Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta Masonería. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Masonería. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de julio de 2026

La Iglesia, la Masonería y el César

 Artículo de 1968

 LA IGLESIA, LA MASONERÍA Y EL CÉSAR

 

La Conferencia (Episcopal) ha decidido que cada obispo local “pueda permitir a los miembros de la orden de los masones libres, que deseen hacerse católicos, ser recibidos en la IGLESIA sin que tengan que renunciar por esto a su calidad de miembros activos de la orden” (Del padre Arias, crónica de "Pueblo", 27-1-1968

 Los contactos entre eclesiásticos franceses y masones conspicuos, que el lector encontrará reseñados en el libro de Pierre Virion, «La Iglesia y la masonería» (Editorial Acervo. Barcelona), no se interrumpieron después del Concilio, a pesar del fracaso que en él tuvo la propuesta del obispo de Cuernavaca, Méndez Arceo, de formular una base oficial de acercamiento. Han continuado con otras maneras en distintos lugares. Nos informaron de ello desde París, y por eso publicamos en el número de 12-VIII-67 de esta revista, un artículo titulado: «¿Qué

hacemos con la Masonería?» En él, apoyándonos en un libro reciente (1954) del cardenal Caro, primado de Chile, titulado «El misterio de la Masonería», sosteníamos la hipótesis de que la secta, que reúne elementos suficientes para poder presentarse como una religión más, intentaría explotar esta circunstancia para recabar para sí la libertad formulada en la ley de la libertad de cultos.

 Hoy (1968) tenemos a la vista el final de una etapa previa de ese plan que corona públicamente una intensa labor subterránea. He aquí la noticia sensacional:

 «La Conferencia Episcopal de los países nórdicos ha autorizado a los masones que se convierten al catolicismo a que sigan siendo miembros activos de sus logias. La decisión, que tiene un carácter local, ha sido expresamente aprobada por la Congregación para la Doctrina de la Fe. La iniciativa ha sido adoptada por los obispos de Dinamarca, Noruega, Suecia, Islandia y Finlandia, en una reunión celebrada en Estocolmo. La Conferencia ha decidido que cada obispo «puede permitir a los miembros de la orden de los libres masones que deseen hacerse católicos ser recibidos en la Iglesia sin renunciar por esto a su calidad de miembros activos de la orden de los libres masones». Esta decisión ha sido anunciada en el boletín diocesano de Oslo.»

 «La Masonería en los países escandinavos es semejante a la de los países anglosajones: tendencia deísta con cierto carácter religioso sincretista y un simbolismo de origen bíblico y cristiano. La logia, fundada en 1735 en Estocolmo, se mantiene neutral en cuestiones religiosas y políticas y está íntimamente relacionada con la masonería del Reino Unido, y con las logias americanas de origen inglés.»

 La Masonería fue condenada por la Iglesia en 1738, siendo Papa Clemente XII, autor de la Carta Apostólica «In eminenti apostolatus specula». Los Papas confirmaron desde entonces la condena por medio de siete sucesivos documentos pontificios, el último de los cuales es de León XIII; se titula «Humanum Genus» y está enteramente dedicado a la Masonería.» («Ya» 27-1-1968.)

 Apenas aceptada la «dimisión» del cardenal Ottaviani, éste es el primer fruto con que nos obsequia la Congregación para la Doctrina de la Fe. ¿Habrá habido alguna relación entre los dos asuntos? El carácter universal de la jurisdicción de este organismo que ha concedido su «expresa aprobación», nos pone en guardia, porque en el mejor de los casos no incurrirá en la contradicción de censurar ni atajar los contactos entre progresistas y masones en otras partes del mundo; y en el peor, extenderá ese criterio explicito y público de compatibilidad a otras áreas. 

 Mucho tememos que sea esto último lo que se intente, porque si no, el enorme escándalo y desorientación que padece hoy toda la cristiandad con esta noticia no quedaría compensado, ni remotamente, con la sola facilitación de la conversión, muy relativa, de unos pocos masones nórdicos. Los cinco países afectados sumaban en 1960 veinte millones de habitantes, heterogéneos y muy diseminados. De ellos, ¿cuántos serán masones en trance de conversión?

