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domingo, 15 de marzo de 2026

La Antiespaña hundió la dictadura de Primo de Rivera

 Artículo de 1968

 LA MASONERIA Y EL MARXISMO, COMO EN 1930

 Volvemos a recordar las palabras del Caudillo pronunciadas el 6 de enero de 1960: «Es necesario estar vigilantes y constantes en la guardia.» La Antiespaña sigue actualmente la misma táctica que empleó para desacreditar y hundir a la Dictadura del General don Miguel Primo de Rivera. En aquella Dictadura, en la que «reinó la paz, el orden y el progreso», como recordó Franco el 22 de noviembre pasado (1967). Pero un régimen político, aunque fomente el bienestar nacional, es combatido por las sectas y por el comunismo, principalmente desde dos frentes: el de los llamados «intelectuales» y estudiantes, y el de la lucha marxista en el campo obrero.

 Recordemos a un autor insigne al que no se le ha hecho quizá la justicia debida: El Rvdo. don Juan Tusquets. que en su libro «Orígenes de la Revolución Española», podemos decir es como un precedente de la literatura de lucha de ¿QUE PASA? Este sacerdote catalán, junto con otros—los Rvdos. Miguel Rosell, Mariano Vilaseca, Ramón Cunill, José Bachs. Guillermo Aléu, Lorenzo Castells—. el cronista les recuerda de haber hablado mucho con ellos en los días de la Cruzada, en San Sebastián, en Pamplona, en Burgos, en Salamanca, en Sevilla. Pero el Rvdo. Juan Tusquets destacó por una gran conferencia que dio en Burgos emoción patriótica que se traducía, si no recuerdo mal, en su uniforme con camisa azul y sus insignias de sacerdote. En dicho libro—«Orígenes de la Revolución Española» el reverendo Tusquets demuestra cómo la táctica sectaria través de la Universidad y del Marxismo.

 «Primo de Rivera—escribe el Rvdo. Juan Tusquets—no ingresó jamás en la Masonería. Trató a los hijos de la viuda con aquella mezcla singular de jactancia y de honradez que le caracterizaban. Pero el Dictador lo fue nominalmente. Bajo su garbosa capa jerezana, salvaron el prestigio y prepararon la revolución los elementos sectarios. Algunos subordinados del Marqués de Estella extremaron la tolerancia con los masones. Por ejemplo, el General Barrera, que permitió la celebración en Barcelona del Congreso Masónico, prohibido por el Dictador en Madrid, y que tan obsequioso se mostró con la campaña rotaria. Numerosos cargos de compromiso fueron ocupados por masones... usando y abusando de tanta benevolencia y con la ayuda del oro judío, la masonería creció lozanamente.»

 El mismo Dr. Tusquets señala cómo «el socialismo español se declaró gubernamental durante la Dictadura» y cómo a Fernando de los Ríos y a Besteiro se les concedían y conservaban cátedras en la Universidad Central. Largo Caballero fue Consejero de Estado y otros altos cargos, como Pérez Infante y Trifón Gómez. Por esto, el Consejo Supremo de la Masonería pudo declarar: «Los francmasones han conquistado las posiciones que hacen posible la revolución.»

 Actualmente (1968), al considerar la agitación universitaria, con gravísimos insultos al Jefe del Estado y absurdo malestar estudiantil, todo hace creer que intelectuales o profesores al estilo de José Luis López Aranguren y Enrique Tierno Galván, no serán los únicos que intoxican nuestra juventud universitaria. ¿Puede esto continuar? ¿Se puede dialogar con el llamado «Sindicato Democrático»? El bien nacional exige la máxima energía para vigilar y yugular propagandas e instigadores al precio que sea. Lo que no se puede permitir es que, ni en apariencia, se repita lo que le sucedió a la Dictadura de don Miguel Primo de Rivera. La ley es la ley. Lo que se llama el «vacío político» de la Universidad hay que cargarlo a los que les sobraban una filosofía inspirada en la mejor tradición católica española y un estilo universitario que empalmara—sin tópico—con Menéndez y Pelayo, Mella, Maeztu y José Antonio Primo de Rivera.

