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viernes, 7 de agosto de 2026

Sacrílego plan masónico contra Papado y Eucaristía

 Artículo de 1970

 LOS SACRÍLEGOS PLANES SECTARIOS

 La conocida concesión para que los laicos puedan administrar la Sagrada Comunión que, por las facultades concedidas por la Santa Sede al Arzobispo de Barcelona (Marcelo González) ha confiado a los seglares, con ciertas regulaciones, es objeto de comentarios para todos los gustos. Desde luego, muchos han quedado estupefactos, pues si es verdad que hay caravanas en las carreteras y en los campos de fútbol se acumulan aglomeraciones que hacen imposible un tránsito fluido, desconocíamos tales atropellos y muchedumbres para ir a comulgar. Lo que sí se sabe es que, como confiesa el propio prelado barcelonés, “con motivo de las reformas litúrgicas de estos años, no siempre se ha guardado la debida reverencia a la Sagrada Eucaristía”. En este capítulo, se cuentan cosas horribles que suceden en Barcelona, desconociéndose, hasta ahora, las medidas tomadas para evitar tales escándalos.

 Aparte de esta tolerancia, que es de suponer habrá sido tomada por necesidad y con la garantía de razones convincentes para quien la ha pedido y quien la ha concedido, a este propósito, queremos recordar algunos extremos que no hay que echar en saco roto, aunque sea bajo otros aspectos.

 ****

Es cosa cierta que la masonería tiene planes de infiltración dentro de la legislación católica, para dominarla y prostituirla. Nos basta hojear el famoso libro “Les infiltrations maçonniques dans l’Eglise” al de docenas y docenas de prelados. Transcribimos varias de las instrucciones secretas de la Alta Venta de los Carbonarios:

 Lo que nosotros debemos demandar, ante todo, lo que nosotros debemos tratar de alcanzar, como los judíos esperan el Mesías, es un Papa según nuestras necesidades” (Nubius a Volpe,3 abril 1844)

 “Se cargan nuestras espaldas con un pesado fardo, mi querido Volpe; nosotros debemos llegar con pequeños medios bien graduados, aun cuando maldefinidos, al triunfo de la Revolución por el Papa”.

 Las Instrucciones Secretas dicen también:

 El Papa, cualquiera que sea, no vendrá jamás a las sociedades secretas: corresponde a las sociedades secretas dar el primer paso hacia la Iglesia, a fin de vencer a los dos (Papa e Iglesia). El trabajo que vamos a emprender no es obra de un día ni, puede, que de un siglo; mas en nuestras filas el soldado muere y el combate continúa. Nosotros no pretendemos ganar Papas para nuestra causa, hacerlos neófitos de nuestros principios, propagadores de nuestras ideas. Este sería un ensueño ridículo y de cualquier manera que giren los acontecimientos, aunque cardenales o prelados, por ejemplo se inicien por plena voluntad o por sorpresa en una parte de nuestros secretos, no es, en absoluto, un motivo para desear su elevación a la Sede de Pedro. Esta elevación nos perdería. La ambición, únicamente, les ha conducido a la apostasía, la necesidad de Poder les forzaría a inmolarnos”.

 Para asegurarnos un Papa con las proporciones exigidas, se trata, primeramente, de elaborarle una generación digna del reino que nosotros soñamos.

 Dejad de lado la vejez y la edad madura; id a la juventud y, si es posible, hasta la infancia. Es a la juventud donde resulta necesario ir; es ella la que nosotros debemos arrastrar sin que lo sospeche, bajo la bandera de las sociedades secretas. Para avanzar a pasos contados en esta vía peligrosa, pero segura, dos cosas son necesarias. Vosotros debéis tener un aire de sencillos como las palomas pero seréis prudentes como la serpiente… No tengáis jamás, ante la juventud, una palabra de impiedad o de impureza; una vez establecida vuestra reputación en los colegios, en los institutos, en las universidades y en los seminarios; una vez que vosotros hayáis captado la confianza de profesores y estudiantes, haced que aquéllos que entren en la milicia clerical sientan el deseo de buscar vuestra conversación

 Esta reputación dará acceso a nuestras doctrinas al joven clero así como al fondo de los conventos. Dentro de algunos años, este joven clero, por la fuerza de las circunstancias habrá invadido todas las funciones: él gobernará, él administrará, él juzgará, él formará el consejo del Soberano, él será llamado a elegir al Pontífice que debe reinar y este Pontífice, como la mayor parte de sus contemporáneos, estará imbuido de los principios italianos y humanitarios que nosotros vamos a empezar a poner en circulación… Que el clero marche bajo vuestro estandarte creyendo siempre marchar bajo la bandera de las llaves apostólicas. Tended vuestras redes como Simón-Barjona; y tendedlas en el fondo de las sacristías, de los seminarios y de los conventos, mejor que en el fondo del mar y, si vosotros no precipitáis nada, nosotros os prometemos una pesca más milagrosa que la suya Vosotros pescaréis una Revolución en tiara y capa, marchando tras la cruz y la bandera. Una revolución que sólo necesitará ser muy poco aguijoneada para prender fuego a los cuatro costados del mundo. (…) Ellos se persuadirán de que el cristianismo es una doctrina esencialmente democrática”.