 La noticia del «Ya» reafirma la relación de la Masonería escandinava con la inglesa y la americana. Este aspecto internacional, de oculto imperialismo, convoca al César a combatir el mal, ante el que otro capitula. No es éste el único asunto que parece sugerir que la salvación de la cristiandad va a venir por la espada del César. Y quien dice del César dice del poder civil que les confiera a sus Alcaldes de Móstoles católicos, la fe, la gracia, el heroísmo y la pureza que Cristo no les negó ni les negará jamás a sus apóstoles y a los sucesores de sus apóstoles...

 Ya no quedaban apenas hermanos separados, desgajados, amputados de la Iglesia, del Cuerpo Místico de Cristo, sin haber sido convocados a reintegrarse comunitariamente al amor, a la piedad y a la gracia en la Santa Casa de Dios... Sólo no habían sido llamados ni, por lo tanto, habían acudido los masones. ¡Y ya están ahí! La Masonería, anatematizada, excomulgada por los Papas, enemiga feroz de la Iglesia al través de los siglos y sus generaciones, era la que faltaba a participar en el «delirium tremens» en que han caído ingiriendo un ecumenismo envenenado, ciertas mentes cardenalicias, episcopales, pastorales y sinodales... Sólo faltaba eso: LA MASONERIA. ¡Y ya está ahí!

 P. ECHANIZ


Revista ¿QUÉ PASA? núm. 214, 3-Feb-1968

 

martes, 23 de junio de 2026

Un jesuita, apóstol de la masonería

 Artículo de 1979

Un apóstol de la masonería

 ES algo inconcebible y más en estos tiempos en que los hijos de Dios, todos los hombres, necesitamos de sólidos agarraderos para no decaer en nuestra fe; esa fe que tanto nos ayuda a sobrellevar las fatigas, crueldades y horrores de los malignos tiempos en que vivimos, haya personas que se empeñen, aun contra los principios que un día juraron e incluso que han sido la base de su formación espiritual y religiosa, en destruir, por medio de la confusión y de la predicación de una «libertad» totalmente a «gusto de consumidor», a esa familia magnifica formada por Dios como Padre y por sus hijos tos hombres, coherederos con Cristo, del Reino que nos tiene prometido.

 Tal es el caso del Rvdo. P. José A. Ferrer Benimeli, S. I. (hoy llamado «profesor», seguramente para «hacerse todo a todos y ganados a todos para... la masonería).

 Este ilustre señor profesor, dio una «conferencia-debate» en los locales del Club Areco (antes Congregación Mariana) de Gandía (Valencia) que titulaba: «La masonería hoy. ¿Mito o realidad?...»

 El padre Ferrer, autor de varios libros sobre la masonería, con buen decir y fácil desarrollo, nos expuso los orígenes de las logias; formadas por picapedreros, albañiles, arquitectos, etcétera, tal y como por los símbolos de todos conocidos, parecen indicar... Habló de la variedad de masonerías y hasta de las obligaciones religiosas de algunas de ellas.

 Es curioso observar ese algo de facilón y al propio tiempo sutil para introducirse en los distintos ambientes que tenían las masonerías... Esto lo debieron observar y por ello formaron logias tan variadas en todos los órdenes —incluso en lo referente al color de la piel— (para que no se escape nadie), unos «intelectuales» de esos que, como el Rvdo. P. Ferrer Benimeli. llevan rabo... ¡Que nadie se extrañe, porque se le vio!

