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domingo, 7 de diciembre de 2025

Filosofía hispanocéntrica (3)

 El Congreso Eucarístico de la Hispanidad (1934)

  SUGESTIONES PARA UNA FILOSOFIA HISPANOCENTRICA

 El Congreso Eucarístico de la Hispanidad

 Por RAFAEL GIL SERRANO.-Director Central de la Hermandad de Campeadores Hispánicos

 El escritor Gonzalo Fernández de la Mora —alguno de cuyos errores hemos censurado en estas columnas— (1) publica en «ABC» un artículo titulado «¿Amor amargo?», de honda trascendencia hispánica, no tanto por el hecho en sí mismo que relata por cuanto por el ambiente que ha hecho posible su realización. Nuestro escritor se queja amargamente—con toda la razón ele que en el Teatro San Martín, de Buenos Aires «el primero de los teatros oficiales bonaerenses», se representase «Luces de Bohemia», de Valle-Inclán, «un esperpento impreso en 1920 y que hasta ahora no había merecido los honores de las tablas». Y como demostración de que en la obra «el objetivo de la ofensiva dialéctica es la patria» española, copia media docena de frases.

 DIFERENCIA DE AMBIENTE

 Vaya, pues, nuestro aplauso más fervoroso a Gonzalo Fernández de la Mora por la profesión pública y solemne de amor a España, precisamente cuando muchos españoles—más o menos intelectuales—parece como si no tuviesen otro objeto que desvirtuar las esencias y los valores no sólo de España, sino de la HISPANIDAD UNIVERSAL. Y lo más grave es que a veces lo hacen como si lo hispánico viniera a constituir un grave obstáculo para la expansión de la Iglesia y del catolicismo en el mundo (¡!).

 ¡Qué diferencia del ambiente (1967) que refleja el escritor al que se respiraba en la misma capital argentina hace varios decenios...! Fue precisamente en Buenos Aires donde el gigante re-creador de la HISPANIDAD, el por entonces futuro obispo monseñor Zacarías de Vizcarra, acuciado por la necesidad de superar el vocablo RAZA, que no le satisfacía a él ni a ciertos sectores argentinos, elaboró su concepto de HISPANIDAD—, haciendo renacer así la bella palabra de las cenizas en que yacía muerta y enterrada entre las páginas del diccionario, como palabra anticuada equivalente a hispanismo o «giro o modo de hablar propio y privativo de la lengua española», y dándole alas para remontarse hacia insospechadas alturas.

 Fue también en Buenos Aires donde recibió el bautismo de HISPANIDAD otro de sus grandes, RAMIRO DE MAEZTU, el caballero enamorado de la misma, quien salió en su DEFENSA con las armas de su maravillosa pluma, en la palestra de «Acción Española» (2) y de su trascendental libro (3).

 Luego aquel ambiente se proyectaría por toda la República Argentina, de suerte que, a pesar de las muchas vicisitudes porque pasaría la nación hermana—que tantas desviaciones han producido, al igual que ha sucedido en los demás países hispánicos, incluida España—, todavía quedan hombres de temple heroico cuyo amor a la ARGENTINA, a ESPAÑA y a la HISPANIDAD UNIVERSAL parece agigantarse cuanto más pretende asfixiarles el ambiente antihispánico que los envuelve. Sirva como paradigma el poeta y pedagogo JACINTO SALVADOR COSSY ISASI, que allá, en tierra de Misiones, padece locura de amores hispánicos, y cuyo CANTO DE AMOR A ESPAÑA (4) sigue haciendo vibrar nuestro corazón, sintonizado en perfecta armonía con el suyo (5).

 EL CONGRESO EUCARISTICO

 Aquel magnifico ambiente tuvo una eclosión esplendorosa en el XXXIII CONGRESO EUCARISTICO INTERNACIONAL (1934), el cual no dudamos en calificarlo de CONGRESO EUCARISTICO DE LA HISPANIDAD por antonomasia Y para que se vea que no exageramos, he aquí los motivos:

1. ° El Congreso se celebró: a) en un país hispánico, la REPUBLICA ARGENTINA; b) En una de las capitales más florecientes del mundo hispánico, BUENOS AIRES  c) durante una semana plenamente hispánica, del 7 al 14 de octubre de 1934.

2. ° Asistieron: a) grandes masas de gentes hispánicas; b) muchos prelados, en quienes estaban representados TODOS LOS PAISES HISPÁNICOS; c) numerosos representantes de lo más selecto del catolicismo mundial.

