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lunes, 17 de agosto de 2026

Patrimonio incautado a partidos y sindicatos, tras la Guerra Civil

 Artículo de 1979

 DEVOLUCIÓN

 EN estos últimos tiempos se habla, se trata, sobre la devolución de los patrimonios incautados a los partidos políticos, al final de la Guerra de Liberación, y, en algún caso y población, parece así se ha hecho; y aun se ocupan, como presión, locales de la AISS.

 Como un ciudadano más, con derecho a emitir opiniones, estimo que esos ¿patrimonios? deberían pasar a poder del Estado, por los siguientes motivos:

 En primer lugar, por la referencia, tantas veces hecha, al tesoro español llevado a Méjico en el «Vita»; el oro llevado a la URSS, y la plata y oro vendidos en Francia.

 En segundo lugar, lo que es imposible de contabilizar, por el expolio a que sometieron a particulares, exigiendo la entrega de colchones, cubiertos, vajilla, menaje de cocina, mantas y ropas de abrigo para el frente y hospitales, lo cual, como es lógico, no se recuperó, además de la entrega de armas, que en la mayoría de los casos se hallaban inútiles, pues eran de coleccionistas (arcabuces, trabucos, espingardas, machetes, gumías, sables, floretes, espadas, etc.), tampoco recuperadas y algunas, por sus incrustaciones o por su rareza, de gran valor, cuando no el sentimental de un recuerdo familiar.

 En tercer lugar, el saqueo, destrozo o mal uso de viviendas particulares, «requisadas», cuyos muebles, de valor en muchos casos, así como objetos de arte, vajillas, etc., ha sido casi imposible volver a reunir, pese a la labor de los Servicios de Recuperación que funcionaron en la posguerra; e incluso la «incautación» de joyas encontradas

en «registros» domiciliarios; y no digamos del mal uso y sus consiguientes reparaciones al entrar los dueños de nuevo en posesión de ellas; además hubo la «requisa» de vehículos, en general no recuperados, y si lo fueron, ¡en qué estado!; a ello hay que sumar bibliotecas y archivos aventados o destruidos.

 En cuarto lugar, al incautarse o intervenir las fábricas u otros establecimientos comerciales o mercantiles, la venta de productos manufacturados que se hallaban en almacén para ser expedidos, y el empleo, hasta su agotamiento, de las materias primas almacenadas; y no digamos de las cuentas bancarias intervenidas y de su utilización para «fines de guerra» u otras necesidades; lo mismo puede decirse de la intervención agrícola.

 Y, por último, la destrucción de iglesias, conventos y demás bienes de la Iglesia, así como el saqueo de sus tesoros y obras de arte (pinturas, esculturas, etc.), muchas de ellas quemadas; campanas fundidas…

 Este, pues, es el resumen que estimo avala el que sea el Estado quien entre en posesión, definitivamente, de bienes o patrimonios concretos, ante la imposibilidad de resarcir de tanto y tanto despojo a particulares, entidades, empresas...; granitos de arena cuya suma quizá se equiparase o superase, con creces, el valor del tesoro del «Vita» y del oro enviado a la URSS, hasta el momento sin recuperar.

 Narciso DÍAZ


Revista FUERZA NUEVA, nº 635,10-Mar-1979

 

sábado, 15 de agosto de 2026

Subversión universitaria por inhibición de Iglesia y tradicionalismo

 Artículo de 1968

 Esperamos que monseñor Romero de Lema, obispo de la Universidad, oriente al país sobre los problemas universitarios.—Es hora de que el "Tradicionalismo" explique la desviación de las AA. EE. TT. De literatura comunista y de periodismo clerical

 Continúa la subversión en la Universidad. Madrid, Barcelona, Sevilla, Zaragoza, Málaga, Oviedo, Valencia van conociendo asambleas ilegales, disturbios y actos de vandalismo, como el del grupo de estudiantes que en la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid arrojaron bancos, sillas, botellas, piedras y el crucifijo que presidía el aula 217. Venimos repitiendo desde hace semanas que los sucesos universitarios no responden a problemas académicos, sino a una ofensiva política contra el Estado y contra el régimen, bajo típica confabulación masónico-marxista. Volvemos a repetir que desde hace años se ha permitido la descarada entrada de elementos subversivos que han intoxicado nuestra juventud universitaria. Antes que los disturbios en la calle, nos parecen más graves las líneas ideológicas, las actitudes profesorales y la resurrección de la heterodoxia antirreligiosa y las momias del liberalismo y del criptocomunismo.