 En estos tiempos en que, según frase de Pablo VI, el «humo de Satanás» se ha metido en todas partes, hasta en la Iglesia, hasta en lo que desde siempre he considerado —sin despreciar a nadie— como el «Sancta Sanctorum» de las órdenes religiosas, a la Compañía de Jesús, a cuya santidad tanto debo y de cuya santidad están «viviendo de renta» individuos como el Rvdo. P. Ferrer Benimeli y el jesuita que apareció en la pequeña pantalla junto a los «curanderos» hace poco, rebajando con su presencia y sus palabras, abiertamente, la dignidad con que el mismo Cristo los ha distinguido para que sean luz del mundo y nos traigan con su presencia el recuerdo del Señor a todos los que ansiamos su perdón y su abrazo.

Después de la suave y sutil manifestación de la masonería, el padre Ferrer abrió fuego contra Franco, acusándole de «asesino» de masones... Por supuesto, sin citar nombres ni fechas ni el porqué de la aplicación de la última pena, en caso de ser verdaderas sus denuncias... ¡Aquí, en Gandía, sí tenemos nombres, fechas y «motivos» por los que cayeron a manos de los marxistas, precisamente hermanos de religión del Rvdo. P. Ferrer Benimeli!

 El colmo de la «conferencia» llegó trayendo por los cabellos motivos de «consenso» y. tras querer convencer —o mejor dicho, confundir, como lo hace Satanás—, a los allí presentes, nos dijo que un católico puede ser masón... (?). Y no faltó la nota cumbre cuando él mismo, el Rvdo. P. jesuita Ferrer Benimeli se ofreció para contactar a los interesados con la masonería.

 Todos los años los jesuitas practican los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, su fundador. Yo no puedo comprender cómo el padre Ferrer hará estos Ejercicios...

 ¡Por Dios, padre! Háblenos de Cristo. Háblenos en estos momentos de María, su Madre. Los que formamos el «pueblo» no necesitamos otra cosa. Lo demás, lo que según parece tanto lo eleva en el campo de la intelectualidad, venga a exponerlo a modo ilustrativo. Creo que los pertenecientes a la masonería tendrán sus catervas de doctores para halagar los oídos de cierta clase de hombres. Pero, triste y bien triste es que, precisamente un jesuita, intente confundirnos. Bien le puede suceder —como le sucedió en el Club Areco, de Gandía, que, como león que usted se presentó, fuera derrotado por un muchacho, con más espíritu que usted, que ya lleva algunos años en la Religión. El joven le hizo unas preguntas a las que usted contestó con otras insistentes e insidiosas preguntas; queriendo saber —o mejor dicho— queriendo hacer saber al coro de sus simpatizantes, de dónde procedían las notas sobre las que se basaban las preguntas que se le hacían. Porque, Rvdo. P. Ferrer, usted bien sabía de dónde procedían.

 Y, ya que vamos de «preguntas», voy a hacerme yo algunas: ¿Por qué el Rvdo. P. Ferrer Benimeli se volvió como una fiera herida contra Blas Piñar cuando se hizo público que las notas procedían de la revista FUERZA NUEVA?

 ¿Por qué atacó precisamente a uno de los pocos hombres que. con su valor acostumbrado dan testimonio público de Cristo sin respeto humano de ninguna clase?

 ¿Por qué trató de ridiculizar al Caudillo el padre Ferrer cuando, haciendo alusión a uno de sus discursos dijo haberse metido Franco con la masonería como enemiga de la política que se seguía en España? ¿No reconoció el padre Ferrer que había una masonería que se introducía en la política? ¿Por qué. pues, no tenía razón Franco al declarar a los masones, de la clase que fueran, como enemigos de la España que él defendía, cristiana y moral, adicta ciento por ciento al catolicismo apostólicos romano?

 En el ataque final a Blas Piñar me pregunto: ¿No será acaso que al padre Ferrer Benimeli se le ha subido a la cabeza el humo de «su ciencia» y le da en el rostro que un seglar sea apóstol de Cristo sembrando su sana y constructora doctrina a todos los niveles y por todas partes —incluso en el extranjero— mientras él, un JESUITA, se dedica a «apostolear» en favor de la masonería, escribiendo libros de tapas negras y más negro contenido, tan sólo por el placer de recibir la admiración de quienes lo aplauden todo, y mucho más cuando las «conferencias» sólo tratan de desprestigiar al Caudillo y a los que —como Blas Piñar— tratan con su recto espíritu defender la verdadera doctrina católica?