 Ataques a la Eucaristía

 Por si fueran poco significativos los textos reproducidos, queremos recordar lo que Pierre Virion escribe en su famoso libro “La Iglesia y la Masonería” sobre cómo las sectas, particularmente siguiendo lo que había proyectado el apóstata ex sacerdote francés Roca, descubren su odio a la Eucaristía. Pierre Virion demuestra cómo los antiguos planes se están realizando con este comentario:

 Constituye un entristecedor espectáculo ver la creciente falta de respeto por la Eucaristía, sacramento de nuestro amor y de nuestra vida. Las irreverencias demasiado frecuentes de que es objeto, los casos más dolorosos en los cuales el propio sacerdote duda de la presencia real, atestiguan la existencia de una ola anti-eucarística que persiste -que persistirá aún- a pesar de las admirables palabras de Pablo VI sobre el Mysterium Fidei de la consagración. No hace falta decir que el “mysterium  iniquitatis” presenta una oposición particular”.

 El mal procede de que: “para los modernistas, los sacramentos son puros signos o símbolos (Pascendi) y se agrava con toda la cosmo-mística contemporánea. En el ex canónigo Roca, traductor en lenguaje religioso y casi eclesiástico de la doctrina panteísta de las sectas (especialmente el gnosticismo y simbolismo) el misterio de la Eucaristía, como hemos visto, no es una asunción de la naturaleza humana en la persona divina, sino una inoculación de lo divino en lo humano. (…) Así es como unas masas de hombres experimentan esa influencia a pesar suyo, por caminos morales y por unas operaciones secretas que, en los ritos de la Iglesia, están admirablemente simbolizadas por las ceremonias del Bautismo, de la Eucaristía y de los otros sacramentos”. (“Glorioso Centenario, pág. 537)

 No hablemos aquí del sentido de las “operaciones secretas” que encubren al iniciatismo; detengámonos en el simbolismo. La Eucaristía, considerada como rito no sería más que un símbolo y, considerada como la realidad cosmológica que significa, sería la presencia del Cristo Cósmico, del Cristo-humanidad en todos.

 La transubstanciación, por tanto, no sería en realidad más que presencia de Cristo en lo humano. La civilización ascendente (o descendente), cualquiera que sea, la corriente de la historia y de las comunicaciones humanas extendidas, intensificadas al máximo, se convertirían en “Comunión”. Sería una especie de Cristogénesis basada en la evolución.

 Para el P. Teilhard de Chardin, cuyo lenguaje es tan a menudo paralelo al de las sectas, su mítica “Eucaristización” es un fenómeno mediante el cual Cristo se asimila a la humanidad y, a través de ella, al Universo; la transustanciación que diviniza al universo prolonga su Encarnación. El verbo se inserta así en el elemento cósmico. Admitamos que Teilhard atribuye un carácter secundario a esos fenómenos que afluyen para él de la consagración. Sin embargo, observemos que, si bien la andadura es dialécticamente inversa en relación con la de lex canónigo Roca, la consecuencia es muy semejante a la de éste, puesto que la presencia individual e inmediata del Cuerpo de Cristo en la hostia por una “conversio mirabilis et singularis” (Concilio de Trento) y la presencia creadora universal de Dios en la creación no están claramente distinguidas. En consecuencia, se deduce la posibilidad de una comunión cósmica, de la cual sería símbolo la transustanciación.

 El adorable sacramento queda así contrapesado por la idea de la comunión de los hombres entre ellos, considerada como verdadera comunión en el “Cristo-Espíritu-Social”. El ex canónigo Roca añade:

 Esa comunión sustituye a la comunión sacramental y puede ocurrir que la transustanciación se opere en ellos más rápidamente que en los llamados cristianos de la fórmula seca y de la letra muerta, tal como enseña el abate Chevroton, profesor de Dogma de la facultad de Besançon y director del gran seminario de aquella ciudad en su docta obra que lleva por título “La comunión universal por transustanciación”. He aquí lo que yo llamo teología trascendental positiva, racional y realista. Los teólogos del futuro no elaborarán otra”. (Glorioso Centenario, pág. 537)

 Estremece, por tanto, encontrar en unas publicaciones católicas (Le Lien, Dreux, febrero de 1965) afirmaciones en el sentido de que se impone el “diálogo” para “llegar a una comunicación universal”. Dando por sentado que no exista una mala intención, cabe preguntarse si no nos encontramos en presencia de mentes intoxicadas, sin darse cuenta por la Cristología cósmica, después de haber puesto en duda el relato de San Pablo (Lamentabili, 45). El modernismo, inspirado en más de un punto por las sectas va directamente contra la Eucaristía (La Iglesia y la Masonería, págs. 179-182)

 Más facilidades para los sacrilegios

 Ya sabíamos de antiguas monstruosidades y del odio demoníaco contra la Eucaristía. Durante mi estancia en Buenos Aires, en el diario “La Prensa” de aquella capital, del 28 de marzo de 1964, se insertaba esta noticia, entonces casi increíble: “En el local de la Masonería Argentina, calle Cangallo 1242, se efectuó, con motivo del Jueves Santo, la tradicional cena mística, que rememora la última de Jesús. La reunión contó con la presencia del gran maestre, doctor Bartolomé Fiorini, y la asistencia de muchos miembros y fue presidida por el gran comendador, doctor Alberto J.Mazziotti”. La noticia corrió con gran revuelo en aquel entonces. Recuerdo un valiente artículo de mi gran amigo y colega Manuel A. Gondra, parangonando lo sucedido con una verdadera misa negra. Escándalo comparable al que se promovió cuando el canciller y secretario general del Obispado de Avellaneda, padre José Benesch, pronunció una charla en el templo de la Gran Logia de la Masonería Argentina. La indignación fue tremenda, pues los católicos se dieron cuenta de que había sacerdotes calificados que tenían entrada amistosa en las logias. Y la historia -que no solo es pasado, sino presente que dentro de muy poco será pasado- nos habla de jerarquías eclesiásticas muy encumbradas pertenecientes a la masonería.(…)

