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PLANES QUE SE CUMPLEN
LA FRANCMASONERÍA ACONSEJA A LOS “HERMANOS” ESPAÑOLES
Es curioso constatar cómo incluso después de haberse denegado la
legalización de la masonería española se siguen cumpliendo a rajatabla e
implacablemente los postulados y finas que el Gran Oriente Francés había
aconsejado a sus “hermanos” españoles. Traemos a estas páginas para el lector
estas medidas, recogidas de una edición especial que hizo la Comunión
Tradicionalista de Cantabria, en octubre
de 1976.
Las medidas aconsejadas por el Gran Oriente de Francia a las logias
españolas de su dependencia y a los miembros de las mismas en orden a la aniquilación
del franquismo, abarcan a todos los sectores de la vida política y administrativa
española. El contenido del plan evidencia matices inequívocos de
resentimiento y podría calificarse como un plan descubierto de depuración.
• Retirada de armas y
de las correspondientes licencias a todos los militares españoles de la
escala de complemento o en la reserva. A estos efectos se consideran
equiparados todos los civiles que combatieron durante la guerra en las
unidades militares o en las milicias bajo el mando del general Franco.
• Retirada de armas y
de las correspondientes licencias para su uso a todo el personal retirado o
excedente de la Policía judicial así como el que hubiera pasado a cumplir
funciones meramente administrativas. Igual medida se aplicará al personal de
la Policía Armada que se hallare en
análogas situaciones.
• Retirada de armas y
de las correspondientes licencias a todos los miembros de la “Guardia de
Franco” y de todos los que hayan pertenecido a organizaciones y asociaciones
del Movimiento.
• Desarme y disolución
de los Somatenes.
• Desarme de los
miembros de los diversos tipos de guardería forestal, rural, ferrocarriles
etc., seleccionados por el franquismo entre antiguos combatientes o personas
de confianza política del sistema.
• Retirada de armas y
de licencias, bajo cualquier pretexto, a todas las personas con antecedentes
políticos de afección al franquismo que las poseyeran. Todas estas medidas,
cuando tuvieran carácter individual, no serían aplicables a aquellas personas
que, pese a haber militado en el franquismo, hubieran sido captadas
posteriormente y militaran en la actualidad de manera masiva en
organizaciones encuadradas en la izquierda democrática.
Respecto de los mecanismos de vigilancia y control montados durante
el periodo franquista, se aconseja a los hermanos españoles situados en
puestos de decisión política y administrativa que favorezcan también, por
todos los medios a su alcance, la implantación y puesta en práctica de estas
otras medidas:
• Supresión de los
sistemas de vigilancia y de control telefónico respecto de las personas,
despachos, establecimientos y asociaciones de la izquierda democrática.
• Justificar en la
peligrosidad de la extrema derecha el establecimiento de controles
telefónicos y de otras clases sobre personas, despachos, establecimientos y
asociaciones del área franquista.
• Los diarios y
publicaciones periódicas en que tengan influencia nuestros hermanos deberán
practicar la denuncia sistemática de las actividades de las personalidades
franquistas, con el fin de que sus actividades puedan ser controladas y de
crearles una imagen de peligrosidad.
• Suspender las
acciones de investigación y persecución de los controles de escucha
establecidos por las células del Partido Comunista en la Compañía Telefónica
española y favorecer el funcionamiento de los mismos.
• Usar de las
agrupaciones democráticas de barrio y empresa para la vigilancia y el control
de las actividades de los franquistas más caracterizados a cada nivel y, muy
especialmente, por los miembros de las Fuerzas Armadas y del Orden Público.
Otra de las preocupaciones del plan de destrucción del franquismo en
España reside en la debilitación de las estructuras de las diversas fuerzas
del Orden Público. En ese sentido, adquieren particular interés las siguientes
recomendaciones:
• Inmediata dispersión
de los grupos operativos de la Policía Judicial y posterior inhabilitación de
los archivos de dichos grupos. Se procurará que los miembros de esos grupos sean
trasladados a servicios periféricos e incluso administrativos, de tal manera
que se haga muy difícil la conexión entre ellos.
• Jubilación anticipada
de los mayores de cincuenta años, a lo sumo de cincuenta y cinco, con objeto
de eliminar de la Policía a todos aquellos que hicieron la guerra en las
filas franquistas.
• Persecución
sistemática y purga silenciosa de todos aquellos que tomaron parte en el
descubrimiento y persecución de nuestros hermanos y, en general, de los
miembros de la oposición democrática al régimen franquista.