 ¡Padre Ferrer!: se le ha visto la cola serpentina»...

 José ROS RAUSELL


Revista FUERZA NUEVA, nº 634, 3-Mar-1979

 

domingo, 15 de marzo de 2026

La Antiespaña hundió la dictadura de Primo de Rivera

 Artículo de 1968

 LA MASONERIA Y EL MARXISMO, COMO EN 1930

 Volvemos a recordar las palabras del Caudillo pronunciadas el 6 de enero de 1960: «Es necesario estar vigilantes y constantes en la guardia.» La Antiespaña sigue actualmente la misma táctica que empleó para desacreditar y hundir a la Dictadura del General don Miguel Primo de Rivera. En aquella Dictadura, en la que «reinó la paz, el orden y el progreso», como recordó Franco el 22 de noviembre pasado (1967). Pero un régimen político, aunque fomente el bienestar nacional, es combatido por las sectas y por el comunismo, principalmente desde dos frentes: el de los llamados «intelectuales» y estudiantes, y el de la lucha marxista en el campo obrero.

 Recordemos a un autor insigne al que no se le ha hecho quizá la justicia debida: El Rvdo. don Juan Tusquets. que en su libro «Orígenes de la Revolución Española», podemos decir es como un precedente de la literatura de lucha de ¿QUE PASA? Este sacerdote catalán, junto con otros—los Rvdos. Miguel Rosell, Mariano Vilaseca, Ramón Cunill, José Bachs. Guillermo Aléu, Lorenzo Castells—. el cronista les recuerda de haber hablado mucho con ellos en los días de la Cruzada, en San Sebastián, en Pamplona, en Burgos, en Salamanca, en Sevilla. Pero el Rvdo. Juan Tusquets destacó por una gran conferencia que dio en Burgos emoción patriótica que se traducía, si no recuerdo mal, en su uniforme con camisa azul y sus insignias de sacerdote. En dicho libro—«Orígenes de la Revolución Española» el reverendo Tusquets demuestra cómo la táctica sectaria través de la Universidad y del Marxismo.

 «Primo de Rivera—escribe el Rvdo. Juan Tusquets—no ingresó jamás en la Masonería. Trató a los hijos de la viuda con aquella mezcla singular de jactancia y de honradez que le caracterizaban. Pero el Dictador lo fue nominalmente. Bajo su garbosa capa jerezana, salvaron el prestigio y prepararon la revolución los elementos sectarios. Algunos subordinados del Marqués de Estella extremaron la tolerancia con los masones. Por ejemplo, el General Barrera, que permitió la celebración en Barcelona del Congreso Masónico, prohibido por el Dictador en Madrid, y que tan obsequioso se mostró con la campaña rotaria. Numerosos cargos de compromiso fueron ocupados por masones... usando y abusando de tanta benevolencia y con la ayuda del oro judío, la masonería creció lozanamente.»

 El mismo Dr. Tusquets señala cómo «el socialismo español se declaró gubernamental durante la Dictadura» y cómo a Fernando de los Ríos y a Besteiro se les concedían y conservaban cátedras en la Universidad Central. Largo Caballero fue Consejero de Estado y otros altos cargos, como Pérez Infante y Trifón Gómez. Por esto, el Consejo Supremo de la Masonería pudo declarar: «Los francmasones han conquistado las posiciones que hacen posible la revolución.»