 El lector no se sorprenderá de nuestra afirmación sobre la realidad histórica de prelados que han pertenecido a la masonería. Sin ir más lejos, en nuestro pasado siglo XIX, se consideran masones el cardenal Borbón, que fue presidente del Consejo de Estado y Primado de España, con su tan conocida carta defendiendo a los masones, dirigida a Pío VII; el obispo Torres Amat, el rabioso autor de “Cartas a Irénico”; el obispo Castrillo, auxiliar de Madrid; el obispo Menchoacán, procesado por masón y varios otros. Conocidos masones eran los canónigos Llorente, Miñano, Reinoso, Hermosilla, Martínez Marina, Blanco y Muñoz Torrero y Espiga, ex presidentes de las Cortes propuesto para las mitras de Guadix y de Sevilla…

 Estos curas escandalizaron la fe del pueblo español, similarmente como en nuestros días el “teólogo” Juan Llopis que, en “La Vanguardia” de Barcelona del pasado 14 de julio, ha estampado esta blasfemia: “Me duele tener que confesar que, aunque fue instituida por Jesús para dar testimonio de Él, la Iglesia, por culpa de todos, se ha convertido más que en un instrumento, en obstáculo y pantalla. No hemos sabido descubrir el verdadero sentido de Cristo. Se ha fallado en lo fundamental. Desde muy antiguo no hemos sabido dar pruebas de un humanismo positivo. La Iglesia, entonces, se ha presentado como una institución más, desfigurando la persona del Señor”. 

(…) Seguramente que si Hans Kung lee lo que dice su discípulo Juan Llopis se sentirá satisfecho. Pero hurgando la historia, se pueden encontrar consignas muy anteriores a Hans Kung, que todas las apariencias son que se están realizando y que del secreto de las logias han pasado a la luz pública de los hechos (…) 

Jaime TARRAGÓ


 Revista FUERZA NUEVA, nº190, 29-Ago-1970


miércoles, 5 de agosto de 2026

Más grave el terrorismo que el «maquis»

 Artículo de 1979

 Terroristas y «maquis»

 ANTE tantos crímenes contra los servidores del orden público, y otros seres inocentes, don Luis Apostua, redactor-jefe de un diario madrileño, muy simpatizante con el régimen político actual (UCD) y su defensor a ultranza, nos consuela diciendo que durante las guerrillas de los «maquis», allá por los años 40, y a raíz de la victoria nacional, cayeron más guardias civiles que ahora.

 Es una mera afirmación, sin comprobación documental ninguna. Mientras no la traiga, podemos negarla. Y con las mismas pruebas que él nos da, decimos: «Murieron ahora, víctimas del terrorismo, más agentes de las fuerzas armadas que entonces, bajo los tiros de los «maquis».

 Pero hay mucha diferencia entre un caso y otro. Aquello fue una verdadera campaña de carácter bélico: fuerzas armadas contra otras fuerzas armadas, en el monte, y con los mismos medios ofensivos y defensivos, poco más o menos.

 Los guerrilleros atacaban para defender su vida, amenazada, aunque hubieran perdido el derecho a ella, por los crímenes cometidos. Ninguno podía calificar de asesinato la muerte, en los montes, ni de un guardia civil ni de un guerrillero. Caían en la lucha, frente a frente. Ahora no es así.

 Los terroristas de la ETA o del GRAPO no presentan batalla. Asesinan a quemarropa, cobardemente, a traición, y después huyen en vehículos, robados muchas veces. Las víctimas no están preparadas para resistir el ataque, ni cuentan con él. Imposible defenderse.

 Esta es una figura de delito con muchos más agravantes. Aquí hay crimen de sangre, dolo, traición, precauciones, y a veces muy delictivas, para evitar todo riesgo.

 Los terroristas de la ETA pelean así con mucha ventaja. Sólo han caído tres: los de Mondragón. Y a diferencia de los guerrilleros, saben que la pena de muerte, a que condenan ellos, no les tocará, aunque los cojan. Porque la Ley fundamental del nuevo Estado los protege y les da un seguro de vida. Si son detenidos, se disculpan con la «intencionalidad política» y están a mano los indultos y amnistías, otorgados a muchos de sus colegas, y a ellos mismos tal vez. ¿Era ese el caso de los guerrilleros de los años 40? 

Aquellos hombres tampoco podían acogerse a la hospitalidad de un suelo extranjero, ni a la complicidad con que ahora los ocultan y protegen ciertas personas y grupos de personas. En la lucha contra ellos caerían muchos guardias civiles, pero el «maquis» fue derrotado y desapareció definitivamente. Ahora, a pesar de las ciento veinte víctimas inocentes, los terroristas no dan señales de desaparecer ni de amainar. 

Hay mucha disparidad por tanto entre las guerrillas de los «maquis» y el terrorismo actual. Compararlos es desorbitar los hechos, y violentarlos, con el fin de eliminar antipatías hacia personas, grupos y sistemas. 