3 ° Allí se dieron cita, entre otros: a) el legado pontificio, cardenal EUGENIO PACELLI, futuro Pontífice PIO XII que llegaría a ser designado, por varios conductos, el PAPA DE LA HISPANIDAD (6); b) el cardenal primado de España, doctor ISIDRO GOMÁ Y TOMAS, llamado «Príncipe de la HISPANIDAD» (7) y «Teólogo de la HISPANIDAD» (8), cuya oración pronunciada el día Doce de Octubre de 1934, precisamente en el grandioso Teatro Colón, es la APOLOGIA más hermosa que ha podido hacerse de la HISPANIDAD (9), llamada «Encíclica de la HISPANIDAD» por la prensa argentina (10), aunque más bien «parece como el evangelio de la misma HISPANIDAD» (11); c) monseñor ZACARIAS DE VIZCARRA, el GIGANTE RE-CREADOR de la HISPANIDAD, según hemos dicho, que «es como el Quijote de la HISPANIDAD» (12), «es el orfebre por excelencia de la HISPANIDAD» (13).

 4 ° Monseñor Vizcarra fue realmente el alma del Congreso: a) por sus dotes organizadoras; b) por su intensa labor de propaganda; c) por su dinamismo esforzado; d) por las orientaciones que dio desde la Vicesecretaría de la Junta Ejecutiva.

 5. ° Produjo un impacto enorme: a) en todo el MUNDO HISPANICO en general; b) en otro de los grandes de la HISPANIDAD, MANUEL GARCIA MORENTE en particuIar.

 GARCIA MORENTE

 Y ahora demostrado el alcance específicamente hispánico el Congreso de Buenos Aires vamos a centrar nuestra atención en su proyección sobre el alma de García Morente ya que el impacto debió ser enorme pues aunque nada se diga al respecto en su biografía podemos atisbarlo por los siguientes hechos

 1.° García Morente amó siempre a España, por lo cual despreció cargos y honores que le ofrecieron en Francia si renunciaba a la nacionalidad española. 2.° Aunque en él se diera el fenómeno llamado por el doctor Eijo «deformación religioso-social», esta deformación «no era enfermedad y vicio de la voluntad, sino atrofia

—digámoslo así—de un órgano, falta de un sentido dé percepción. No había, pues, la menor culpa» (15). 3.° Presenció el Congreso Eucarístico y después departió con el ilustre congresista doctor LEOPOLDO EIJO Y GARAY, obispo de Madrid-Alcalá, de regreso a España. 4. ° Se hizo sacerdote bajo las directrices de dicho prelado. 5.° Con motivo del homenaje a Pío XII, pronunció el día 12 de mayo de 1942, en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, las siguientes palabras, con que cerró su discurso:

 «El que os habla presenció hace ocho años el espectáculo indescriptible de un pueblo hispánico deshecho en manifestaciones de un entusiasmo gigantesco. El recibimiento que la población de Buenos Aires tributó en octubre de 1934 al excelentísimo señor cardenal Pacelli, en la ocasión del Congreso Eucarístico, tuvo formas y proporciones tan desusadas y exorbitantes que permanecerán por siempre grabadas en la memoria de los que lo presenciaron. Su Santidad el Papa Pío XII no puede haberlo olvidado. A algunos sorprendieron los hechos hasta el punto de exclamar—yo mismo pude oírlo—: «¡Nunca hubiese creído que en Buenos Aires había tanto católico!» Esta frase caracteriza muy exactamente el fondo inextinguible de hispanidad que palpita vivo en América. Tan pronto como se toca la fibra profunda de la religión, reaparece en la pampa, como en las faldas de los Andes o en las selvas del trópico; el buen caballero cristiano, el buen paladín de la cruz, ofreciendo su brazo y su mente a la causa de Cristo. A esos hermanos nuestros de raza, de sangre, de idioma y de fe podemos confiadamente convocarles con nosotros a la nueva Santa Cruzada, la cruzada de la paz por la oración, la cruzada de la paz de Cristo, que predica en el mundo nuestro Santo Padre Pío XII» (16).

 HACIA LA FILOSOFIA DE LA HISTORIA DE ESPAÑA

 Y ante esas manifestaciones de Morente, nosotros creemos que el CONGRESO EUCARISTICO DE LA HISPANIDAD fue la causa mediata que le conduciría a la formulación de su Filosofía de la Historia de España, de la que hablaremos inmediatamente, como prometimos en el artículo anterior (17).

  

(1) «Un demonio muy singular». ¿QUE PASA?, número 194. 16-IX-67.