 Actualmente (1968), al considerar la agitación universitaria, con gravísimos insultos al Jefe del Estado y absurdo malestar estudiantil, todo hace creer que intelectuales o profesores al estilo de José Luis López Aranguren y Enrique Tierno Galván, no serán los únicos que intoxican nuestra juventud universitaria. ¿Puede esto continuar? ¿Se puede dialogar con el llamado «Sindicato Democrático»? El bien nacional exige la máxima energía para vigilar y yugular propagandas e instigadores al precio que sea. Lo que no se puede permitir es que, ni en apariencia, se repita lo que le sucedió a la Dictadura de don Miguel Primo de Rivera. La ley es la ley. Lo que se llama el «vacío político» de la Universidad hay que cargarlo a los que les sobraban una filosofía inspirada en la mejor tradición católica española y un estilo universitario que empalmara—sin tópico—con Menéndez y Pelayo, Mella, Maeztu y José Antonio Primo de Rivera.

 Lo mismo que decimos de la agitación universitaria, lo señalamos y acusamos de las llamadas «Comisiones Obreras» instrumento del Partido Comunista, ilegales, y a las que no se les puede permitir ninguna actuación, aunque se reúnan en sacristías o en los mismos recintos de los templos. Vale más prevenir y atajar que curar, con peligro de llegar tarde. Por eso dijo el Caudillo que «las enfermedades en las naciones duran siglos, y las convalecencias, decenios. 

 España, que, con altibajos, ha permanecido tres siglos entre la vida y la muerte, empieza ahora a abandonar el lecho y dar cortos paseos por el jardín de la clínica. Los que quisieran enviarla ya al gimnasio a dar volteretas, o no saben lo que se dicen, o lo saben demasiado bien.» Y éstos que lo saben demasiado bien son los que mueven los hilos y los peones de la agitación universitaria y de las «Comisiones Obreras». Repasar el libro «Orígenes de la Revolución Española» del Rvdo. Juan Tusquets, en cuya línea ¿QUE PASA? siente gran admiración al ilustre sacerdote y escritor, puede dar mucha luz para entender el entresijo de los acontecimientos de ahora que hemos comentado.

 A. RECASENS SALVAT


 Revista ¿QUÉ PASA? núm. 210, 6-Ene-1968 

 

domingo, 28 de septiembre de 2025

Retorno de la Masonería a España tras la muerte de Franco

 

  LA MASONERÍA EN ACCIÓN 

No lo percibimos, porque actúan en la sombra, en las tinieblas de la Antiespaña (1978). Y lo hacen con la mayor impunidad, con una tolerancia total por parte de los responsables en el Gobierno de la nación. Nos referimos a los masones, adoradores del llamado Gran Arquitecto del Universo, auténtico Anticristo. Su número todavía no es grande, pero sí su acción, que se va extendiendo por toda la geografía española, entre conciliábulos y “tenidas” secretas, cuyo objetivo es la destrucción de los valores cristianos y de las esencias nacionales, que están siendo destruidas con saña, paulatinamente, por el marxismo, el comunismo y el separatismo, a los que se une en su actividad la masonería, cuya legalización en España, según fuentes dignas de crédito, parece ser inminente.

 ¿Cuántos son?

 No hace mucho ha visitado España, en nombre de la Internacional Masónica, con sede en Roma, el destacado venerable hermano francés Pierre Leveque. Se detuvo de una manera especial en Cataluña, donde está haciendo grandes progresos la masonería. El objeto de la visita del masón francés fue acelerar la formación de logias e incrementar el número de V. H. españoles. Sus consignas han sido claras. Las principales de ellas: lograr la infiltración de masones en los órganos de Gobierno y en la Administración y conseguir de los mismos una fuerte presión para que la masonería sea de nuevo legalizada.

 Sobre este asunto es interesante leer el extenso comentario-reportaje publicado en mayo en “Arriba” (lo cual es lógico dada la actual “línea” de este diario oficial) -y reproducido en junio por otros periódicos-, por el bien informado, respecto a las “tenidas”, Fernando Cano. El firmante del trabajo “Tras cuarenta años de persecución, inminente legalización de la Masonería” sabe -nosotros lo adivinamos- las fuentes en que “bebió” y cuáles fueron los “mentores” que le impulsaron a escribir en el órgano gubernamental su trabajo, que, a la postre, no es otra cosa que una propaganda, una defensa y una pura exaltación del cabalismo masónico.