 Que el comunismo busca y consigue esto ya lo decía Pío XI en su encíclica «Divini Redemptoris»: «Los pregoneros del comunismo saben también aprovecharse de los antagonismos de raza, de las divisiones y oposiciones de diversos sistemas políticos, y hasta de la desorientación en el campo de las ciencias sin Dios, para infiltrarse en las universidades y corroborar con argumentos seudocientíficos los principios de su doctrina.»

 No queremos silenciar que el progresismo de muchos sacerdotes y sedicentes movimientos católicos ha contribuido al caos universitario. Queremos recordar que la Santa Sede nombró a monseñor don Maximino Romero de Lema obispo de la Universidad. Hace unos años, en un lejano 21 de febrero, «Le Monde» publicaba esta noticia: «Esta conferencia -se refería a la que había tenido lugar en la Universidad y fue origen de la primera huelga universitaria—ha sido pronunciada con autorización expresa de monseñor Maximino Romero, obispo auxiliar de Madrid, encargado de la enseñanza religiosa». Será bueno recordar que el malogrado cardenal Riberi pronunció en la consagración de don Maximino estas palabras: «A ti, querido hermano, quiere la sagrada y solícita Iglesia de España confiarte de modo especial el cuidado del mundo intelectual de tu Patria; ella bien sabe que el apostolado en el mundo intelectual es uno de los grandes problemas que la Iglesia tiene hoy día planteados en todos los pueblos. Por fortuna, en la actualidad la legislación española en orden a la formación religiosa en los centros de enseñanza ofrece muchas y buenas posibilidades.»

 Mientras tanto, se repiten los disturbios, absurdos e injustificables; se ha destruido al S. E. U., al que después de la Cruzada una disposición oficial unificó al mismo a la A. E. T. (Agrupación Escolar Tradicionalista); la única politización de la Universidad es actualmente de signo marxista, y entre otros interrogantes, los padres de familia nos preguntamos: ¿No tiene nada que decir don Maximino Romero de Lema, como obispo de la Universidad española, ante sucesos que simbólicamente terminan echando por las ventanas el crucifijo de las aulas?

 Nosotros reafirmamos nuestro voto de una acción política contundente y seria dentro de la Universidad, limpiando las fuentes de intoxicación doctrinal en primer lugar. El autorizado J. Boor (seudónimo de F. Franco), en su libro Masonería, dice: «En esta acción de filtración masónica no escapan ni las propias jerarquías eclesiásticas, a las cuales igualmente se pretende influir, como a todos aquellos sectores que, cual el Ejército, el Movimiento Nacional o los Sindicatos, son considerados por los masones como pilares en que el Régimen se asienta.»

Luego, a los que actúan en ese terreno desde el plan ideológico o desde la agitación callejera, se impone la depuración más severa y una acción policíaca que decisivamente termine, al precio que sea, lo que viene sucediendo en las universidades de España.

 CIERTO «TRADICIONALISMO» Y LOS SUCESOS DE LA UNIVERSIDAD

 En esta hora en que hay que pedir responsabilidades en serio ante los sucesos de la Universidad, debemos señalar que el confusionismo se ha disparado desde diversas plataformas, además de las que en otras crónicas y en ésta venimos enumerando. Con bochorno recordamos palabras que fueron dichas en el «Aplec» de Montserrat el día 30 de mayo de 1965. Allí habló Víctor Pere Alonso como delegado de las AA. EE. TT., pronunciando palabras tan disonantes al pensamiento tradicionalista y al realismo político de la hora presente, como las siguientes: «Si algo necesitamos con urgencia es el vivir en demócratas. Por ello nos disgusta no sólo la llamada Comisaría del S. E. U., que, por mantener el partido único en las estructuras universitarias, no responde a las exigencias de profesionalidad y apoliticismo...»