(2) Revista dirigida por el Conde de Santibáñez del Rio. El número 1 se publicó el 15-XII-31. El artículo de presentación, sin firma, era de Maeztu y mereció el Premio «Mariano de Cavia».

(3) DEFENSA DE LA HISPANIDAD, por Ramiro de Maeztu, 5.ª edición. Madrid. 1946.

(4) Escrito en Madrid, 1962, e impreso en Posadas (Misiones, Argentina),

(5) Véase el fervor y estilo de Jacinto S. Cossy Isasi: en ¿QUE PASA?, número 194)

 (6) Francisco Gutiérrez Lasanta. Pbro: EL PAPA DE LA HISPANIDAD. PIO XII. Conferencia pronunciada en la Universidad Pontificia e Hispano-Americana de Comillas (Santander), el día 12 de octubre de 1958. Zaragoza. 1959

«Pío XII, Papa de la Hispanidad». Parte cuarta de Juan Terradas Soler. C. P. C. R, UNA EPOPEYA MISIONERA. LA CONQUISTA Y COLONIZACIÓN DE AMÉRICA VISTAS DESDE ROMA. Madrid, 1962. Páginas 141-336, ocupan más de la mitad del libro.

(7) Luis de Galinsoga, en «A B C» de Sevilla, 27-VII-37. y en «Faro de Vigo»

(8) Francisco Gutiérrez Lasanta, Pbro.: TRES CARDENALES HISPANICOS Y UN OBISPO HISPANIZANTE. Zaragoza, 12 de octubre de 1960, páginas 26 y 35.

(9) Id id., id. Págs. 35-48: Breve e interesante estudio de la «Apología de la Hispanidad». Págs. 201-230: Texto íntegro de dicha «Apología», con la extraordinaria novedad de estar subdividida en cien párrafos, cada uno con la su correspondiente título. También figura como Apéndice en DEFENSA DE LA HISPANIDAD y en una EPOPEYA MISIONERA, aquí precedida de breve reseña biográfica.

(10) UNA EPOPEYA... Pág. 145.

(11) TRES CARDENALES... Pág. 35.

(12) Id., pág. 173.

(13) Id., pág. 186.

(14) M. de Iriarte, S. I.: EL PROFESOR GARCIA MORENTE, SACERDOTE, ESCRITOS INTIMOS Y COMENTARIO BIOGRAFICO. 3.» edición. Madrid, 1956.

(16) EL PONTIFICADO Y LA HISPANIDAD, en «Idea de la Hispanidad». 3ª edición. Madrid. 1947. Págs. 143-44. También en «Colección Austral», numero 1.302. Madrid. 1961 Página 128.

(17) «Ensayos filosofales hispánicos» ¿QUE PASA?, núm. 205, 2-XII-67


Revista ¿QUÉ PASA? núm. 207, 16-Dic-1967 

 

sábado, 11 de octubre de 2025

Filosofía hispanocéntrica (2)

 

  SUGESTIONES PARA UNA FILOSOFIA HISPANOCENTRICA. ENSAYOS FILOSOFALES HISPANICOS

 Por RAFAEL GIL SERRANO.-

«FILOSOFIA DE LA HISPANIDAD»

 Veíamos cómo mentes preclaras añoraban una filosofía hispánica definitiva. Veíamos también cómo ya, en 1936, el padre Antonio Torró O. F. M., publicaba una «Filosofía de la Hispanidad» (2) que, por cierto, ha sido totalmente olvidada.

 Desde luego, la filosofía del padre Torró es un ensayo interesantísimo que hoy, ante el retroceso que están experimentando los valores patrios, convendría ser leída por muchos. Sin embargo, no es la filosofía definitiva de LA HISPANIDAD, sino más bien de España. Y así dice:

 «Reflexión y examen; reflexión sobre nosotros mismos, sobre lo que somos y hemos sido, sobre el alma profunda de España, que nos nutre y sustenta, aunque de ella renieguen algunos» (3). «Sólo así hemos de reanudar el movimiento científico y espiritual de España» (4) y que, «por lo demás, la ciencia de la educación humana lo pide también así» (5).

 Precisamente el mérito de la ciencia y de la educación hispana tradicionales consiste «en que una y otra pusieron al hombre por blanco y objeto preferente de sus cuidados, sacando de las entrañas del humanismo la preocupación y la idea pedagógicas, y dando así lugar a la filosofía propia de España, que es la filosofía de lo humano y de la humanidad» (6).