 Lo mismo que decimos de la agitación universitaria, lo señalamos y acusamos de las llamadas «Comisiones Obreras» instrumento del Partido Comunista, ilegales, y a las que no se les puede permitir ninguna actuación, aunque se reúnan en sacristías o en los mismos recintos de los templos. Vale más prevenir y atajar que curar, con peligro de llegar tarde. Por eso dijo el Caudillo que «las enfermedades en las naciones duran siglos, y las convalecencias, decenios. 

 España, que, con altibajos, ha permanecido tres siglos entre la vida y la muerte, empieza ahora a abandonar el lecho y dar cortos paseos por el jardín de la clínica. Los que quisieran enviarla ya al gimnasio a dar volteretas, o no saben lo que se dicen, o lo saben demasiado bien.» Y éstos que lo saben demasiado bien son los que mueven los hilos y los peones de la agitación universitaria y de las «Comisiones Obreras». Repasar el libro «Orígenes de la Revolución Española» del Rvdo. Juan Tusquets, en cuya línea ¿QUE PASA? siente gran admiración al ilustre sacerdote y escritor, puede dar mucha luz para entender el entresijo de los acontecimientos de ahora que hemos comentado.

 A. RECASENS SALVAT


 Revista ¿QUÉ PASA? núm. 210, 6-Ene-1968 

 

jueves, 5 de marzo de 2026

Pemán: de antiguo franquista a demócrata liberal

 Artículo de 1970

 PEMÁN, EL “ENROJECIDO”

 Escribo esta página con mucha pena, con un gran dolor. Siempre admiré, bajo muchos aspectos, a José María Pemán: como católico, como español, como orador, como escritor. He seguido sus escritos a través de los años y he leído luego sus Obras Completas. Pero ya hacía tiempo -bastantes años- que iba decreciendo mi admiración a Pemán como español. Algo me decía, al leer sus escritos, que Pemán, en ese aspecto, ya no era Pemán. Me daba la impresión de que se iba volviendo demasiado escéptico y frívolo en cosas de las que no se debe dudar y sobre las que no se puede frivolizar.

 Recientemente, he leído sus “Almuerzos con gente importante” y mi impresión anterior se ha convertido en plena convicción. Decididamente, Pemán se nos ha vuelto un escéptico y un frívolo en cosa tan importante como es la Patria. José Antonio dijo una vez que “ser español es ser una de las pocas cosas serias que se puede ser en el mundo”. En esa cosa tan seria ya no cree José María Pemán. Si habla de ella es solamente para derrochar ingenio y sal andaluza.

 A esta conclusión había yo llegado cuando en el “ABC” del domingo, día 7 de junio (1970), publicó su artículo “Qué gana España”. No queda duda posible: Pemán ya no es Pemán. Pemán, políticamente, españolamente, ha chaqueteado de una manera vergonzosa. Por eso escribo estas líneas con pena y dolor.

 Dejando de lado párrafos que merecerían, sin embargo, un sabroso comentario, me voy a limitar a reproducir una frase. Una sola, pero que da la clave de todo el artículo. Y por eso él, que sabe mucho del arte de escribir, la pone al final, como se colocan las moralejas en las fábulas.

 Después de decir que “además de la oposición política que se fabrica dentro del sistema -entiéndase, dentro del Movimiento Nacional- hay algo más que absorber” (entiéndase que hay que absorber por lo menos una cierta dosis del campo contrario al Movimiento Nacional), escribe: “En definitiva, eso de la “anti-España” pudo ser un tópico polémico, pero no puede ser una realidad antropológica, puesto que biológica y mentalmente nadie puede ser anti lo que es”.

 Queda demostrado: Pemán ya no es Pemán. Porque, hablando de España, dijo un día Pemán, allá a principios de la Cruzada, exactamente el 24 de julio de 1936, ante los micrófonos de Radio Jerez: “Yo os digo que esta guerra era necesaria, porque el marxismo, por lo que tiene en su raíz profunda de Antipatria, de extranjería, de invasión, no podía ser vencido más que en los campos de batalla. La guerra, con su luz de fusilería, nos ha abierto los ojos a todos: la idea de turno, o juego político, ha sido sustituida para siempre por la idea de exterminio y de expulsión, única válida frente a un enemigo que está haciendo en España un destrozo como jamás en la historia nos lo causó ninguna nación extranjera”.