 A estas alturas queda patente la desviación a la doctrina tradicionalista que suponían, ya en 1965 estas palabras. Nos parece muy bien hablar de la profesionalidad en la vida universitaria. Pero Víctor Pere Alonso, en nombre de la A. E. T., ¿podía esperar espíritu profesional y APOLITICISMO del Sindicato Democrático de Estudiantes, en el que debía caer fatalmente la Universidad al suprimir el S. E. U.? Por esto, a estas alturas (1968), un ilustre carlista ha podido dirigirse a don Javier de Borbón Parma, en fecha del 30 de noviembre pasado, para decirle: «La A. E. T. anda bastante indisciplinada e ineficaz, con desconocimiento de nuestra doctrina.»

 Lo que la A. E. T. debía haber pedido era la eliminación de la heterodoxia religiosa y patriótica de la Universidad, que el S. E. U.—al que estaba incorporada la A. E. T-., como ya hemos dicho anteriormente—hubiera educado intelectualmente al servicio de Dios y de la Patria a las juventudes universitarias; que la Universidad fuera regulada en el sentido que propugna la doctrina tradicionalista; que el peligro marxista fuera eliminado totalmente y desde raíz.

 Como dice Sebastián Contin en «Amanecer», de Zaragoza: «Hoy, actualmente, la Universidad española, en su confusión, es un maremágnum en el que aparecen todos los días las ideologías más peligrosas. No se respetan ni la religión, ni la Patria, ni las personas». ¿No dice esto nada a don José María Valiente y a los directivos del tradicionalismo español en su ausencia entre las juventudes universitarias y en el confusionismo que en actos tan resonantes como el «Aplec» de Montserrat sembró el citado orador “aetista” en dicho acto de 1965? También nos gustaría que la Comunión Tradicionalista formulase una inequívoca declaración pública ante la actual situación universitaria.

 Esto también explica lo de la Universidad

 Edición de Materiales, de Barcelona, acaba de editar «CARTAS SOBRE EL CAPITAL», de K. Marx y F. Engels. Nos dicen que en la Argentina se prohíben ciertas obras editadas en España de propaganda comunista. Ahora se edita este libro de los fautores del comunismo. Nuestra prensa les hace propaganda gratuita. Esteban Doltra, en «Hoja del Lunes» del 15 de enero pasado, dice: «Marx, sobre todo, es un intelectual más que un revolucionario.» Nos abruma que un periodista demuestre tanta cultura… Lo que afirmamos es que libros como éste TAMBIEN explican lo que pasa en la Universidad.

 A. RECASENS SALVAT

 

 Revista ¿QUÉ PASA? núm. 214, 3-Feb-1968


jueves, 13 de agosto de 2026

Oliveira Salazar: un hombre para la eternidad (2)

 Artículo de 1970 

 ANTONIO OLIVEIRA SALAZAR: TESTAMENTO DE CONCIENCIA POLÍTICA

 En vida, tuvo el trabajo como medio de llegar al reposo, la intuición como medida para llegar a la verdad y al respeto, la honradez para lograr el triunfo de la justicia y el cultivo de la inteligencia para el ejercicio del derecho y el disfrute de la libertad.

 Murió, tras cruel enfermedad, con la alegría de saber sufrir y con la satisfacción del deber cumplido en beneficio ajeno, como hombre y gobernante, en años de incansable labor por la paz, la prosperidad y la felicidad de su pueblo. Ya lo había dicho, en entrevista de prensa, a políticos y amigos.

 El ejemplo

 Ha hablado Oliveira Salazar del Oliveira Salazar que ha muerto… Estos son los más destacados pensamientos del testamento político dejado su patria por este insigne hombre de Estado. En ellos aflora, como lozanas rosas lusitanas, el bello ejemplo del derecho de reposar a la hora de la muerte, llorado por su pueblo y admirado por el mundo.