 «EL PROBLEMA DE LA HISPANIDAD»

 Otro ensayo, breve pero interesante e ignorado totalmente, se debe a la pluma de Juan Francisco Yela Utrilla. También resulta insuficiente, pues se limita a señalar tres notas esenciales de la HISPANIDAD: Desprecio de la muerte por amor de la vida, ausencia de particularismos por ansia de empresa universal, y por último, anonimato en busca de lo trascendente (7). Sin embargo, tiene párrafos tan bellos, que no nos resistimos a copiar algunos. Helos aquí:

 «Nuestra generación o la próxima a ella acaba de acuñar bellamente la palabra HISPANIDAD, cuya hermosura ha provocado en su derredor el vuelo de toda clase de seres animados, desde la industriosa abeja al vagabundo y parásito zángano; todos nos hemos complacido en tocar y manosear la bella creación vocálica hasta ajarla y ponerla en peligro de que degenerase en algo seco y rígido como la misma rastrojera.

 La palabra HISPANIDAD, ya por su forma misma de vocablo abstracto, estaba reclamando a poetas-filósofos y filósofos-poetas, que vertiesen en ella basta hacerla rebosar, la ambrosía de las ideas platónicas, de los eternos e inmutables prototipos de las cosas, jerarquizados bajo el uno y el Bien supremo; HISPANIDAD había de expresar o exprimir el zumo de las más puras esencias hispánicas, había de ser cual forma purísima que transparentase

esas esencias; HISPANIDAD era término que estaba exigiendo la contemplación filosófica, como la sola capaz, de darle sentido adecuado a la multiplicidad de sus posibles dimensiones.

 Precisamente desde el punto de vista filosófico se nos presenta temáticamente la HISPANIDAD como algo del todo virgen, cual selva inmensa por roturar, no obstante lo traído y llevado del vocablo. Se ha pretendido entrar en esa selva preñada de enigmas y encantos sin previa ruta o sendero a través de los corpulentos árboles que la pueblan; se ha llegado a conocer algunos de los gigantes de esa selva y hasta a señalarlos con hitos de exploración futura, pero jamás se ha logrado, ni aun siquiera pretendido, abrir seguro camino cara la entraña y los más profundos escondrijos, donde late la esencia de la HISPANIDAD. Ni aun siquiera se ha jerarquizado la problemática del tema, graduando la serie de cuestiones y los niveles de éstas en su posible adentración o altura hacia la esencia buscada» (8).

 «EL IDEAL HISPANICO A TRAVES DE LA HISTORIA...»

 Mas a pesar de lo mucho que se haya manoseado «la bella creación vocálica», es lo cierto que casi todos los trabajos sobre HISPANIDAD con intención o fundamentación filosófica solo se refieren a la Filosofía de la Historia, en su aspecto providencialista, aplicado a ESPAÑA. Un ensayo de este tipo, verdaderamente estupendo —aunque olvidado o ignorado es «El ideal hispánico a través de la Historia...», debido al sacerdote auténticamente español Enrique González Díaz de Robles (9).

 Se trata de una colección de artículos periodísticos publicados al principio de nuestra GUERRA HISPANICA, y cuyo segundo artículo se titula: «Un poco de historiosofía». En este artículo, contestando a la pregunta: «¿Qué dice la historiosofía?». se afirma que fácilmente nos convenceremos de esta gran verdad: «A todos los pueblos del Universo —como a todos ios individuos— les ha sido asignado por la Providencia un destino particular que cumplir en la Historia» (10). Y, por ende, a toda la HISPANIDAD: «El destino de la Hispanidad es el mismo destino de la catolicidad» (11).

 Este librito, a pesar de que tenga algunos fallos —como el de creer que el 12 de octubre de 1492 «comienza su existencia la Hispanidad» (12), es estupendo porque se remonta por encima de linderos históricos y geográficos ocupándose, entre otras cosas, del hecho de la Hispanidad, del espíritu de la Hispanidad, del ser de la Hispanidad, de la Hispanidad y el mundo actual y, por último, de la Hispanidad y el porvenir. 

«EL DESTINO DE ESPAÑA EN LA HISTORIA UNIVERSAL»

 El tema del destino histórico limitado a España (la palabra HISPANIDAD en este caso no se cita) había sido ya tratado por el padre Zacarías García Villada antes de la GUERRA HISPANICA, bajo el título de «El destino de España en la Historia Universal» (13). Libro interesantísimo, ciertamente, por tratarse de un problema que da funcionalidad a toda la HISPANIDAD.

 El padre Villada dice que dicho destino «está concretado en la defensa y propagación del Reino de Cristo sobre la tierra, que es la Iglesia católica» (14). Y su conclusión, con la que se cierra el libro, es la siguiente: «España, católica oficialmente, será también el brazo del universalismo y de la catolicidad. España atea o laica oficialmente, no será nada y se derrumbará...» (15).