V. FELIU


Revista FUERZA NUEVA, nº 634, 3-Mar-1979

 

lunes, 3 de agosto de 2026

Relaciones entre los idiomas castellano y catalán

 Artículo de 1970 

 IDIOMA Y CULTURA

 Víctor Pradera, en la memorable conferencia pronunciada en Tarrasa en 1935, dedicó la segunda parte de su peroración a fijar unas ideas básicas sobre las relaciones entre los idiomas castellano y catalán. Cuando actualmente tanto se ha escrito y hablado sobre este tema, no siempre documentadamente, varias veces con reclamos oportunistas, de nuevo se hace actual el entendimiento orgánico, histórico, integrador, que Víctor Pradera puntualizaba en torno de ese debatido problema. Veámoslo.

 Orígenes del castellano y del catalán

 Quiero, de una vez para siempre, dejar sentado en Cataluña que el idioma castellano es un idioma catalán. Que a nadie le parezca paradójico. Que espere las pruebas y los razonamientos. No quiero decir con esto que el idioma catalán no tenga origen anterior en Cataluña al castellano: lo que digo es que el idioma castellano nació en Cataluña y, por haber nacido en Cataluña, es un idioma catalán. Y os diré más: que al mismo tiempo que nacía en Castilla y que nació en Cataluña y que nació en Aragón el idioma castellano, nacía en un lugar que parecía imposible que naciera, por la diferencia que existe con el léxico vernáculo: Vasconia. Y os diré más aún: que la última región española donde se habló oficialmente en castellano por los Reyes a sus súbditos fue en Castilla. Si tomó la lengua el apelativo de castellana no fue porque naciera en Castilla; fue porque no teniendo Castilla ningún otro idioma, allí el castellano se perfeccionó.

 La unidad nacional, es decir, la unidad de la Corona de Aragón con la Corona de Castilla, se realizó a finales del siglo XV. Si los reyes de la Corona de Aragón hablaron a sus súbditos en castellano, habréis de confesar que el castellano no fue importado a Cataluña ni a Aragón por los reyes de Castilla que dominaban aquí.

 El primer documento escrito en castellano, dirigido por los reyes a sus súbditos, que figura en la Academia de la Historia, en una colección que hay de esta naturaleza, es un documento escrito por el más catalán de los reyes de la dinastía catalana: por Jaime I el “Conquistador”.

 Y este mismo príncipe, Jaime I, en el prohijamiento mutuo que hizo con Sancho VII el “Fuerte”, confirmación de lo que acabo de deciros, lo escribió en lenguaje castellano”.

 Cataluña, consustancial a España

 Continuaba Víctor Pradera:

 Hay más. Se ha dicho que el castellano entró en Cataluña merced a la dinastía castellana de Fernando el de Antequera (siglo XV). Pero ya veis que estos documentos son anteriores. Nació aquí sin influencia ninguna de Castilla.

 Pero hay más. Rubió y Lluch, en su obra “Documentos para la historia de Cataluña”, ha investigado, ha indagado con un celo extraordinario todo lo referente al lenguaje vulgar en aquella época. Ha buscado en la correspondencia privada y no ha encontrado más que una carta que es de principios del siglo XIV. Pues esa carta, que era la escritura privada, el medio de comunicación privado de los catalanes, dice así: “Si us place oyr de la mi sanitat, sepades que so sano, la mercé de Dieuss, la cual cosa muyto querría saber de vos, e más vedir, aquesto sería cuando a Dieuss placería”.

 Todo esto revela que el castellano se llamó así no porque fue lengua de Castilla, puesto que había nacido también en Cataluña y había nacido también en Aragón y había nacido en Navarra en 1201, en que está el primer documento escrito en castellano oficial por los reyes a sus súbditos, sino que es una lengua que hablaban en Cataluña y que nació en Cataluña y que, por consiguiente, es una lengua catalana. Y, si esto es así, yo tengo que sacar una conclusión: cuando se habla de que Cataluña se le ha impuesto una lengua, quien eso dice no sabe lo que se dice, desconoce por completo la historia de Cataluña. No hay semejante imposición”.

 Unas conclusiones lógicas

 Víctor Pradera coronaba su magnífica lección, argumentando con aquellos raciocinios suyos encadenados y deductivamente imbatibles, de esta manera:

 Quiero llegar hasta el final de la conclusión, porque se han ideado aquí problemas que no existen, problemas que no existieron más que en la ignorancia de los que se decían vuestros directores. Quiero decir que una lengua no es marca de esclavo, a no ser en el caso de que fuese impuesta violentamente; ¡ah!, señores ¿qué diría Cataluña entonces de la lengua latina, que fue su lengua durante muchísimo tiempo? No. La lengua es un beneficio muchas veces y así lo estimaba Cataluña, porque no podemos olvidar que, en sus conquistas, Cataluña llevaba con su civilización, su lengua. Lo mismo en Sicilia que en Nápoles, que en Grecia, con el Ducado de Atenas, que en Cerdeña, a todos estos pueblos no solamente llevó sus armas, no solamente llevó su gente, sino que llevó su lengua, mejor dicho, sus dos lenguas, porque en Nápoles las lenguas oficiales eran el castellano y el catalán.

 Pero aquí tenéis, dentro de Cataluña, un pueblo que habla una lengua distinta de la vuestra: el Valle de Arán. El aranés no es un dialecto del catalán, el aranés es gascón y como es gascón, es dentro de la matriz de las lenguas, lengua distinta de la catalana. Y, sin embargo, muy bien, perfectamente bien, los araneses hablan, además del aranés, que es su lengua vernácula, el catalán. ¿Es que Cataluña, por eso, ha puesto la marca del esclavo sobre el valle de Arán?