 El 2 de mayo de 1937, ante los micrófonos de Radio Nacional de España en Salamanca, decía también Pemán a los españoles de la zona nacional: “Ayer, primero de mayo, fue fiesta en una parte, fiesta de la Antipatria y del marxismo; hoy, dos de mayo, es fiesta en la otra parte, fiesta de la Patria, del espíritu”.

 El 18 de marzo de ese mismo año y ante los mismos micrófonos, había dicho: “Esta guerra que peleamos es guerra de integración nacional. No es guerra de clases ni de partidos; no luchan izquierdas y derechas; no lucha una cara de España contra otra cara de España. Lucha España contra lo que no es España”.

 ¡Cuánto daría el Pemán de hoy porque no supiéramos lo que dijo el Pemán de ayer! Pero esas frases, que no se encuentran en sus actuales Obras Completas, se pueden leer en el libro “Arengas y crónicas de guerra”, que él publicó en Cádiz, en septiembre de 1937.

 ¿Y ahora resulta que aquello de la Antiespaña no fue más que un tópico polémico? Vamos, que fue mentira; que fue un cuento, útil para enardecer al bando nacional.

 Seamos buenos. Pensemos generosamente que esas frases pronunciadas ante los micrófonos, en plena guerra, le salieron del corazón enardecido, no del cerebro frío. Pero, terminada la guerra, escribió acerca de “La Victoria como definición” (y eso sí está publicado sus Obras Completas) lo siguiente: “Hay guerras civiles estériles para los pueblos, pero suele haber para todo pueblo “una” guerra civil que lo hace, lo construye, lo define: es cuando ese pueblo hadado, como si dijéramos, con el Anticuerpo que estorba a su constitución y lo elimina para siempre. Es hora ya de que veamos así nuestra Guerra de Liberación”.

 Yo pregunto: si España dio con su Anticuerpo y lo eliminó para siempre, ¿por qué dice ahora (1970) Pemán que hay que absorber parte de ese Anticuerpo?¿Por qué dice que eso de la Antiespaña no fue más que un tópico polémico?

 Durante la guerra, también Pemán escribió un artículo titulado “España a dos columnas”. En él leemos lo siguiente: “El duelo trágico y fundamental que en España se desata y se resuelve, está escrito sobre sus tierras a dos columnas, como sobre una página escolar. Luchan frente a frente todo lo primario, sano y espiritual frente a todo lo económico, materialista y racionalista. Pelean dos conceptos de la vida: el espiritualista, o cristiano, contra el materialista o marxista. Así está escrita, a dos columnas para mayor claridad y docencia, la pugna actual sobre la tierra de España”.

 Sería muy aleccionador escribir ahora un artículo que se podría titular “José María Pemán a dos columnas”. En una columna pondríamos lo que dijo y escribió en aquellos años de la guerra y de la posguerra. Y en la otra lo que viene escribiendo en estos últimos años. Serían como dos retratos del ilustre escritor: uno con la camisa azul de la Falange y otro, con la casaca liberal. ¡Qué cosas! ¡Vivir para ver!

 Si José María Pemán llegara a leer este pobre artículo de este pobre escritor (cosa que creo casi imposible) estoy seguro de que habría de “enrojecer” al llegar a este punto. ¿Estaría haciendo comedia cuando decía y escribía aquellas cosas?¿Las habrá traicionado, si es que las creía, cuando ahora dice que eso de la Antiespaña no era más que un tópico polémico?

 En cualquiera de los dos casos, le recuerdo lo que él mismo dijo, hablando los intelectuales de entonces, el 2 de mayo de 1937, ante los micrófonos de Salamanca:  “Nuestro peligro no está en el enemigo franco que venceremos en la jornada gloriosa; está en la propia dejadez olvidadiza que puede desvirtuar la victoria. Ahora el peligro no está en los rojos; sólo podría estar en los “enrojecidos”, es decir, en los que tiñeran a España de las propias ideas que estamos con tanta sangre ahuyentando y venciendo”.