 Lo malo es que la eficacia de este libro ha sido totalmente neutralizada por el mismo padre Villada al poner en entredicho la Tradición de la Venida Santiáguica —y, por supuesto, la Pilarica— a España. Y aunque en este libro la reconozca muy tímidamente cuando dice: «El proyecto del Apóstol (San Pablo) se realizó, efectivamente, y gracias a su predicación, a la de los siete varones apostólicos y (según antigua tradición) a la de Santiago» (16); no puede borrar el desgraciado enfoque que al problema le diera en su monumental «Historia eclesiástica de España» (17), empujando a su negación a todos aquellos historiadores que siguieron sus huellas (18).

 IDEAS PARA UNA FILOSOFIA DE LA HISTORIA DE ESPAÑA»

 Y ya sólo nos queda el trascendental ensayo grandes de la HISPANIDAD, Manuel García Morente, titulado: «Ideas para una filosofía de la Historia de España», del cual nos ocuparemos otro día.

 ****

(1) «¿Qué Pasa?», número 203. 18-11-67.

(2) Dr. P. Torró: «Filosofía de la Hispanidad». 1936. Biblioteca «Paz y Bien», dirigida por los Padres Franciscanos de Valencia. Tipografía Católica Casals. Barcelona.

(3) Id., id. pág. 11.

(4) Id., pág. 12.

(5) Id., id.

(6) Id., págs. 12-13

(7) «Revista de la Universidad de Oviedo». «El problema de la Hispanidad, por Juan Francisco Yela Utrilla. Oviedo. 1941.

(8) Id., id. págs. 6-7

(9) Enrique G. Díaz de Robles: «El ideal hispánico a través de la Historia», Imprenta El Ideal Gallego. La Coruña, 1937.

(10) Id., id., pág. 25.

(11) Id., pág. 73.

(12) Id., id., pág. 28.

(13) Zacarías García Villada. S. J., de la Real Academia Española: «El destino de España en la Historia universal», segunda edición aumentada. Cultura Española. Madrid, 1940.

(14) Id., id., pág. 50.

(15) Id.., pág. 264.

(16) Id., págs. 59-60.

(17) «Historia Eclesiástica de España», tomo I. Madrid. 1929.

(18) Véase «Historia de España», dirigida por Ramón Menéndez Pidal, tomo II. Madrid, 1935. Págs. 447-48.


Revista ¿QUÉ PASA? núm. 205, 2-Dic-1967

 

lunes, 6 de octubre de 2025

Virtudes políticas de Isabel la Católica

 

 VIRTUDES POLÍTICAS DE LA REINA ISABEL

  No es necesario ser un especialista del reinado de los Reyes Católicos, ni siquiera un historiador, para darse cuenta de que la Reina poseyó en grado sumo las virtudes que deben adornar a un político.

 Ya sé que hay historiadores que afirman que Fernando fue mejor político que Isabel. Esto se debe a que damos a la política un sentido equívoco. Si por político se entiende solamente ser hábil y diplomático, no hay inconveniente en ceder la palma al Rey Católico.

 Pero la habilidad y la diplomacia son virtudes menores en un político. Los grandes políticos deben poseer virtudes mayores. Y esas las poseyó, como he dicho, en grado sumo, la Reina Católica.

 ***

Para demostrar esa afirmación no hay más que conocer su obra. Lo que la Reina hizo durante los treinta años de su reinado demuestra palmariamente que poseyó en grado sumo las grandes virtudes del gran político.

 Si no las hubiera tenido, ¿hubiera podido conseguir levantar España desde el caos en que la encontró hasta la grandeza en que la dejó al morir? Descontado lo que se puede atribuir a la suerte, que no fue poco, ¿no queda bastante para admirar sus dotes políticas?

 Solamente quienes conozcan cómo encontró a España y cómo la dejó, pueden medir las virtudes políticas de quien tal hazaña consiguió. Otras plumas, en este mismo número, se encargarán de describir semejante hazaña.

 ***

La virtud fundamental del gran político es la prudencia. No le deben faltar la justicia, la fortaleza y la templanza, pero en la reina Isabel sobresalió la prudencia. Ha sido Felipe II quien ha pasado a la historia con el sobrenombre de “el Rey prudente”, pero también la reina Isabel hubiera merecido llevarlo.

 Como la primera cualidad del gobernante es la de acertar en la elección de sus más importantes colaboradores, quien sepa quiénes fueron los de la reina Isabel tendrá que reconocer que en eso tuvo un acierto total. Sin haberse rodeado de tales colaboradores, de poco le hubieran servido sus otras dotes políticas.