• Campaña pública
destinada a justificar la necesidad de desarme de la Policía Judicial y, en
general, de todas las fuerzas de Orden Público, a semejanza de países
democráticos y civilizados, como Gran Bretaña.
• Desvinculación de la
Policía Armada del Ejército, con el fin de poder introducir mandos civiles de
obediencia democrática.
• Jubilación
anticipada, bajo el pretexto de la modernización y agilidad que requieren
este tipo de fuerzas, de todos los mayores de cuarenta y cinco años de la
Guardia Civil, tanto oficiales, como clases y números. Las vacantes no se repondrán, salvo en muy
pequeña medida, sólo para guardar las apariencias.
• Progresivo
desplazamiento de las actividades de la Guardia Civil hacia servicios no
estrictamente de preservación del Orden Público.
• Reorganización de la
Guardia Civil, con objeto de suprimir las Casas Cuartel y su presencia de los
pueblos y de las ciudades mayores de cincuenta mil habitantes, reagrupándolas
en cabecera de comarca y procediendo con este motivo a la reducción de
efectivos.
• Trasladar la
dependencia de la Guardia Civil a una disciplina estrictamente civil, con
objeto de ejercer un estricto control de sus actividades y de suprimir su
autonomía y sus vinculaciones con las Fuerzas Armadas.
• Reducción del
armamento de la Guardia Civil al estrictamente individual, cuyo uso incluso
se pondrá en discusión posteriormente en el interior de los centros habitados.
• Persecución
sistemática y silenciosa de los miembros de la Guardia Civil que mejor
conozcan las actividades de la izquierda democrática; inutilización de
archivos, dispersión de los grupos operativos y progresiva eliminación de los
mandos de fidelidad franquista.
• Restablecimiento del
antiguo Cuerpo de Carabineros, bajo otra denominación y como nueva creación,
con el fin de poner la guardia de fronteras terrestres y de las costas bajo Unidades
de nuestra obediencia. Este Cuerpo sería dotado de armamento muy moderno,
disimulando así la disponibilidad bajo nuestra obediencia de un ejército
profesional reducido, pero de extraordinaria efectividad.
Algunas de las medidas expuestas respecto a las fuerzas de Orden
Público se reiteran con las naturales peculiaridades en relación con las Armas
y Cuerpos de las Fuerzas Armadas y la Administración Civil. Respecto a ésta, se
aconseja a los hermanos y amigos españoles una acción sistemática, encaminada
al relegamiento de todos aquellos funcionarios que hubieran hecho la guerra o
cuyas afecciones franquistas sean conocidas, a la eliminación de todas las
personas de derecha de los puestos políticos o de designación y a la
eliminación, asimismo, de los franquistas y afines de los puestos directivos
en los monopolios del Estado, Instituto Nacional de Industria y sus empresas,
otras empresas y entes paraestatales y organismos autónomos.
En lo que respecta a los funcionarios del Movimiento y sus organismos,
se observa un rudo endurecimiento en las consignas. Se ordena a todos los
hermanos y seguidores de la causa democrática que todos los funcionarios del Movimiento
sean enviados a sus casas, sin que, bajo ningún pretexto, se les dé acogida
en la Administración Civil del Estado, ni siquiera como Cuerpo a extinguir. En
tal sentido, se ordena la máxima intransigencia a los hermanos y a los amigos
democráticos de las nacientes organizaciones profesionales de funcionarios,
cuya existencia y éxito han constituido una de las mayores preocupaciones de
las logias y de los hermanos socialistas.
Respecto a los funcionarios de la Organización Sindical, cuya fuerza
real no puede ser desdeñada y cuya unidad defensiva podría ocasionar serias
preocupaciones al Gobierno y graves dificultades al proceso democrático
trazado por el GOF y exigido por VGE a las autoridades españolas, se aconseja
a los hermanos mucha habilidad y doblez en el tratamiento, a fin de poder
realizar la reforma sindical manteniendo a dichos funcionarios en la
esperanza de un porvenir tranquilo… El propósito, sin embargo, es incluirles
en un organismo autónomo de función poco clara, que, posteriormente, pueda
declararse innecesario, para congelar sus retribuciones, que la inflación
haría ridículas, lo cual les obligaría a buscar en otras actividades. (…)
Revista FUERZA NUEVA, nº 639, 7-Abr-1979
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