 El país

 El país es de todos y las cosas del país están siempre rebozando en el alma. De los que crean sin interés ni cansancio, sabía que su país necesitaba sacrificios y era necesario servirle y no tomarlo para servirse de él:

 -“En este mi país donde, tan a la ligera, se aprecia y desprecia a los hombres públicos, gozo del respeto general. No tengo ambiciones, no deseo subir más alto, creo que otro mejor dotado debe ocupar mi lugar y ofrecer, al servicio del pueblo, su mayor capacidad de trabajo, buscando nuevos horizontes, poniendo en práctica nuevas ideas y métodos. Se me hace imposible envanecerme porque tengo la certidumbre de no haber hecho todo lo que deseaba en beneficio de mi país, pero ejecuté lo suficiente para que no se pueda decir que fallé en mi misión. Pude servir.”

 El hombre

 Como pocos, trató al hombre para tener fe en él, levantarlo y mejorarlo. Era de los hombres que hacen de puentes en los pueblos y es necesario pasar por ellos. Sabía que no llegan a hombres todos los que han nacido para serlo. No supo de rencillas y pasiones, no tuvo celos de otros ni negó asiento en el país a ningún valor. Las puertas del país deben estar abiertas a la actividad fecunda y legítima de todos:

 -“Me esforcé, en años de estudios, de meditación y de acción intensa, en comprender mejor a los hombres. Pude aclararme”.

-“Ni siquiera me acuerdo de haber recibido ofensas. Jamás hice uso del insulto ni de la agresión, brindando a los hombres dignos la posibilidad de colaborar. No ignoré mi condición humana y pude encontrarme a mí mismo para conocer mejor a los hombres. Fui simplemente humano”.

 El gobierno

 El gobierno de los hombres es, sin duda alguna, la misión más alta del ser humano. No debe mirarse como fortuna, sino como altar donde entrar y salir con las manos limpias. El poder no envenenó su voluntad y supo gobernar porque tenía la capacidad de convencer, la facultad de entender y el poder de amar y servir:

 -“Anhelo liberarme de las mezquindades que representa toda obra de gobierno. Me asfixia su maquinaria, en la que me siento canto cautivo y esa falta de libertad, que me es odiosa, es la que me hace sufrir en Lisboa. El poder no puede gustar más que a los tontos o a los predestinados”.

 La política

 La política sólo anda segura cuando se cuenta en el bien común, en el bienestar del pueblo. Perdura lo que nace de él, no lo que se importa de otro. La política honesta es el bien mayor, la mezquina y baja, el mayor vicio. Cuanto más se acercó a ella, más le repugnaron sus errores y pecados:

 -“Nunca puse mis miras en clientelas políticas, ni procure un partido que me apoyase y, en pago de su apoyo me hiciera adquirir el compromiso de orientar o limitar mi acción gubernamental. Soy, por tanto, dentro de lo posible, un hombre independiente”.

 La economía

 En economía, proteger el trabajo individual y distribuir con equidad es hacer venturosos. La riqueza debe ser de muchos, de los que, honrada y laboriosamente, la merezcan. Consciente de ello, “hizo milagros por la economía y de un país pobre, pero pródigo, creó una nación sensata, con decoro y grandeza”:

 -“Queremos marchar hacia una economía nueva, trabajando al unísono con la naturaleza humana, bajo la autoridad de un Estado fuerte, que defienda los intereses supremos de la nación, su riqueza y su trabajo”.

 La vida

 Se consagró a su país para ser dichoso. Vivió con sencillez y dignidad, hablando la verdad para amar mejor la vida. Venció a la vida viviendo. Prudente en la razón, constante en la generosidad y pródigo en el perdón, supo darle objeto, domar y embellecer la vida:

 “Muchos creen que no amo la vida. Es completamente falso. La realidad es que no amo “mi vida”. Tampoco aspiro a la muerte como otros aseguran. En vez de gobernar me hubiera gustado vivir en Vimieiro (su pueblo natal), tranquilamente, entre campos y viñas, haber formado un hogar, porque soy sensible a las sencillas alegrías que le están permitidas a todo ser humano”.

