más se desautoriza al padre Arrupe. El encargo de luchar contra el ateísmo fue voluntad expresa de Pablo VI.  Pero Leita, para que no quede la más mínima duda, reafirma que los jesuitas no han de tener objetivos concretos. Estamos ante el puro subjetivismo, la total anarquía personal. Repitámoslo: la auto-disolución de la Compañía.

 8. “Sí, en cambio, pienso que puede hablarse de una función de la Compañía no como estructura e institución. La Compañía de Jesús -contrariamente a lo que se cree- siempre ha sido una Orden que ha dejado libertad a sus miembros en su acción. Esto es lo que debe ser acentuado”.

 La Compañía de Jesús ha quedado reducida a una “función”… Ese es el resultado de tanto combatir las “estructuras” y del afán de reformar las instituciones. El General, los superiores, para nada sirven: es algo puramente “funcional”, como todo el conjunto de la legislación jesuítica y de cuatro siglos de historia.

 Así se justifican todas las guerrillas, las herejías, los absurdos, el caos. El padre Leita no es un “contestatario”: es la consecuencia lógica de todo un sistema. No es culpa de los “jóvenes”; fueron otros “viejos” los que le prepararon para profesor de Sagrada Escritura de los nuevos jesuitas. Y es el Vicario episcopal del Arzobispo de Barcelona -doctor Marcelo González-, Juan Carrera -ahora implicado en la asistencia a una reunión subversiva en la Parroquia de San Isidro de Barcelona-, quien le premio y galardonó por su libro contra el Pontificado romano, que, a estas horas todavía la autoridad eclesiástica no ha desautorizado ni al autor del libro ni al que actuó como representante personal del Arzobispo. Como asimismo tampoco le ha descalificado por los motivos de su asistencia a la reunión ilegal aludida.

 Hoy se recogen las tempestades de los vientos que sembraron; y después se piensa en arreglarlo con algún sermón de conceptos sublimes, pero continuamente manteniendo a los Leita, a los Carrera y a todo lo que estos personajes significan.

 Jaime TARRAGÓ


Revista FUERZA NUEVA, nº 174, 9-May-1970

 

viernes, 10 de octubre de 2025

Crisis religiosa de Cataluña ya en el franquismo

 (Artículo de 1970) 

 LA PEOR CRISIS DE CATALUÑA

 De no repararse, se va a la suplantación del espíritu cristiano por el amoralismo y la pérdida de la fe

 (…) Cataluña, desde 1939, ha crecido en forma impresionante en su demografía, industria, riqueza, desarrollo financiero, tecnología, participación en órganos de gobierno, “boom” turístico, decisivo incremento editorial, acceso masivo a los estudios y especializaciones. Pero, en esta última década, de no repararse, se va rápidamente a la suplantación del espíritu cristiano, que forjó y se mantuvo firme en Cataluña, por el amoralismo, la pérdida de la fe y del seny catalán, empujado todo ello por los propios eclesiásticos que, por lo visto, gozan de patentes de corso para esta devastación.

 Nos limitaremos a un solo ejemplo, como símbolo de lo que viene ocurriendo impunemente en toda Cataluña. Por ahora, sin una voz episcopal que haga servir el báculo para el fin con que un día se le dio en su consagración episcopal. No se nos diga que desorbitamos un hecho concreto. Tales erupciones hoy se repiten en cadena en muchas sacristías, reuniones de matrimonios, “comisiones obreras” -encuadradas en ciertas parroquias- homilías, revistas, libros… Además, es por enésima vez que tales escándalos se vienen repitiendo sin que la mínima reacción pública haya impedido la reiteración.

 El tristemente famoso padre Jorge Llimona, capuchino, que se ha permitido desde “Destino” y desde “El Noticiero Universal” afirmar las más inverecundas y rabiosas anormalidades -que le hubieran descalificado en otro tiempo de la Iglesia-, recientemente en “Tele-Expres” del pasado de 27 de febrero, otra vez nos ha dejado un esquema de su mentalidad y de las ideas que propina, que Marcuse no dudaría en suscribir. He aquí el primer barrido de Jorge Llimona en estas declaraciones:

La revolución debe llevarse a cabo través de una actitud intelectual para llegar al hombre libre, solidario y justo. Un hombre que pueda desprenderse de los errores, del convencionalismo y del dogmatismo y hacer un hombre solidario, como nos ha enseñado la biología, donde todos seamos iguales, donde no existan las clases, donde todo hombre tenga las mismas posibilidades para desarrollarse”.

 Fíjese el lector cómo se reduce la condición humana a mera biología. Ni siquiera se concede al hombre una categoría cultural ni de moral natural. El gran libro de Jorge Llimona es la biología. Allí ha aprendido que todos somos iguales… ¡iguales como un elefante y una pulga!

 Llimona, como es corriente en estos días, delibera sobre el celibato sacerdotal, según sus anteojos, que no son los de Pablo VI, pues con todo descaro se permite afirmar:

El celibato es una cosa histórica. No forma parte del contenido de la Revelación ni tiene un contenido teológico”.

