Artículo de 1968
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Son laicos los católicos que no son
sacerdotes ni religiosos o no pertenecen a ningún instituto secular. Es
decir, lo que se solía llamar «los simples fieles». Revista ¿QUÉ PASA? núm. 213, 27-Ene-1968 |
LA INFAME TRANSICION POLÍTICA (Y RELIGIOSA) ESPAÑOLA DENUNCIADA DESDE EL TRADICIONALISMO
Artículo de 1968
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Son laicos los católicos que no son
sacerdotes ni religiosos o no pertenecen a ningún instituto secular. Es
decir, lo que se solía llamar «los simples fieles». Revista ¿QUÉ PASA? núm. 213, 27-Ene-1968 |
Artículo de 1968
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Pero, ¿es verdad que la inauguración de una capilla protestante, en el mismísimo culto protestante han asistido unos sacerdotes con feligreses suyos? ¿Es verdad que el reverendo José María Bardes Huguet, en una charla en el seminario habló en forma muy discutible sobre la obediencia'' ¿Es verdad que en la parroquia de San Ignacio, de Barcelona, han permitido a los fieles tomar la Sagrada forma con su propia mano y que en la Nochevieja, en cierto templo parroquial, se firmaron documentos políticos y, tras retirar al Santísimo, hubo refrigerio? Lo preguntamos porque nos lo confirman informes autorizados desde varias fuentes inconexas entre sí. de dicha
parroquia concordantes con las mismas, en forma harto imprudente, quiso
obligar a comulgar de pie, provocando en el templo un escándalo entre los
fieles, con el consiguiente altercado de palabras. Revista ¿QUÉ PASA? núm. 213, 27-Ene-1968 |
Artículo de 1968
Si esto es verdad, ¿cómo se explica que mientras los ortodoxos veneran grandemente a los religiosos, en la Iglesia católica está en decadencia su estima por parte del clero secular, principalmente y aun por parte de los mismos religiosos? P. CATALAN Revista ¿QUÉ PASA? núm. 211, 13-Ene-1968 |
Artículo de 1970
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El culto como chantaje Revista FUERZA NUEVA, nº 184, 18-Jul-1970 |
Artículo de 1968
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confundamos
la acción política de ese o esos significados representantes de la Iglesia
con la Iglesia misma, por muy alta y significativa que sea su misión. Dios no
obliga a los católicos a seguir y secundar una política equivocada de
restricciones de apoyo moral a las naciones que mejor han defendido y
defienden la civilización cristiana (aunque como en toda obra humana vayan mezclados
también los intereses materiales), pues esa falta de apoyo moral en el
momento preciso equivale en ciertas circunstancias a colocar todas las bazas
en manos del comunismo. de la tierra
el nombre de Dios. No son tampoco amados por Dios, al menos con amor de
complacencia, los hombres perversos que luchan contra el reino de Cristo ni
tampoco, por tanto, son dignos de la paz. Revista ¿QUÉ PASA? núm. 211, 13-Ene-1968 |
Artículo de 1970
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Quienes hablan contra aquella “tutela” de la Iglesia y sus exigencias jurídicas, no tienen el sentido histórico para comprender el fondo de la historia. Por eso tantas alharacas contra las Cruzadas, la Inquisición, las guerras de religión y la tutela de la Iglesia sobre los estados medievales. Todo ello solamente descubro un sectarismo resentido, cuya base es un enorme falta de sentido histórico. Esta es, hoy, la mente de Pablo VI. No intentemos, sin embargo, presentar únicamente el siempre peligroso “espíritu del Concilio” o la ambigua “lógica conciliar”. No nos satisface siquiera esa “dinámica conciliar” a que se ha referido el profesor Ruiz-Giménez respondiendo a G. Urresti. Intentemos, ante todo, dar cuerpo y presencia a los textos mismos del Vaticano II. Sólo más tarde se puede intentar esa
contemplación concreta de la realidad histórica española y de la situación
mundial en que, necesariamente, se deben insertar. (…) Revista FUERZA NUEVA, nº 184, 18-Jul-1970 |
Artículo de 1968
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El Concilio de Trento dice: «Aunque el hábito no hace al monje, sin embargo, conviene que los clérigos siempre traigan vestidos convenientes a su vida, para que con la decencia de su traje muestren la interior honestidad de sus costumbres, por cuanto en este tiempo ha prevalecido la temeridad de algunos, y el desprecio que hacen de la Religión es tan grande que, estimando en poco su propia dignidad v honor clerical, traen públicamente vestidos de legos...» (Cap. Vl-Ses. 14 De Refor.) Revista ¿QUÉ PASA? núm. 210, 6-Ene-1968 |
Artículo de 1968
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A propósito de este asunto, que encierra más gravedad de lo que a primera vista parece, el autor de estas líneas hubo de dirigirse, no hace aún dos meses, a su propio prelado, en carta particular, motivada, principalmente, por otro problema que no hace al caso traer a colación al presente. En la citada carta, y aludiendo al motivo que origina este escrito, decía el que suscribe lo siguiente: Si, desde un principio, cuando empezó a notarse esta transgresión de las normas eclesiásticas, hubieran los sacerdotes advertido a la mujer —quienquiera que fuese— la sagrada obligación de comportarse dentro del Templo con la compostura que exige la «presencia real» del Señor en la Eucaristía y de acercarse cubiertas a recibirle en Comunión, nos hubiéramos ahorrado el bochornoso espectáculo de todos los días. ¿Es que no tienen ojos los ministros del Señor? Tal vez algunos no tengan autoridad para exigir el cumplimiento de las leyes de la Iglesia, por ser ellos los primeros que desconocen, a sabiendas, la obligación de llevar abierta la coronilla. ¡Que también es disposición canónica! El sacerdote en cuestión se irritaría contra los varones que se exhibían cubiertos dentro del Templo y ante el Señor Sacramentado, y sería natural su indignación, pero ¿qué podría responder LÓGICAMENTE si los hombres aludidos le reconvenían diciéndole: Y ¿por qué no se irrita usted contra ésta y aquélla y esotra jovencita, o entrada en años, que se atreve a acercarse al comulgatorio, o simplemente a entrar en la iglesia, con la cabeza descubierta? ¿O es que San Pablo habló solamente para los hombres? ¿ O es que el canon 1.262 sólo hace referencia al comportamiento del sexo masculino dentro del Templo, exigiéndole el ir descubierto, y deja a la mujer que entre a pelo en el Lugar Santo y la autoriza a recibir, de esta suerte, al Señor en la Eucaristía? Revista ¿QUÉ PASA? núm. 210, 6-Ene-1968 |
Artículo de 1970
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Difícil, muy difícil, nos parece encontrar, en este caso, un aleccionamiento edificante para la comunidad. Los sacerdotes se han abstenido, se han negado a actuar como actuaron, desde hace siglos otros sacerdotes ordenados para el servicio de los mismos principios inmutables de la misma eterna verdad. Revista FUERZA NUEVA, nº 183, 11-Jul-1970 |