 No, no hay más sino que Cataluña tiene dos lenguas suyas; una, la catalana, más antigua que la castellana; otra, la castellana que nació también en su tierra.

 Todo esto es suficiente. Demasiados motivos de guerra y de lucha tienen entre sí los hermanos para traer a Cataluña una lucha civil de lenguas, que es lo peor que puede ocurrir, porque eso es más grave todavía que la lucha civil de ideas políticas entre sí”.

 Más allá del idioma

 Tras la exposición doctrinal de Víctor Pradera -aunque no se acepten todas sus puntos de vista, algunos de los cuales, a mi entender, quizás son discutibles- es cosa cierta que el idioma catalán merece todas las consideraciones y andaduras jurídicas necesarias para su desenvolvimiento y esplendor.

 Sin embargo, no es menos cierto que hay otra vertiente en este problema. El idioma catalán, químicamente puro, es digno de las consideraciones apuntadas. Pero hay un hecho evidente: actualmente (1970) en Cataluña hay un monopolio indignante y sectario que se ha hecho de literatura y de la cultura catalanas bajo el signo de personajes y obras que no responden a la tradición de Cataluña, y que nos vienen a través del idioma, trasbordando las peores mercancías marxistas, el ateísmo elegante o grosero y una ofensiva explícita e implícita contra el ser de España y la justicia histórica impepinable de la Cruzada contra el comunismo.

 Nadie nos podrá decir que la literatura de un Juan Leita, mosén Dalmau, toda la trayectoria de la revista “Serra d’Or” y, en general, de la editorial “Nova Terra”, los Jordi Llimona y el teilhardismo del padre Eusebio Colomer, entre otros muchos, respondan a la línea de la fe católica de Cataluña. Tampoco que la novelística de Juan Oliver, de María Aurelia Capmany, de Baltasar Porcel, de Manuel de Pedrolo, de Mercé Rodoreda, de Pere Calders, etc., así como la poesía de Agustí Bartra, de Salvador Espriú, de Joan Brossa y de tantos y tantos otros, coincidan con el sentido cristiano que desde Ramón Lull, pasando por Verdaguer y Maragall, hasta el mismo José María de Segarra, era la fibra animadora de la auténtica e inmortal catalanidad.

 Nos encontramos ante un trust, homogéneo y sistemático, de autores que atentan con sus ideologías el patrimonio espiritual de Cataluña, sintetizado en su fe cristiana y en su personalidad secular.

 Ante esta realidad, hay evidentes fallos en el Estado Español, que ha descuidado promocionar la realidad catalana según su entrañable e insoslayable alma cristiana, con sus características específicas. Se deben reconocer las peticiones de derecho natural que Cataluña tiene respecto de su idioma. Pero no se debe permitir el avasallamiento de la torrentera de las ideologías marxistas, ácratas y jacobinas, que capitanea este movimiento. En el vehículo noble y correcto del idioma no se deben transportar mercancías mortíferas de ideologías negativas.

 A nuestro entender, la postura política solvente la anunció Juan XXIII en la encíclica “Pacem in Terris”, en la que se lee: “Ha de afirmarse decididamente que todo cuanto se haga para reprimir la vitalidad de tales minorías étnicas viola gravemente la justicia y mucho más todavía si tales atentados van dirigidos a la destrucción misma de la estirpe. Responde, en cambio, del todo a lo que pide la justicia, el que los poderes públicos se apliquen eficazmente a favorecer los valores humanos de dichas minorías, especialmente su lengua, cultura, tradiciones y recursos e iniciativas económicas”.

 Ha de advertirse, no obstante, que los miembros de tales minorías -bien por reaccionar contra su actual situación, bien por el recuerdo de sucesos pasados- no raras veces pueden dejarse llevar a insistir más de lo justo en los propios elementos étnicos, hasta ponerlos por encima los valores humanos, como si el bien de la familia humana entera hubiera de subordinarse al bien de ese pueblo. Y es razonable que ellos mismos sepan reconocer también ciertas ventajas que esa especial situación les trae, pues contribuye no poco a su perfeccionamiento humano el contacto permanente con una cultura distinta de la suya, cuyos valores propios podrán así ir, poco a poco, asimilando. Pero esto mismo se obtendrá únicamente cuando quienes pertenecen a las minorías procuren participar amigablemente en los usos y tradiciones del pueblo que los circunda y no cuando, por el contrario, fomenten los mutuos roces, de los cuales provienen grandes pérdidas y que traen el retraso de la nación.”

 El texto de Juan XXIII parece escrito expresamente para Cataluña y el País Vasco. El Estado tiene obligación de desarrollar la cultura, la economía y la personalidad de las regiones, pero éstas deben tener conciencia de su realidad, sin pretender exclusivismos antinaturales ni revanchismos visceralmente injustos. El Estado debe proteger, fomentar y apoyar las lenguas vernáculas. Pero graduando las proporciones de cada una de ellas y sin renunciar a la lengua nacional.