 Señor Pemán: usted no fue nunca rojo. No lo es ahora tampoco. Pero ¿no será usted un “enrojecido”? ¿No estará tiñendo a España de las ideas que en 1939 vencimos con tanta sangre? Se lo pregunto con mucha pena. ¡Le he admirado tanto! Pero me ha sublevado eso de que lo de la Antiespaña no fue más que un “tópico polémico”. Esa es una de las ideas que solamente pueden hacer circular los “enrojecidos”, que no son españoles, según su artículo de “ABC” más que por biología y antropología.

 Marcos MONTERO


Revista FUERZA NUEVA, nº 181, 27-Jun-1970 

 

viernes, 16 de enero de 2026

La Transición: Edad de oro del terrorismo

 Artículo de 1978


 LA EDAD DE ORO DEL TERRORISMO

 Por Carmelo Viñas y Mey

 «No es menos absurdo el hombre que, como tantos hoy, nos dice: yo, ante todo soy demócrata.» (J. Ortega y Gasset.)

 EN los dos años y pico de Gobierno Suárez (1976-78), que ha sido la edad de oro del terrorismo y la violencia, se han esforzado en crear para España una nueva estructura jurídica, enclaustrándola en ella, mediante la creación de un insólito Estado de Derecho, que es la auto-demolición y negación de sí mismo y de España. Así como hay unas corrientes de contracultura que devastan el alma colectiva y el ser intelectual y espiritual de la sociedad, reconduciéndola hasta la barbarie, existe también un contraestado de derecho institucional, igualmente aniquilador del orden jurídico, la convivencia civilizada y la paz. Pues bien, en esta involución «hacia un mundo peor», de que habla el profesor Vintila Horia, la España suarista-ucedista de «la transición» ostenta la primacía en Europa, y está dejando a la zaga en este punto a un Occidente sumido en el decadentismo y la degradación política y moral. He aquí algunas de las principales manifestaciones del contraestado de derecho.

 ESCUELAS DE TERRORISMO

 En ninguna nación de Occidente, entre los penados que cumplen condena en las prisiones, hay un grupo que forma una especie de checa o soviet y disfruta del privilegio de impunidad para hacer víctima de su terrorismo a los funcionarios y a sus compañeros de reclusión de asesinatos, violaciones y tormentos chinos (corrientes eléctricas por medio de cables humedecidos, arrancamiento de uñas mediante varillas eléctricas, quemaduras con cigarrillos) que ha descrito la prensa, sin que se atrevan a reclamar ni denunciarlo. ¿Es que para estos reclusos-víctimas no existen los derechos humanos? ¿Cómo no protesta la prensa, que hipócritamente lo hace contra los supuestos crímenes y torturas en Argentina o Chile? ¿Cómo no reaccionan los Colegios de Abogados? ¿Ni los hombres de toga del Parlamento y de los partidos?

 A todo ciudadano que delinque se le aplique la condena correspondiente. ¿También a los penados terroristas? Es evidente que no pueden tener la condición de aforados ya que una nueva figura «jurídico-democrática» como sería la de una especie de fuero penitenciario o privilegio de coto de inmunidad del que disfrutaban los señores feudales en la Edad Media, y en este caso los penados terroristas, sería inviable en cualquier nación civilizada. En la prensa hemos leído que a los autores de las torturas se les ha aplicado la medida administrativa de agruparlos en el patio de la cárcel.