 ¿Fue cosa de suerte? La suerte puede sonreír algunas veces, pero cuando la suerte es habitual, ya no es suerte; es el resultado de una gran virtud: la del conocimiento de los hombres. La reina Isabel poseyó esa virtud en grado excelso. ¿Intuición? Como se quiera. Quien no la posea, no podrá ser un gran político.

 ***

José Antonio dijo que “a los pueblos no los han movido nunca más que los poetas”. La Reina Católica movió al pueblo español. ¿Con qué clase de poesía?

 En primer lugar, con la poesía de la fe religiosa. Esa poesía llevó al pueblo español a la conquista del reino de Granada, a la expulsión de los judíos y de los musulmanes, a la reforma de la Iglesia, a la cristianización de América. Con ello se consiguió la unidad religiosa de España, base de nuestra unidad nacional.

 Y, en segundo lugar, con la poesía de la fe en los destinos de Castilla y de España. A esa poesía se debió la sumisión de los aristócratas de entonces a la Corona, el desarrollo de la cultura, la mirada hacia el continente africano, la civilización de la América recién descubierta y el apoyo prestado al rey consorte en sus empresas de Francia y de Italia.

 La reina Isabel fue una mujer de fe inmensa: de fe religiosa y de fe patriótica. Sin esas dos alas, ningún político podrá volar a gran altura. Con ellas, la reina Católica se elevó a la mayor altura de la historia de España.

 ***

Otra gran virtud política es, por ejemplo, la previsión. En ella sobresalió la reina Isabel. El gran genio que fue Napoleón no tuvo esa virtud y por eso, a su muerte, se derrumbó el gran imperio que soñó para su país. El imperio fundado por Isabel no murió con ella, sino que, gracias a su previsión y a pesar de las circunstancias adversas, se mantuvo durante una centuria.

 Un político no puede ser grande si no gobierna con rectitud de intención. Y en esto, la reina Católica superó con mucho a Fernando de Aragón. Su rectitud de intención la libró de cometer incorrecciones graves en la adjudicación de cargos políticos y religiosos y la impidió dar malos ejemplos a los gobernantes de segunda fila. Sin rectitud de intención se podrá ser un hábil político, pero nunca un gran político.

 Y fue, la reina Isabel, una gran patriota. Su mirada estuvo puesta siempre, no en su familia ni en sus amistades, sino en la España que estaba fundando. Cosa muy de admirar en un momento en que los políticos de su tiempo, en España y fuera de ella, se preocupaban más del esplendor de la Corte que de la grandeza de la Patria. Ella vivió para Dios y para España.

 Amó también la justicia. Un slogan de toda su vida fue el de hacer justicia. Justicia con todos: con los poderosos y con los desvalidos, con los acreedores al premio y con los merecedores de castigo, con los conquistadores de América y con los indios conquistados.

 Fue firme en el obrar. No le tembló el pulso al firmar sus grandes reales órdenes. Que se nos diga cuántas reinas han demostrado, junto a la ternura de la mujer, la firmeza viril de la Reina Isabel. Ella sí que fue la “mujer fuerte” de que habla la Sagrada Escritura.

 La brevedad del artículo no me consiente poner aquí un capítulo que podría titularse “En el que se demuestra lo dicho con algunos ejemplos”. Pero los conocedores de la vida de la Reina podrán decir si he exagerado al hablar de sus grandes virtudes políticas.

 ***

Y fue santa. No ha sido canonizada por la Iglesia, ni puede que lo sea próximamente porque no soplan por ahí los actuales vientos de la historia ni los de la Iglesia.

 Pero no perdamos la esperanza. Ya cambiarán los vientos y entonces se hará justicia, no sólo a las virtudes políticas de la gran Reina, sino a sus virtudes cristianas. Y será la reina Católica y la reina Santa.

 P. Venancio Marcos


Revista FUERZA NUEVA, nº 147, 1-Nov-1969

 

sábado, 4 de octubre de 2025

Filosofía hispanocéntrica (1)

 Artículo de 1967

  SUGESTIONES PARA UNA FILOSOFÍA HISPANOCÉNTRICA

 Por RAFAEL GIL SERRANO.-Director Central de la Hermandad de Campeadores Hispánicos

 UNA PREGUNTA MUY SENCILLA

 Hace veinte años que se publicaba nuestro primer trabajo sobre HISPANIDAD (1). Y cuando un grupo de chicos y chicas, con ansias de ideales que nadie les podía satisfacer, conoció el libro y nos rogo encarecidamente nos pusiéramos al frente de dicho grupo —que muy pronto cristalizaría en la HERMANDAD DE CAMPEADORES HISPANICOS (H. C. H.)—, uno de aquellos jóvenes nos preguntaba un día: «¿Qué es la Hispanidad?»