 Las virtudes

 La virtudes no comprenden el odio, el engaño, la ostentación de los cargos, el brillo del metal y la atracción del dinero. De las virtudes necesitan los hombres y los pueblos para salvarse. Y él, como hombre de pueblo, como hombre patrio, con visión de humanidad, seguro de que el progreso es verdad cuando penetra en las masas, vivió más feliz siendo pobre y sirviendo los humildes:

 - “Jamás hice lisonjas inmerecidas a los hombres y a las masas, y si mi obra la encamino en beneficio de los intereses y reivindicaciones de los humildes, lo hago por mandato imperativo de mi conciencia de gobernante, no impelido por uniones partidistas o pactos electorales, sin necesidad de enredarme en la trama de los negocios o en solidaridades comprometedoras. Así me considero, en lo posible, un hombre libre en su obra de gobierno”.

-“Debo a la Divina Providencia la gracia de ser pobre. Nunca ansié, ni me hicieron falta, cargos lucrativos, riquezas ni ostentaciones para ganar el pan de cada día, en la modestia a que estoy acostumbrado y en la que puedo vivir resignadamente”. 

La doctrina 

En suma, su tarea de hombre y de gobernante le ganó, como creador de una doctrina, el “Salazarismo”, un destacado puesto en el fervor y el cariño de su pueblo. Vaciando su espíritu en ella, en una labor pura, sin una mancha de ambición o de intriga, escogió el sitio más difícil: el del cumplimiento del deber, que exige mayor desinterés y ofrece mejores beneficios a los demás:

 -“Ni el despotismo del Estado ni la demagogia del pueblo, sino el equilibrio perfecto entre una autoridad necesaria que no dependa de las pasiones de la multitud y un derecho social que no varía con los movimiento de la opinión pública”.

 La muerte

 No quiso pompas llegado el momento final, que es vía y no término. Católico ferviente, consideraba desdichados los pueblos que matan a Dios. Negar la vida espiritual es como negar que la noche sigue al día. Murió cristianamente, con la resignación de los fuertes ante el sufrimiento. Morir así no es morir, es vivir, servir, ya que el hombre que muere donde debe, como él, siempre sirve. El funeral tenía que ser como su vida, sencillo, modesto:

 -“Nosotros no renegamos de la familia, de la fe, de la fraternidad, de la autoridad, de la patria”.

-“No deseo ser enterrado con la gran pompa que a los jefe de Estado corresponda, sino muy sencillamente, en el cementerio de Santa Comba, al lado de mi padre y de mi madre”.

 Los restos mortales del genio, del estadista, fueron llevados al Monasterio de los Jerónimos para el funeral, en el que España estuvo presente:

 -“Nosotros y España somos dos hermanos, con casa separada de la península, pero seguramente más amigos por ser independientes y celosos de nuestra autonomía”

 Su petición se cumplió. Después, su féretro fue transportado hasta Santa Comba Dao, donde recibió cristiana sepultura junto a los seres queridos que le dieron la vida.

 La sucesión

 Portugal no queda huérfana. Sigue con ella su doctrina, ya que su obra vive y vivirá siempre en el corazón y en la historia de su pueblo. El caudal de los pueblos son sus genios. El genio verdadero, como él, deja la tierra abonada cuando se aparta de ella. El futuro está en seguir sus huellas, en cultivar la semilla y recoger sus frutos. Al tomar posesión de la Jefatura Nacional ante la Asamblea Nacional, declaró su sucesor, Marcelo Caetano:

 -“El país se habituó, durante largo período, a ser conducido por un hombre de genio. De hoy en adelante tiene que adaptarse al gobierno de hombres como los demás”.

Juan Valeri Busto

 

Revista FUERZA NUEVA, nº 190, 29-Ago-1970


martes, 11 de agosto de 2026

Cuidado con la conciencia...