 Al preguntarle el periodista si el sacerdote no célibe tendría obstáculos para el ejercicio de su ministerio, el capuchino contesta con toda “frescura”:

Si para el desarrollo del hombre es mejor que se dé el hombre globalmente desarrollado o globalmente relacionado, entonces es ya relativo. Pero si es necesario el hombre especializado, entonces no. En este último caso es necesaria la existencia del célibe. Y ello no sólo para el sacerdote, sino que para el civil también vale. Creyente o no. Para aquel que se dedique a la investigación, a la ciencia o a la medicina, por ejemplo. Ahora bien, como este ser humano, hombre o mujer, tiene unas necesidades sexuales y de afecto, creo que las tiene que poder desarrollar con otras personas que se encuentran en la misma situación, que libremente se acepten. El hombre y la mujer deben encontrarse a través de la libertad y únicamente a través de ella”.

 Que un fraile capuchino se convierta en partidario de la fornicación, que lo publique en letras de molde en la prensa, y que no ocurra nada, es algo más que sintomático. Es la pérdida del sentido cristiano en la vida eclesiástica de Cataluña, pues tales disparates explícita o implícitamente, abierta o solapadamente, se vienen runruneando por compadres y gemelos de Jorge Llimona, con un escándalo tan serio que ya se ha hecho habitual y ha atrofiado toda capacidad de reacción, con grave perjuicio de la vida moral de nuestras ciudades y poblaciones.

 ¡Esto sí que es grave para Cataluña! Lo de la novela, teatro y “nova cançó” son aspectos que tienen sus vaivenes y ritmos. Pero que por los propios eclesiásticos, sin que la voz orientadora de la jerarquía tapone la boca y paralice la pluma de los Llimonas, que con apellidos catalanes y lengua catalana le están arrancando su fe, no tiene palabras con que denunciar estridentemente la villanía que se comete contra lo más sagrado de nuestra tierra.

 El doctor Torras i Bagés en la “Tradició Catalana” argumentaba que “todos los grandes pensadores catalanes hasta nuestros días han sido pensadores cristianos; si alguien ha resbalado en la herejía como Arnaldo de Vilanova (s. XIV), la cosa no ha pasado de un sueño de un hombre que se quiso levantar por los inmensos horizontes de la contemplación, sin tener bastante fuertes las alas de los principios de la divina revelación, pero la herejía, tantas veces vecina de Cataluña, jamás se ha metido en ella, y, si alguna vez ha llegado a penetrar, el carácter de los naturales, enemigos de todo delirio, ha hecho inútil la tentativa… es porque Cataluña era muy de veras y muy prácticamente cristiana. No sabemos lo que sucederá con la contemporánea masonería; pero no os parece que los prosélitos que hace no están entre los catalanes auténticos, sino principalmente entre aquella gente ligera, enamoradiza de todo lo que es nuevo, a quien gusta ser mona de los extranjeros, incapaces de comprender la excelencia de su imagen e ignorantes de su historia”.

 También Torras i Bagés se expresaba así: “Apagado por la masonería el sol de la revelación, se debilita la razón natural y las letras humanas quedan en las tinieblas; después del corto periodo del dominio de la fantasía, de la confusión de sentimientos, de la evaporación de los más delicados, generosos y enérgicos, el sentimiento decae y la delectación sensual o ocupa el lugar que antes tenía la noble y humanas satisfacción del sentimiento. El mundo de los sentimientos se hunde en ruinas; el espíritu no encuentra dónde descansar, como la paloma de la Sagrada Biblia no encontró donde reposar sin ensuciarse, y con tristeza busca otra vez refugio en el arca sagrada de la Religión. Desaparecido el sentimiento, se pierde uno de los más dulces lazos que unen a los hombres entre sí; la vida social llega a ser fatigosa para las almas bien templadas, y el mundo queda abandonado a los amadores de la sensualidad. El dogma del amor libre,  que la masonería ha aprendido de los animales, es la conculcación del verdadero amor y la profanación de un nombre honrado”.

 No sabemos qué diría el doctor Torras i Bagés, tan ligado al “Cercle Artistic de Sant Lluc” y vinculado con el gran artista Llimona, que un sucesor suyo en la consiliaría de tal institución artística y con el mismo apellido Llimona propugnara por las soluciones biológicas, por el relativismo, por la fornicación, ideales que, según el doctor Torras i Bagés, son los propios de la masonería, pero que esta vez no vienen alentados por “La Campana de Gracia” ni otros prohombres del catalanismo anti católicos. Esta vez, y Jorge Llimona es una legión, el amor libre, el materialismo y la descristianización vienen a través de un religioso que, además, goza de cargos de prensa, de audiencia pública y de tolerancias episcopales.