 Ante una pregunta tan sencilla —al parecer— nos quedamos perplejos y no supimos responder más que esto: «¡Lo que son las cosas! ¡Tener escrito un libro sobre HISPANIDAD y no saber lo que es la HISPANIDAD...!»

 Naturalmente, aquello no podía quedar así. Cuando se pretende lanzar hacia un ideal —máxime tratándose de la juventud— sin eliminar toda duda que yaya surgiendo en el entendimiento, la conducta y las actuaciones forzosamente han de resultar indecisas, fluctuantes y, en último término, inoperantes, si no contraproducentes, aun en el supuesto de que haya la mejor voluntad por parte del sujeto. Era necesario, pues, resolver aquella duda que nos salía al paso de manera tan inesperada.

 Por consiguiente, nos dedicamos a pensar intensamente y, con la ayuda de Dios, llegamos a encerrar bajo una llave sinóptica unas cuantas ideas relacionadas entre sí y derivadas unas de otras. Y cuando las ideas quedan encerradas de tal modo es muy difícil que haya fuerza humana capaz de destruirlas.

 El resultado fue que el 5 de enero de 1948 clausurábamos la Asamblea Fundacional de la H. C. H. en los locales de la Asociación Cultural Iberoamericana (A. C. I.) (a la sazón en la calle del Pinar, número 5, de Madrid), con una conferencia que titulábamos: «¿QUE ES LA HISPANIDAD?»

 NECESIDAD DE UNA FILOSOFIA

 Ahora bien, cuando dábamos respuesta concreta a la pregunta de nuestro amigo, no solamente dábamos satisfacción total y completa a los anhelos de su espíritu, sino que nos anticipábamos a la solución de una incógnita que todavía, al cabo de tantos años, sigue martilleando en muchas mentes cuando se plantea seriamente y con rigor intelectual. Y no fue eso sólo, sino que, al mismo tiempo, colocábamos la primera piedra de una FILOSOFIA que algunas mentes preclaras venían añorando como algo absolutamente necesario.

 Tan es así que el mismo monseñor ZACARIAS DE VIZCARRA —nada menos que el RE-CREADOR de la palabra HISPANIDAD—, cuando en el prólogo al «Ser y vida del caballero cristiano» de otro de los Grandes de la Hispanidad —MANUEL GARCIA MORENTE—, editado por el Consejo Superior de los Jóvenes de Acción Católica («Ondi jueron los tiempos aquellos— que pué que no güelvan», como dijera el poeta Gabriel y Galán) (2), se expresaba en estos términos:

 «No está ciertamente agotado el tema con estos trabajos, ni es de esperar que por mucho tiempo, se llegue al esclarecimiento de los numerosos problemas que plantean los diversos aspectos teóricos y prácticos de este maravilloso fenómeno étnico, único en la Historia de la Humanidad y de incalculable trascendencia para el porvenir del mundo, que cifra una de sus más sólidas esperanzas en las reservas materiales y espirituales de las veinte naciones hispánicas; pero la divulgación de escritos, tan bien orientados como el que ahora publican los jóvenes de Acción Católica, irá formando sanamente la conciencia colectiva de esta gran familia de naciones y preparará el camino PARA LA CONSTRUCCION DEFINITIVA DE LA FILOSOFIA DE LA HISPANIDAD» (3).

 Y un religioso franciscano, auténticamente hispánico, el padre JUAN BAUTISTA GOMIS, nos decía en cierta ocasión: «Mientras no exista una FILOSOFIA DE LA HISPANIDAD, la Hispanidad estará fluctuando a merced de las circunstancias políticas de cada momento». Y quien decía esto era precisamente el biógrafo de otro franciscano, auténticamente hispánico también que en vísperas de nuestra Cruzada de Liberación había escrito un libro titulado «FILOSOFIA DE LA HISPANIDAD» (4). Se trata del padre Antonio Torró, calificado por dicho biógrafo como «Doctor Eximio de la Hispanidad» (5) y que por si ello no hubiera sido suficiente... «¡Fue Mártir de la Hispanidad!» (6).