 En todo país civilizado la cárcel es el lugar institucionalizado al servicio de los dos fines esenciales de la pena, como son la defensa social y la rehabilitación del delincuente. Nuestras cárceles, a partir del Gobierno Suárez, son escuelas vivientes de terrorismo, planteles de odio que hacen imposible su regeneración física y moral. Es una vergüenza nacional, que bastaría para valorar un sistema de gobierno, el hecho de que los jueces tengan que abstenerse de decretar el ingreso en prisión, porque, como ha dicho el señor Pedrol Rius, «dada la situación de tantas prisiones, el juez, antes de enviar a un penado a la cárcel, tiene que hacer examen de conciencia, y pensar que si éste es joven tiene grandes posibilidades de ser violado, y si no lo es.de ser objeto de agresión y vejaciones;

vamos así a un sistema de penas corporales que se había eliminado hace muchos años de nuestros Códigos». Y subrayemos el hecho de que por la misma causa, «en estos momentos, el ciudadano se retrae de hacer denuncias por temor a la represalia de los delincuentes». Tales son nuestra democracia, nuestro Estado de Derecho y el futuro «apasionante» para «el país».

 ANOMALÍAS JURÍDICAS EN SERIE

 Es principio inconcuso del ordenamiento jurídico universal que del cumplimiento de las condenas impuestas, con arreglo al Código penal, sólo pueden eximir el indulto o la amnistía concedida por los Poderes públicos soberanos, pero en nuestra democracia un director general tiene facultad para otorgar la libertad indefinida de hecho mediante la fórmula de la cárcel abierta. Se comprende que el señor Lavilla diga que no habrá más indultos. ¿Para qué? Pero meditemos en lo que puede significar como fuente desestabilizadora del orden jurídico nacional, y de la paz en la calle, que la norma objetiva vigente en materia de delitos y penas puede verse sustituida en la práctica por el sucedáneo fáctico de la libertad abierta a voluntad de un ministro o un director. Y no siempre ni mucho menos la buena conducta la motiva; con frecuencia es el precio coactivo de protestas, plantes y disturbios como en el caso de los “Joglars” separatistas y en otros.

 Hay un precedente —tristísimo en el plano de los altos valores del Derecho- de tales «liberaciones»: el señor Garrigues, ministro de Justicia en el Gabinete Arias Navarro, el Spínola español, por sí y ante sí, sin previo indulto ni amnistía, puso en libertad a los clérigos de Zamora, algunos con cincuenta años de condena, y que además habían incendiado la prisión y su capilla. Una decisión muy a tono con el espíritu y los métodos de la ex democracia cristiana y de la Santa Casa, proveedora permanente de ministros y altos cargos adaptables a todos los regímenes y situaciones de Poder.

 Otra modalidad de semejante «humanismo» es el extrañamiento de criminales terroristas negociado y pactado, con viaje en avión oficial —turismo penal— y estancia en país extranjero con subvención del Estado y retorno a España. Originalísima aportación contra el Estado de Derecho, desconocida en los anales jurídicos de Occidente, y que ha sido patentada por Martín Villa, socialdemócrata, como la innovación de la cárcel abierta lo ha sido de un democristiano. ¿Se concibe que el Gobierno socialdemócrata alemán aplicara este sistema de extrañamiento a los miembros de la banda Baader Meinhof, el Gobierno socialista italiano a los de las Brigadas Rojas, el Ministerio laborista británico a los criminales del IRA, o el Gobierno norteamericano a los Panteras Negras? Se comprende que seamos la admiración del mundo.

 En todos los Códigos penales del planeta, y también en el nuestro, están penadas la inducción al delito y la complicidad, así como la apología del crimen, máxime cuando se dirige contra la Patria. Sin embargo, en cierta prensa, en mítines y al unísono con ellos en ambas Cámaras, sin protesta de nadie ni suplicatorio, parlamentarios vascos o catalanes hacen la apología de los terroristas, como gudaris gloriosos, caso único, pues en los Parlamentos extranjeros la condición de aforado no autoriza la apología del crimen ni el ultraje a la Patria ni a su bandera. El grito a la vez grotesco, trágico y apátrida de Xirinacs, senador-sacerdote (?), «Sí al terrorismo, sí a la Constitución», puede considerarse un símbolo de nuestra actual democracia y de nuestra Iglesia taranconiana.