 Artículo de 1979

 ¡CUIDADO CON LA CONCIENCIA!

 LOS encargados de enseñarnos y dirigirnos han enaltecido estos años el valor de la conciencia y la necesidad de someternos a su dictamen.

 En política, cuando teníamos que ir a las urnas: «Cada uno siga la voz de su conciencia.»

 En las contiendas sobre la enseñanza: «Elijan los padres de familia la educación moral y religiosa para sus hijos, según su conciencia.»

 La cuestión no es tan simple. El recurso a la conciencia se presta a ilusiones y ofrece muchos peligros. El infeliz Camilo Torres, hace años, y el asturiano García Laviana, muerto poco ha (1979) en los campos de Nicaragua, fueron clérigos que se echaron al monte para pelear con los guerrilleros. Se lo pedía su conciencia. Conciencia que, de haber estado rectamente formada, hubiera visto los graves impedimentos que contra dicha intervención presentaban el carácter sacerdotal, el común sentir cristiano, la orden positiva de los obispos, y el mismo espíritu evangélico. Pedro intentó defender al Señor, cuando fueron a prenderlo, y oyó aquel mandato: «Vuelve la espada a su vaina.»

 Cónyuges que se consideran católicos desobedecen sin atenuaciones y «por motivos de conciencia» graves normas morales, que Pablo VI, en una solemne encíclica, y toda la tradición cristiana, dedujeron de las leyes divinas. ¡Y después se acercan a recibir la sagrada Eucaristía! ¿Qué conciencia es esa?

 Parlamentarios italianos votaron a favor del divorcio y del aborto. «Imperativos de conciencia.»

 Y si subimos curso arriba por el cauce de la historia, tropezamos continuamente con las más extrañas y perjudiciales aberraciones «de la conciencia».

 ¡Cuántos herejes se levantaron contra la doctrina de la Iglesia, a lo largo de los siglos! Nada importaron las admoniciones del magisterio eclesiástico, el escándalo de los fieles, la rotura de la unidad del cuerpo místico, ni siquiera la pena de muerte con que algunos fueron sancionados. «Su conciencia los impulsaba hacia la primitiva pureza del Evangelio», y pasó por encima de todo.

 Juan Hus, cuando subía al patíbulo llegó a decir que retractarse sería «mentir a la faz de Dios». Pero sus doctrinas, reconocidas como erróneas por los sectores mis sensatos de la cristiandad, desencadenaron sangrientas guerras en el centro de Europa.

 Lo más asombroso y contradictorio de todo esto fue el delito horrendo, como ningún otro, cometido por los príncipes del sacerdocio hebreo. Ellos debían obedecer una ley, que les mandaba dar muerte al Señor. No pudo llegar más allá la ceguedad, la pasión, la perversidad, la obstinación de la conciencia humana.

 Vengamos a algunos casos de nuestros días. Según manifestaciones del señor subsecretario de Justicia, en la prensa, el Estado podrá algunas veces declarar el divorcio vincular «con independencia del tipo de matrimonio contraído». ¡Por favor! El señor subsecretario de Justicia y los magistrados que acepten eso tienen deformada la conciencia. No sigan su dictamen, porque yerran y quebrantarían una ley divina. Si el matrimonio contraído fue válido, ni la Iglesia, y mucho menos el Estado, pueden declarar un divorcio vincular que permita el paso a otras nupcias.

 En un coloquio entre asociaciones familiares y partidos políticos, celebrado en febrero (1979), el representante del PCE se declaró a favor del aborto si las interesadas «en conciencia lo desean y libremente lo eligen». Tendríamos ahí otro dictamen brutal y delictivo de la conciencia, que nadie puede seguir, porque quebrantaría explícitamente el quinto mandamiento de la ley de Dios. Eso de que el niño por nacer aún no es persona es otro fraude de la conciencia para salir con la suya.