 En 1969 se editaron, en castellano, 12.439 títulos, en catalán 363, en vascuence 70, en gallego 27, en mallorquín 41, en valenciano 4, en bable 1. Pero el problema no está en la cantidad de libros publicados, sino en el contenido de los mismos. Dése toda la libertad editorial para las lenguas vernáculas, pero ni en castellano ni en catalán, el Estado Español, según sus Leyes Fundamentales puede tolerar literatura marxista, aberraciones de propaganda inmoral, falsificaciones históricas, poesía de odio, enfrentamiento científicamente elaborado preparando nuevas jornadas “gloriosas” como el 14 de abril de 1931, el 6 de octubre de 1934 y los tres años de asesinatos, de miseria y de terror bajo la “Generalitat de Catalunya”, la “Acció Catalana”, abigarrados con la CNT-FAI y el POUM, para todos ser, finalmente esclavizados por la agencia colonial de la URSS, que es, en Cataluña, el “Partit Socialista Unificat de Catalunya”, sección catalana del Partido Comunista de España.

 Y si se buscan lo más inmediatos antecedentes que pululan en el actual movimiento literario catalán, que “Cuadernos para el Diálogo” exhibe, se encontrará, en muchos de sus personajes citados y otros, la ficha de vieja pertenencia a estos partidos de la coalición del Frente Popular. Y a éstos les interesa más la difusión de sus ideologías negativas que la realidad natural del idioma, la cultura y la tradición de Cataluña.

 Caen de lleno en lo que condena Juan XXIII cuando nos dice que no se pueden poner por encima de los valores humanos los elementos étnicos. Para Juan XXIII, como para nosotros, el primer elemento humano es la fe y lo más contrario a los valores humanos es el marxismo y la demagogia izquierdista. Y el marxismo ni siquiera es elemento étnico: es simplemente materialismo bárbaro y degradante. (…)

 ¿Nos faltarán un Víctor Pradera y un Valls y Taberner, incluso un Cambó y un Juan Esterlich en sus últimos tiempos, para hablar claro y no permitir acomplejamientos y claudicaciones tremendas, que en esferas muy altas estamos ya presenciando, quizás con incurables heridas por el alma verdadera de la Cataluña auténtica del Rey Jaime I, de Ausias March, de Ramón Llull, de San Raimundo de Peñafort hasta la Cataluña de los mártires y de los héroes que, con su sacrificios, muertes y esfuerzos lucharon para que definitivamente nos salváramos de la esclavitud marxista y de los políticos malvados a lo Maciá y Companys, que, con un “Estatut” de factura masónica, mancillaron nuestra tierra y la entregaron a los cónsules soviéticos? Y hoy, sus lacayos se glorían de ser de aquéllos y consideran una derrota la liberación de Cataluña.

 Jaime TARRAGÓ


Revista FUERZA NUEVA, nº 189, 22-Ago-1970 

 

sábado, 1 de agosto de 2026

¿Precisamente las joyas del Pilar?

 Artículo de 1968

 ¿PRECISAMENTE LAS JOYAS DEL PILAR?

 Por Rafael Gil Serrano

 El despojo de la tradición

 Por una gracia especial de Dios, tuvimos la dicha de celebrar por vez primera en Zaragoza—Columna sobrenatural de la HISPANIDAD—, el día 2 de enero del nuevo año 1968, la festividad de la VENIDA DE LA VIRGEN EN CARNE MORTAL a esta tierra hispana.

 Naturalmente, el despojo que de esta tradición se ha hecho en el oficio divino del día 12 de octubre—donde se ha suprimido de raíz toda ella—sigue lacerando nuestro corazón porque nada o casi nada—que sepamos—ha comenzado a realizarse para devolver al Pueblo de Dios—que también el Pueblo Hispánico; todos los pueblos hispánicos son Pueblo de Dios—lo que es suyo.

 Otro despojo

 Y no es eso sólo, sino que hemos tenido el dolor de comprobar in situ—sobre el terreno—otro despojo antipilárico: y es que la festividad de la VENIDA DE LA VIRGEN con misa y oficio del día 12 de octubre, que venía celebrándose el 2 de enero como fiesta local en Zaragoza, ¡TAMBIEN HA SIDO SUPRIMIDA DEL CALENDARIO LITURGICO!...

 Sin embargo, la inmensa mayoría de los fieles amantes de Nuestra Señora en su advocación del Pilar que llenaba el grandioso Templo de la Raza hispánica y asistía a los solemnes cultos religiosos, jamás podía sospechar una supresión litúrgica tan radical.

 ¿Un tercer despojo?

 Por último, hay un tercer despojo en perspectiva, cuya intención nos aumenta la amargura en el corazón. Se trata de que—no sabemos por quién—se ha suscitado públicamente una polémica en torno a la venta de las joyas del Pilar para hacer escuelas donde recoger a varios miles de niños zaragozanos, los cuales, por lo visto, carecen de ellas.

 Del mal, el menos

Y... ¡menos mal que se les ha ocurrido eso! Porque muy bien podían haber pedido que el producto de la venta de dichas joyas fuese a parar a «todas las comunidades que no tienen en la Tierra dónde reunirse, para que Dios les reserve una morada en el Reino de los Cielos». Al fin y al cabo, esta idea es anterior a aquélla, puesto que constituye parte integrante de la Oración de los fieles inserta en el número 49 de la revista «Eucaristía», de Zaragoza, correspondiente al domingo día 16 de julio de 1967.