 Pero sin duda alguna, la anomalía peor, la más gigantesca agresión jurídica al Estado de Derecho de España ha sido la amnistía total a todos los criminales etarras y demás, incluida su motivación político-separatista. En el decreto ley de concesión se especifican como motivos de ella el reivindicar libertades o autonomías, pero es el caso que ETA antes, durante y después de la amnistía, y lo mismo los separatistas catalanes, no ha ocultado nunca que su objetivo no es la autonomía, sino la independencia y la guerra contra España. Y al Gobierno le consta.

 Semejante amnistía, que explica la explosión actual del terrorismo y su guerra de secesión en marcha, ha significado arrojar por la borda democrática casi dos milenios de civilización cristiana, basada en el «No matarás», puesto que ella, so pena de dejar de serlo, como ya en España, no ha admitido nunca el asesinato político como un factor más en el juego político, susceptible de convertirse en una de tantas piezas o elementos del funcionamiento de la democracia. De aquí que España viva en estado de excepción permanente.

 EL PRECIO EN CIFRAS DE LA DEMOCRACIA

 Es, más que lógico, irreversible que la consecuencia de todo esto no sea solamente el que España tenga la primacía europea en número de horas de trabajo perdidas, de huelgas políticas; en el más bajo índice de productividad y el primero en la degradación pornográfica, sino también en el terrorismo y la violencia: cerca de 90 asesinatos, la gran mayoría sin detención de los autores; últimamente casi un asesinato diario, sin que, maten a quien maten, pase nada; más de 600 atentados con explosivos y más de 100 desactivados en 1977, y más de 700 y 110 respectivamente en 1978; las acciones terroristas suman 5.329 con un promedio de dos por día en Vascongadas y Navarra; la delincuencia común ha aumentado en un 121 por 100; el número de atracos creció sobre el año anterior un 119,21 por 100 en 1978 y en un 143,35 por 100 el de atracos a Bancos y entidades análogas, con marca de 300 millones de pesetas a favor de ETA, el número de incendios forestales aumentó en el año actual en más de un 1.000 por 100. Y se trata de estadísticas incompletas, porque debido al temor a denunciar «debe de ser de cifras impresionantes los delitos que no llegan a conocimiento de las autoridades» (Pedrol Rius). Es alarmante el aumento de la delincuencia juvenil, en especial la de menores, prevalidos de la impunidad, señala la Memoria de la Fiscalía: 2.571 menores fugados, de ellos 1.478 de menos de dieciséis años, según diversas fuentes.

 He aquí el precio, los costos de una democracia en explosión permanente de resentimiento y plebeyismo, según palabras de Ortega: «secreción purulenta de almas rencorosas», «plebeyismo triunfante en Europa que tiraniza a España y es la más insufrible de las tiranías». Una democracia así, extendida a todo, «exasperada y fuera de sí, es el morbo más peligroso que puede padecer una nación». «No es lícito ser demócrata ante todo.» Definiciones de Ortega referentes a la República masónico-liberal-separatista del 31 , mucho más aplicable —y premonitoria— a nuestra situación actual, que está superando a aquélla en todo.


Revista FUERZA NUEVAnº 624, 23-Dic-1978

 

viernes, 7 de noviembre de 2025

Picasso: personaje libertino, insurrecto, comunista…

 Artículo de 1970

  Picasso y sus legados pictóricos a Barcelona

 A estas horas no vamos a descubrir la personalidad de Pablo Ruiz Picasso, al malagueño afincado en Barcelona, y que después, en Francia, ha alcanzado el cenit de su gloria artística. Digamos, por comenzar, que consideramos a Pablo Ruiz Picasso como un genial pintor. Que reconocemos la valía extraordinaria del autor de “El Arlequín” y de sus épocas azul y rosa principalmente. Anotemos que Picasso, de no extraviarse en sus esquizofrénicas extravagancias, hubiera podido superar a Sorolla, Zuloaga, Anglada Camarasa y Sert, pintores eminentes que no han alcanzado ni la publicidad ni la resonancia popular de Picasso, a pesar de que su obra sea objetivamente muy superior, por no disponer de las cajas de resonancia ni estar al servicio de los sectarismos a que se ha prestado Picasso.