 En una palabra, es muy expuesto y peligrosísimo recomendar sin más ni más, y a toda clase de personas indiscriminadamente, el recurso a la conciencia. Sería mucho más acertado, y conforme con la realidad social, decir: Nadie se deje llevar de su conciencia si no está cierto de tenerla rectamente formada, n¡ lo crea así fácilmente. Se expone a despeñarse en errores y pecados. Para asegurarse de la legitimidad de esa conciencia reflexione, estudie, observe la conducta de personas religiosas, solventes, ejemplares; consulte, siga el dictamen de consejeros sabios, prudentes, experimentados, desinteresados...

 A no ser que se decida a maniobrar de espaldas a esa rectitud ética que debe caracterizar a los actos humanos. En este caso, maldita la falta que hace la conciencia. Bastan los instintos, como en los animales.

 V. FELIU


 Revista FUERZA NUEVA, nº 635,10-Mar-1979


domingo, 9 de agosto de 2026

Reflexión teológica sobre los tesoros de la Iglesia

 Artículo de 1968

 REFLEXIONES TEOLÓGICAS SOBRE LOS TESOROS DE LA IGLESIA

 La panacea universal

 Una vez más nos salen a relucir las joyas del Pilar. Una vez más airean sus vistosos perfiles. Una vez más esclarecen sus facetas a la luz del sol, de la fama y de la propaganda Despojada de ellas la Virgen en épocas azarosas, volvió a reponerse con creces. Sirvieron de alivio en trances críticos de la Patria. Contribuyeron a la reconstrucción y restauración del templo basilical. Han polarizado las atenciones siempre que una deuda gigantescase ha cernido sobre la diócesis. Concretamente, el año 1958, conocasión de la campaña de templos suburbiales, se pensó en ellas. Pero casi siempre se respetaron por motivos laudabilísimos, fáciles de comprender. Ahora se invocan como coco y panacea desolución en torno a la necesidad escolar y cultural de Zaragoza...

 ¡Qué maravillosa es la Virgen del Pilar y qué inmensos sustítulos evocados en todas las ocasiones! ¡Las obras del Pilar, indefinidas y eternas! ¡Los mantos del Pilar, innumerables y valiosos! ¡Las banderas del Pilar, envidiadas y emuladoras! ¡Las prerrogativas hispánicas del Pilar, apetecidas y rivales! ¡Las joyas del Pilar, llevadas y traídas como panacea universal..

 Punto de vista pobre y ridículo

 ¡Todo ello está muy bien y nos place por lo emotivo, sentimental, singular y rumboso! Cómo nos agradan los atributos de Dios, infinitos y eternos; cómo nos hechizan las característicasde Jesucristo, por bondadosas y humanas; como nos cautivan lasnotas de la Iglesia, por intensas y satisfactorias.

 Pero... con ser indefinido, y grandioso, y halagador cuanto serefiere a la Virgen del Pilar —y en este caso a su tesoro y joyero—, nos parece el punto de vista un tanto pobre, enteco, parcialísimo, miope y hasta ridículo...

 ¡Vender las joyas de la Virgen —como se pretende— para construir unas escuelas que en pago pueden llevar su nombre...! Tratar de remediar la incultura de Zaragoza a base del tesoro de la Virgen del Pilar...I ¡Acabar con el chabolismo, el hambre y la miseria de la ciudad del Ebro a costa de los exvotos ofrecidos a la Virgen...!

 Pero… ¿es que en el mundo no interesan más que los niños escolares de Zaragoza...? ¿Es que sólo faltan escuelas en la ciudad del Pilar...? ¿Es que sólo subsiste el chabolismo en las márgenes del Ebro…?

 ¿Un gran lote universal?

 Se nos dice – y estamos convencidos de ello— que vivimos en la época de la Iglesia, que somos Iglesia o, lo que es igual, gozamos de atributos económicos, universales, internacionales. De ahí las grandes organizaciones a nivel mundial, a escala geográfica universal, a ritmo de Humanidad.

 Domingo Mundial de la Fe, Caritas Internacional, Cruz Roja Internacional, Mercados Comunes europeos, americanos. Todo es y todo debe ser universal.