 Ello quiere decir que dicho domingo se pidió en todos los templos que siguen las orientaciones litúrgicas de «Eucaristía» por unas «comunidades», tan raras, «que no tienen en la Tierra lugar donde reunirse, y necesitan para cumplir sus fines temporales «que Dios les reserve (¿para antes o para después de la Resurrección?) una Morada en el Reino de los Cielos»... Lo cual no deja de ser una ventaja el que nadie se acuerde de resolverles el problema de la vivienda a expensas de las joyas piláricas, pues, en este caso, ¿para qué iban a necesitar la morada en el Reino de los Cielos?

 Un texto interesante

 De todos modos, es muy significativo que haya salido a la palestra el jesuita padre Ignacio Elizalde para emitir su opinión, no precisamente como un donante de alguna de las joyas, ni siquiera como un ciudadano cualquiera, sino como «director de la revista Hechos y dichos, por si alguien lo ignoraba. Y para que los lectores adquieran una ligera idea del problema, he aquí algunos párrafos el padre Elizalde:

 «La mentalidad social de la Iglesia va invadiendo los distintos sectores. El Papa se desprendió de su tiara. Muchos obispos, de sus anillos pastorales. Todo en favor de los pobres. ¿No habría llegado la hora de aplicar esta doctrina social de la Iglesia a parte del tesoro del Pilar? También en Zaragoza existe el chabolismo y la miseria. También en Zaragoza hay cerca de catorce mil niños sin escuela, los cuales no pueden recibir ninguna instrucción. Este último es un problema pavoroso que más de una vez se ha agitado en la prensa. Catorce mil niños que van a quedar inutilizados, mancos y ciegos culturalmente; que van a encontrar las puertas de su porvenir cerradas porque nadie les ha dado esa preparación a la que tienen derecho.

 »El fin no pue ser más honesto y cristiano, al mismo tiempo que más del agrado de la Virgen. Sería un mimo para sus hijos predilectos, que son los pobres. Esas escuelas podrían llevar la advocación del Pilar, como fruto fecundo y perenne de los devotos de la Virgen que le regalaron sus joyas, y que la Virgen las regala de nuevo a sus hijos. Nos consta que la curia arzobispal y el arzobispo verían con buenos ojos esta iniciativa y estarían dispuestos a secundarla.

 »San Ignacio de Loyola recomendaba a los superiores que fundieran los cálices de oro, si esto era necesario, para atender a los enfermos».

 ¿Fariseísmo a gran escala?

 Nosotros, que por vivir en Madrid desconocemos lo que normalmente pasa en Zaragoza, pudimos enterarnos durante nuestra breve estancia en la ciudad del Pilar de algunas cosas que por allí se dicen, las cuales, de ser ciertas, pondrían al descubierto una operación de fariseísmo a gran escala, ya que se propugna una venta que, de llevarse a efecto, constituiría un verdadero expolio, pues los partidarios de la misma tienen en su mano la solución del problema.

 Efectivamente. el padre Elizalde, S.J., se pone a especular con unas joyas que no son suyas. En cambio, NADA DICE DE ALGO QUE ES MUY SUYO, es decir, de la Compañía a que él y todos los superiores que le apoyan a respaldan pertenecen. Además, ni siquiera tienen que molestarse en fundir ningún cáliz de oro, como aconsejaba su Fundador, San Ignacio de Loyola, puesto que disponen -o van a disponer- de una millonada de pesetas, producto de la venta del soberbio edificio que tienen en Zaragoza.

 Como se ve, la maniobra farisaica parece estar bien clara, pues tener en su mano la solución de un problema de enseñanza -problema específico de la Compañía de Jesús- y querer cargar el mochuelo al tesoro del Pilar-cuya finalidad especifica no es esa-, es algo que hace falta estar ciego para no verlo.

 Implicación de la curia y del arzobispo

 Y no se para ahí el padre Elizalde, sino que implica a la curia arzobispal y al arzobispo de Zaragoza, achacándoles que «verían con buenos ojos esta iniciativa (la venta de las joyas) y estarían dispuestos a secundarla». De esta manera, el padre Elizalde pretende quizá desviar la atención de las gentes que piensan en la venta del edificio de la Compañía, orientándola hacia alguna venta que tenga o pueda tener en perspectiva el arzobispo para atender a las necesidades más perentorias y urgentes propias y específicas de la archidiócesis.

 Lo que debe hacer el director de «Hechos y Dichos» es dejarse de hipocresías y dar testimonio conciliar verdadero. ¿Cómo? Haciendo efectiva la Iglesia de los pobres, es decir, desprendiéndose de todos los bienes que tienen en Zaragoza para ayudar a solucionar el problema de la enseñanza, del chabolismo y de la miseria, y arrastrar así a otros cristianos que también acostumbran a predicar, pero... sin dar ni un grano de trigo.

 Los amantes de la Virgen

 Los verdaderos amantes de la Virgen del Pilar, los que creen en la Tradición de su venida, también tienen razones muy poderosas para repudiar la venta del tesoro pilárico, cuyo valor espiritual llega hasta el cielo, mientras que su valor material jamás podrá alcanzarlo, aun cuando aquél estuviera formado por todas las joyas del mundo.

 Pues bien: todas esas razones pueden sintetizarse en la copla del bilbilitano don Juan José Gil, que un corresponsal de Calatayud transmitió a su periódico de Zaragoza:

 «El joyero de la Virgen,

para todo aragonés

es una cosa sagrada

y no se puede vender»


 Revista ¿QUÉ PASA? núm. 214, 3-Feb-1968

 

jueves, 30 de julio de 2026

Réquiem por la España eterna

 Artículo de 1979

 RÉQUIEM POR LA ESPAÑA ETERNA

 MURIÓ la España católica. Y pongamos ahí todo aquello de «evangelizados de la mitad del orbe, martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...» Todo terminó, hoy por hoy.