 Dicho esto, somos los primeros que registramos la actitud y los objetivos hábilmente orquestados a que se prestó la entrega de los 58 lienzos pintados por Picasso bajo el título de “Las Meninas”, en memoria de Jaime Sabartés, su íntimo amigo. Recientemente (1970) ha donado otras novecientas obras más con destino a su museo, situado en el antiguo Palacio Dalmases de la calle Montcada. En esta ocasión se han descargado, como es de suponer, los más ditirámbicos elogios, sin matizaciones de ninguna clase -como sucede actualmente en la vida pública española- a lo que conviene sentar unas advertencias si no se quiere o no se desea intencionadamente que la obra de Picasso tenga los efectos disolventes que gravitan en gran parte del mismo.

 Para ello destacamos unos apartados que nos parecen incontestables:

 Picasso, de siempre, ha sido un agitador.-No lo decimos nosotros. Es el testimonio de Joan Sachs -seudónimo de Feliú Elías-, en un escrito inédito hecho en Francia. En el mismo, Joan Sachs recuerda las actuaciones de Picasso en Barcelona y que actualmente ha renovado Santos Torroella. En el mismo se nos dice que Picasso, ya desde su ingreso en LLotja, “fue un conspicuo protestador de las enseñanzas, de los profesores, de la casa y de cuanto concernía a aquella Escuela, que debieron aborrecer todos los miembros de la familia Ruiz Picasso”. Discípulo díscolo a más no poder; constante insurrecto, y no sólo por lo que a la Escuela atañía; “cualquier movimiento social, político, ético, etc., que implicara oposición, revuelta o insumisión tenía al instante la adhesión inflamada de Pablo Ruiz Picasso; en seguida tomaba partido, incluso tomaría las armas en apoyo de tal o cual de dichos movimientos, y ello a pesar de no estar en antecedentes ideológicos de la cuestión que de tal manera le agitaba…El espíritu de revuelta le elevó, seguramente sin convicción, al catalanismo extremista, y con los catalanistas del periodo épico libró algunas batallas contra la policía: asistió con sus camaradas a los actos públicos donde el catalanismo había de manifestarse más ruidosamente y allí aplaudían, voceaban, increpaban y, al son de “Els Segadors” atacaban a las autoridades de S. M.”.

 Picasso no es un modelo personal de moral familiar.-Aparte de otras aventuras más o menos sonadas, Picasso ha convivido matrimonialmente con Fernande Olivier, Eva Gouelt, Alga Khoklova, Marie Therese Walter, Dora Maar, Françoise Gilo, Jaqueline Roqué… De estos “matrimonios” ha tenido varios hijos. Recientemente (1970), en “La Vanguardia”, del 19 del pasado marzo, en primera página, se nos ejemplarizaba que Pablo Picasso se ha opuesto a la demanda judicial formulada por su hijo natural Claude, para que se declare legalmente su paternidad. Lo decimos por aquello del “legado espiritual” de que se nos habla.

 Picasso es fundamentalmente un pintor que hace proselitismo marxista. -En una entrevista publicada en el diario comunista “L’Humanité”, del 30 de octubre de 1944, Picasso declara abiertamente: “Mi adhesión al partido comunista es la consecuencia lógica de toda mi vida. Porque estoy orgulloso de decirlo, jamás he considerado la pintura como un arte de simple juego, de distracción: yo he querido, mediante el dibujo y el color, puesto que estas eran mis armas, penetrar siempre más adelante en el conocimiento del mundo y de los hombres, a fin de que este conocimiento nos libre a todos cada día más: yo he tratado de decir, a mi manera, lo que consideraba como lo más veraz, lo más justo, lo mejor,y esto era, naturalmente, lo más bello, bien lo saben los grandes artistas”. (…)

 Asimismo, en “Lettres françaises”, del 24 de marzo de 1945 contestaba a Simone Dery: “(…) No; la pintura no se ha hecho para decorar viviendas. Es un instrumento de guerra ofensiva y defensiva contra el enemigo”. Así se explica la intervención directa en campañas contra el Estado español y contra España en que ha tomado parte Picasso. Él ha sido uno de los principales de la “Campaña pro-amnistía en España”. Él ha merecido el “Premio Lenin”. Y es el autor de las célebres palomas de la paz soviéticas y del cuadro “Guernica”, entre otros paneles subversivos. (…)