 Por eso en vez de pensar exclusivamente en el Pilar, ¿no estaríamejor hacer un gran lote universal, entresacando de todos lostesoros eclesiásticos, católicos y cristianos las joyas anticuadas, estériles, inservibles y... hasta inmorales?

 Comenzando por Roma —la ciudad universal por excelencia, Sede y Cabeza de la Iglesia—, ¿por qué no limpiar sus museos, los amplísimos museos vaticanos de cuanto propio e indigno existe y se amontona en ellos...?

 Los museos vaticanos

 Es curioso el fenómeno: los devotos peregrinos llegan a la Ciudad del Papa y, como empujados por incontenible corriente, visitan los museos vaticanos. Contemplan estatuas y más estatuas, figuras y más figuras, objetos y más objetos en completo desnudismo. Las hay exentas de extremidades superiores o inferiores, pero de órganos sexuales..., ¡ninguna!

 Es de ver el espectáculo de pobres monjas, de recoletos frailes, de devotos fieles sumergidos en el ambiente más escandaloso de su vida… ¡Qué lote de venta más comercial realizado en nombre de la honestidad, de la justicia, de la necesidad cristiana...! Digamos lo mismo de otros objetos valiosos en similares museos.

 ¡Qué ejemplo tan hermoso el del Papa iniciando este proyecto al regalar su tiara y ponerla a la venta! ¿Pero cuántas y cuántas tiaras se conservarán de Papas anteriores? Obispos abnegadísimos que cedieron sus anillos con los mismos fines benéficos. ¿Pero y cuántos anillos, báculos y mitras no se guardan aún con miras puramente sentimentales? ¿Y los que se diluyen por torrentes profanos…?

 Permítasenos una anécdota. Al morir el cardenal Tedeschini se hicieron gestiones para que su hermoso pectoral —en el que se incrustaba una bella imagen de la Virgen del Pilar— fuese a engrosar el atrayente joyero de Zaragoza, incluso pagándolo cortésmente. A ello se contestó por delegados de Roma: «¡En eso están pensando sus sobrinos y herederos, en ceder el pectoral de su tío el cardenal…!»

 Otros lugares

 ¡Y tantos lugares del mundo cristiano que también podrían dar ejemplo! En la Iglesia del Gesú, de la misma Ciudad Eterna, destaca la famosísima capilla de San Ignacio, reputada por la más rica y magnífica del mundo.

 Nada digamos de tantos palacios reales sin habitar por falta de dueños adecuados, de tantas casas palaciegas, de tantos edificios grandiosos pero en estado de declive y ruina.

 Más aún: con todo el material artístico y religioso sobrante en nuestras catedrales, colegiatas y parroquias podían ornamentarse las nuevas iglesias construidas en todo el mundo. Magnífica distribución que enaltecería las casas de Dios sin cambiar de amo.

 Cuidado con la hipocresía

 Tales son nuestras ideas en punto a joyas y tesoros de la Iglesia. Jamás tan adecuadas como ahora, porque el mundo, la mayoría de las naciones, entran por cauces de prosperidad y de lujo exorbitantes. Si en siglos pasados destacó la iglesia monumental entre casas de adobes, era porque se ofrecía lo más y lo mejor a Dios.

 Hoy sucede lo contrario. Se levantan al cielo las chimeneas, los rascacielos, las torres y empíreos. Hasta las catedrales se quedan pequeñas. Ahí está San Patricio de Nueva York, como una vieja acurrucada sobre sí misma. Los edificios circundantes la repasan y achican.

 Tengamos cuidado. El mundo entra por vías grandes. No caigamos en la hipocresía de aparentar ser pobres y pequeños. Queno lo somos. Nuestros atuendos, vehículos, viajes, nos acusan de fuertes.

 No reduzcamos a Dios a la bajeza de catacumba, mientras queramos ser caballeros del siglo XX.

 Santiago DEL PILAR


Revista ¿QUÉ PASA? núm. 214, 3-Feb-1968