 Años atrás se hizo famosa la campaña “Volem bisbes catalans”. Quizá ha llegado ya la hora de que los seglares católicos de Cataluña pidamos a la Santa Sede obispos que defiendan la fe y la moral católica de los zarpazos de los lobos. Porque esto es, como cristianos, lo más esencial. Y como catalanes, los Jorge Llimona y sus mesnadas, consentidos y aupados, representan la disolución y termino de Cataluña, con su personalidad y con su alma. Lo que no se arregla con lágrimas de cocodrilo.

 Jaime TARRAGÓ

 

Revista FUERZA NUEVA, nº 168, 28-Mar-1970


sábado, 20 de septiembre de 2025

Subversión del clero catalán en el PostConcilio (1)

 (Artículo de 1967)

 (…) LO QUE ROMA PROHIBIO, AHORA... ¿LO BENDICE EL PADRE ENRIQUE RIFÁ, PROVINCIAL DE LOS JESUITAS? 

 Para los últimos días de mayo de 1959 se tenían que celebrar en el Monasterio de Montserrat unas reuniones, con participación de teólogos protestantes, que fueron prohibidas por la entonces Congregación del Santo Oficio, cuyo Prefecto era Su Santidad el Papa Juan XXIII, que tuvo que recordar al Monasterio de Montserrat las normas promulgadas en 20 de diciembre de 1949 sobre dicha clase de reuniones.

 Uno de los que debía intervenir en dichas reuniones prohibidas era Jean Goss, uno de los abanderados de la no-violencia. Si entonces no pudo venir, ahora en este noviembre el local de Congregaciones Marianas de Barcelona ha servido de tribuna para difundir la doctrina de la no-violencia, que únicamente se predica en los países de Occidente y no comunistas, con el sano fin, por lo visto, de que mondos y lirondos se dejen avasallar por los ejércitos comunistas. 

Como si ahora, por ejemplo, se propugnara el que los ciudadanos no se defendieran si un ratero o un ladrón les quiere quitar la cartera o desvalijar. Lo que en el terreno individual es una estupidez inimaginable, en el terreno nacional es un suicidio. Por esto Roma prohibió a Jean Gos que él y los otros hablaran en aquella reunión. Pero ahora, en la Casa de las Congregaciones Marianas, se han divulgado tranquilamente las doctrinas que entonces fueron prohibidas.

 No será extraño que nos salgan algunos melenudos que en la hora del servicio militar pueden quizá intentar negarse a cumplir su deber para con la Patria. Es de suponer que la conferencia ha sido autorizada por el Padre Enrique Rifá, Provincial de la Compañía de Jesús en la Provincia tarraconense. Por cierto, que todavía no nos ha aclarado dicho Padre Rifá si el José María Vallés, de la carta delictiva contra el Estado publicada en «Informations Catholiques Internationales», es el estudiante jesuíta de las mismas señas de San Cugat del Vallés o no.

 Desde luego, con jesuítas que firman documentos clandestinos como el Padre García Nieto; otros, provocando en la vía pública como lo hizo el día 27 de octubre el Padre Puigjaner, con Consultores a lo Víctor Codina, que intervino en la manifestación facciosa del 11 de mayo de 1966 en la Vía Layetana, y con conferencias de Jean Goss, y muchos otros detalles que nos callamos, nos explicamos que con estos procedimientos un ex alumno de la Compañía de Jesús, en La Habana, se pueda convertir en el Fidel Castro, dictador comunista de Cuba.

 Con todo el respeto, elevamos esta consideración al Revdmo. Padre Arrupe, ya que somos muchos los barceloneses que estamos cansados de esta dirección política y sectaria que bajo el patrocinio del P. Enrique Rifá se desarrolla aquí. Con todo lo demás que puede saber de Barcelona el P. Arrupe.

 SI: INFORMACION IGUAL A CLARIDAD

 Casimiro Martí, en «El Correo Catalán» del 12 de noviembre, ataca violentamente a la revista «Ecclesia». Pide a dicha revista más información. Que es lo que le pedimos a Casimiro Martí. Esperamos que él subsanará y aclarará lo que vamos a preguntarle: ¿Por qué «Espoir», la revista anarquista, elogia a Casimiro Martí y a José Bigordá porque ponen los puntos sobre las íes al arzobispo don Marcelo? ¿Por qué Casimiro Martí no informa de las reuniones celebradas en las Religiosas de la Asunción de la calle Dolcet? ¿Por qué Casimiro Martí no informa a los lectores de «El Correo Catalán» de la reunión celebrada en las Religiosas Benedictinas de la calle Angli en la que se viviseccionó y descuartizó la exhortación Pastoral del arzobispo Dr. Marcelo, en la que prohibía manifestaciones subversivas de sacerdotes? ¿Por qué Casimiro Martí se permite increpar públicamente al Cardenal Quiroga Palacios, Presidente de la Conferencia Episcopal Española? Esperamos esa información (…) 

A. RECASENS SALVAT

 

Revista ¿QUÉ PASA? núm. 205, 2-Dic-1967