 No nos descubre ningún secreto que son los masones españoles que se refugiaron en 1939 y años siguientes en Méjico, fundadores del Gran Consejo Masónico, los que más están laborando e influyendo para la reactivación de la masonería, habiéndose creado el 18 de marzo de 1978, en Madrid, el Gran Consejo de España, al que se han unido los masones que estaban exiliados en Francia, Bélgica y Holanda.

 ¿El porqué de un odio a España?

 La Masonería de nuevo en acción, con espíritu revanchista. Muchos de los males de toda índole que está sufriendo nuestra nación actualmente se deben a la actividad masónica. Actitud de los partidos políticos, posturas de las altas finanzas, degradación de las buenas costumbres, desarraigo de la religiosidad, ataques a instituciones militares y de Orden Público, siembra de la confusión en los medios nacionales, resquebrajamiento de la unidad de la patria, laicismo en la enseñanza y cien añagazas más son producto de las consignas masónicas.

 Ante este panorama, ante el que debemos estar alertas, muy alertas, bueno será recordar la carta que el 17 de abril de 1946 dirigió el Generalísimo Franco al entonces arzobispo de Zaragoza monseñor Domenech Valls. La histórica carta dice así:

 “Mi respetado prelado: la condición de católico y anticomunista que caracteriza al régimen español han hecho de España el blanco predilecto de los ataques de la masonería y del comunismo. La masonería y el comunismo persiguen, indudablemente, fines distintos en nuestra Patria:

 La primera quiere hacer de ella una República liberal, capitalista, masónica y atea; el segundo, un Estado comunista regido por un gobierno vasallo de Moscú, pero sus intenciones coinciden en un primer escalón: en derrocar al régimen actual.

 Para conseguir esto, necesitan debilitarlo, rompiendo su unidad y acallando cuantas voces puedan alzarse en el exterior en defensa nuestra. Mediante las más viles y calumniosas campañas se pretende el sarcasmo de presentarnos ante el mundo como un “peligro para la paz”, recurriendo a todo género de maniobras de corrupción, de explotación de intereses, resentimientos y vanidades. Se trata de llevar la disgregación al cuerpo social español para dividirlo y aniquilarlo después.

 La masonería, que no repara en los medios para el logro de sus fines, ha llegado a la más monstruosa de sus concepciones: planear la siembra de recelos entre la Santa Iglesia católica y el Estado Español, a fin de que ni la propia Iglesia, y con ella los católicos del mundo, sientan simpatías por el único Estado verdaderamente católico que hoy existe.

 Se conoce con absoluta certeza la existencia de una consigna masónica de realizar una hábil y solapada campaña entre personas aparentemente religiosas o excesivamente buenas y aptas por su apocamiento para ser amedrentadas, a fin de sembrar la inquietud entre los sectores más destacados del catolicismo español y de que esta inquietud trascienda hasta los propios prelados, haciéndoles creer en su significación que la adhesión al régimen compromete el porvenir de la Iglesia española.

 Como quiera que se tienen noticias de personas que han recibido el encargo de propagar suavemente estas insinuaciones y las han denunciado, lo que ha confirmado que de la existencia de la consigna se tenía, y también de prelados que han recibido o rechazado estas insinuaciones, creo conveniente poner en conocimiento de Vuestra Excelencia reverendísima estas maquinaciones a fin de que, prevenido, pueda más fácilmente ayudar a deshacer esta confabulación y darse cuenta de las personas que, consciente o inconscientemente, se prestan al juego, de las que muchas de ellas no serán del campo masónico, sino seguramente gente pías y positivamente buenas, pero de temperamento débil, que hayan sido influenciadas por perversos que convendría conocer”.

 La actualidad de estas proféticas palabras de Franco es palpitante en nuestros días. ¡Atención católicos ante el contubernio masónico!

Leo ANDREY

 

Revista FUERZA NUEVA, nº 616, 28-Oct-1978