 La literatura de estos años habló mucho sobre «la muerte de Dios», expresión usada con irreverencia e impiedad muchas veces. Si nuestra Constitución no llega a declararlo,-como aquel hombre de la linterna del antiteísta Nietzsche, por lo menos prescinde de El. Fue positivamente excluido. La Ley fundamental española no lo quiso ni citar. Para ella. Dios había muerto. El Rey de España ya no lo es «por la gracia de Dios». Esa referencia nada tuvo que ver con el derecho divino de los reyes. Nunca creímos en eso los españoles.

 «In God we trust». En Dios confiamos. Muchas veces leímos esa frase acuñada en las monedas norteamericanas. Aquí la erradicamos. Somos diferentes. ¡Pobre España!

 El 27 de diciembre de 1978, en los discursos que promulgaron la Constitución, no apareció ninguna invocación a Dios Todopoderoso. La oímos con agrado a un jefe de Estado musulmán, cuando saludó al Rey Juan Carlos en su último viaje a Oriente.

 Y todos nos preguntamos: ¿qué daño haría el nombre de Dios a esa Ley fundamental y a su objetivo cumbre como es la «convivencia»? ¡Debemos respetar la conciencia de los que no lo quieren! ¿Y por qué esa ínfima minoría no respeta la conciencia de aquellos que lo queremos?

 He ahí una nueva contradicción con los principios de la democracia. En España hoy todo ha de ser frío y laico. Fueron suprimidas tres solemnidades religiosas. De otras, eliminaron su sentido cristiano. El 12 de octubre no será Nuestra Señora del Pilar, sino la Fiesta de la Raza. El 1 de mayo nada tiene que ver ya con San José Artesano: es el día socialista del trabajo.

 VESTIGIOS SECULARES DE RELIGIOSIDAD

 Fueron eliminados por los recientes acuerdos del Estado español con la Santa Sede. Los Papas Pío V y Gregorio XIII, en el siglo XVI, concedieron que los sacerdotes españoles elevaran preces diarias, durante la misa, por España y el Jefe del Estado, según la fórmula tradicional. Era una bellísima plegaria ecuménica, en vigor durante cuatro siglos. El artículo VI del Concordato de 1953 renovaba esa facultad, que ahora los últimos acuerdos eliminan. Como también el título de Protocanónigo de la Basílica de Santa María la Mayor, de Roma, decorada con el primer oro que trajeron de América nuestros colonizadores. Título concedido al Jefe del Estado español. Fueron suprimidas también las tres misas solemnes que por las intenciones de este Monarca se celebraban los días de la Asunción de la Virgen, de la Inmaculada y de San Fernando, con la ofrenda de ocho mil pesetas oro que nuestro Gobierno entregaba el día 1 de enero a la misma basílica romana, donde siempre hubo un canónigo español, desde el año 1593. El artículo XIII del Concordato reafirmaba estas concesiones. El laicismo de nuestros días las suprimió todas.

 Ha muerto en España el matrimonio indisoluble. La autoridad civil se arroga la facultad de disolverlo y de permitir otras nupcias. Son legales también las prácticas y la venta de productos contra la natalidad. La Seguridad Social se encargará de este tráfico. Es el «nuevo derecho de la familia democrática», según el programa electoral del PCE.

 Réquiem por la moralidad pública y privada. Los espectáculos, libres y sin frenos, traspasan todas las fronteras impuestas por la más elemental ética natural. Niñas de EGB se drogan y leen novelas muy escabrosas. Las arrastra el ambiente. No es posible sustraerse.

 «¡TODO ESTA PERMITIDO!»

 Con chicle y golosinas, los pequeños son atraídos hacia los quioscos, y en aquellas vitrinas contemplan las portadas de las revistas corrientes. Y todos sabemos cómo son. Yo creo que deberían poner allí este letrero: «Para mayores de 18 años».

¿A quién van a extrañar estas exhibiciones, cuando algunos medios de comunicación, más responsables, les ofrecen sus páginas y emisiones? Un conocido escritor dijo tiempo ha: «Si Dios no existe, todo está permitido.» Y Dios no existe en la Constitución española.

 Ante este panorama antirreligioso, brevemente recorrido, se frotarán las manos de placer los ateos, los impíos, y los anarquistas y comunistas. Saltarán de gozo los que siempre se llamaron librepensadores y miembros de las sociedades secretas.

 Están de enhorabuena también los concubinarios y adúlteros. Concubinato es el matrimonio civil, según el recto sentido cristiano. Y el divorcio abre paso al adulterio. Para la Constitución española constituyen una unión legítima, decente y legal.

 Pingüe negocio se abre ante los que medran al socaire del libertinaje sexual, del amor libre y de la corrupción de menores.

 Pero los españoles, hombres y mujeres de sentido cristiano y profundamente religiosos están de pésame. Miembros de la Acción Católica y de asociaciones de actividad y fervor apostólicos, promotores y educadores de aquella España que respiraba sentimientos de piedad, padres de familia, responsables de sus hijos, lamenten tanto infortunio y esta «espantosa liquidación de nuestro pasado».

 ¡Dios tenga piedad de la España eterna!

 V. FELIU


Revista FUERZA NUEVA, nº 634, 3-Mar-1979