 PROYECTO SUGESTIVO

 Mas habrían de pasar muchos años para que llegásemos a tratar pública y específicamente del tema. Y así, el pasado año lo abordábamos precisamente en estas acogedoras columnas de ¿QUE PASA? Y ello no como algo acabado y perfecto, sino más bien como un proyecto sugestivo donde puedan ahondar y descubrir nuevas e interesantes facetas todos aquellos interesados en esta clase de problemas, con tal de que amen fervorosamente a Dios y a España. Y así, bajo el título general de «Sugestiones para una Filosofía de la Hispanidad»

 1. ° Indicábamos el método que seguiríamos: a) Delimitación del significado y alcance de la palabra HISPANIDAD, b) Determinación del punto de arranque. c) Camino que recorreríamos. d) Eliminación de los obstáculos que nos salieran al paso.

 2. ° Definíamos la HISPANIDAD como TODO LO QUE GIRA ALREDEDOR DE LA IDEA DE HISPANIA EN FUNCIÓN DE SU DESTINO PROVIDENCIAL.

3. ° Arrancábamos del hecho de la existencia de HISPANIA, cuyo AUTOR supremo es Dios, quien le ha señalado una FINALIDAD trascendente en la HUMANIDAD, a la cual llamamos DESTINO.

4.° Por último, formulábamos el TRIPODE sobre el cual podía apoyarse nuestra FILOSOFIA: a) HISPANIA existe, b) DIOS es el AUTOR de HISPANIA. c) HISPANIA tiene un DESTINO (7).

 Inmediatamente comenzamos la tarea de eliminar obstáculos, el primero de los cuales era el que había suscitado en ¿QUE PASA?, dos años antes, el entusiasta colaborador de esta revista ROBERTO G. BAYOD PALLARES sobre la conveniencia de sustituir el término «Hispanidad» por el de «Iberidad» (8), a lo que respondió ENRIQUE BELTRAN, oponiéndose (9). Nosotros publicamos los siguientes artículos: «La palabra Hispanidad» (10), «Sustantividad

de la palabra» (11) y «La lucha contra la palabra Hispanidad» (12). Todavía quedaron algunos puntos necesitados de aclaración antes de llegar a una solución definitiva y que pronto dilucidaremos si Dios quiere. 

LA HISPANOSOFIA

 Ahora bien; toda nuestra concepción de la HISPANIDAD se centra en torno de la IDEA DE HISPANIA. Por consiguiente, y a fin de que no pueda confundirse con otras filosofías que se podrían forjar, según el principio de que se arrancase para inquirir y conocer el SER y el PORQUÉ del SER de la HISPANIDAD, de ahí que a nuestra FILOSOFIA de la HISPANIDAD o HISPANOSOFIA la califiquemos de HISPANOCENTRICA.

 Y ahora, al reanudar un tema que para nosotros es esencial en nuestra vida, sólo quisiéramos que nuestras ideas las expresáramos con tal claridad y sugestividad que fueran capaces de entusiasmar a los lectores de buena voluntad de ¿QUE PASA? de manera que se enardecieran hasta hacerlas cristalizar en una VIDA, en una VIDA AUTENTICAMENTE HISPANICA, en una VIDA REALMENTE HISPANOCENTRICA.

 1) Rafael Gil Serrano. «Nueva visión de la Hispanidad». Madrid, 1947. Dos ediciones.

(2) En la poesía extremeña «El Cristu Bendito».

(3) Manuel García Morente. «Ser y vida del caballero cristiano». Conferencias pronunciadas en la Escuela Naval Militar de San Fernando el año 1941. Ediciones Juventud de Acción Católica. Madrid. 1945. Páginas 8-9.

(4) Doctor P. Torró. «Filosofía de la Hispanidad». Biblioteca «Paz y Bien», dirigida por los padres franciscanos de Valencia. Imprenta Católica Casals. Barcelona.

(5) P. Juan Bautista. Gomis. «Doctor y mártir». Biografía del P. Torró, franciscano. Prólogo de García Sanchiz. Madrid, 1942. Página 128.

(6) Id., id. Página 180.

(7) «El trípode filosofal hispánico». ¿QUE PASA?, núm. 144; l-X-66.

(8) «Del Hispanismo al Iberismo, y no Hispanidad, sino Iberidad». ¿QUE PASA?, núm. 41; 8-X-64.

(9) «Hispanidad e Iberidad. Carta abierta a Roberto G. Bayod». ¿Qué PASA?, núm. 47; 19-XI-64.

(10) ¿QUE PASA?, núm. 147; 22-X-66.

(11) Id., núm. 152; 26-XI-66.

(12) Id., núms. 161, 28-1-67, y 162, 4-II-67.


Revista ¿QUÉ PASA? núm. 203, 18-Nov-1967