 Dadas las antecedentes referencias sobre la demagogia, intencionalidad, orquestación, filiación marxista concreta del autor, degradación de la figura humana en sus grotescas producciones más celebradas, escándalos eróticos de resonancia mundial en la última exposición londinense, preguntamos: en qué consiste la realidad trascendente del espíritu del arte de Picasso que hemos de cultivar? (…)

 Se ensalza a Picasso, en muchos, por su innegable significación política marxista, pues mejores pintores contemporáneos y artistas mundialmente consagrados yacen en el olvido o en situación precaria en la realización y ponderaciones debidas a sus obras, ya que en este proceso de auto-desmantelamiento ideológico de 18 de Julio que en muchos sectores responsables hoy se respira, recordar ciertos nombres y figuras no interesa.

 Estamos en la contradicción viviente de que, mientras el exilio rojo-anarco-separatista se desintegra y pulveriza (1970), en el interior de España se le hace el caldo gordo -¿acaso en nombre de contraste de pareceres?- a lo que ya se llama “operación retorno” que, para algunos, no sólo debe significar la vuelta de personajes y personajillos nefastos y de mal recordar e imposible olvidar, sino la jubilación vergonzante de los ideales del 18 de Julio de 1936 para convertirlos en letra muerta (…). Ahora, esto se completa -como en un avance más- con el Museo Picasso y sus legados, que nos parece muy bien se acepten y se valoren artísticamente, pero que es inaceptable que con papanatismo más que sospechoso y por lo visto extendido en todas las esferas, se nos haga tragar ahora a Picasso, no sólo como artista en lo que tenga de tolerable, sino como comunista y como enemigo consumado, pertinaz y militante de la España nacional y de su Estado y Leyes Fundamentales.

 Para nosotros, el juicio definitivo sobre Picasso y la filosofía de su fracaso y frustración artísticas, por más que digan lo contrario críticos baratos y vulgares repetidores de refritos y tópicos, nos lo dio Eugenio d’Ors, que en su primera época había mantenido los entusiasmos más ilimitados sobre el porvenir, significación y obra de Picasso; pero, no por política, sino por verdadera y ecuánime catalogación crítica, en su “Diálogo ayer tarde”, Eugenio d’Ors tuvo que exclamar: “¡Adiós al Rafael retardado, que en la figura de Pablo Picasso potencialmente se contenía!”

 Aunque ciertos sectores catalanistas no perdonaron y se vengaron de Eugenio d’Ors por no avenirse a sus bajezas y envidias, como ha demostrado, evidentemente, Guillermo Díaz-Plaja, es probable que los sucesores y discípulos de aquellos viejos políticos no acepten el certero e indesmentible juicio de Xenius. Pero el “legado espiritual” de Picasso sólo es aceptable a través de la filosofía que Eugenio d’Ors definitivamente nos dio sobre Pablo Picasso, el especialista en desfigurar y destrozar la figura humana. Un ayuntamiento de una España no comunista no debe perderlo de vista. Por mucha retórica y propaganda que se monte para envolver una mercancía y un nombre en muchos aspectos más que averiados, inadmisibles.

 Jaime TARRAGÓ


Revista FUERZA NUEVA, nº 170, 11-Abr-1970

 

lunes, 27 de octubre de 2025

Los grandes responsables de la caótica “Transición”

 Artículo de 1978

 LOS GRANDES RESPONSABLES

 EL balance terrorista de la semana del 12 al 18 de noviembre (1978) fue de lo más trágico: cuatro muertos, entre ellos dos miembros de la Guardia Civil y el magistrado del Supremo don Francisco Mateu Cánoves. Pero la ola de terror no se extingue: a continuación han caído asesinados por ETA otros dos policías armados, habiendo resultado también otros varios gravemente heridos.

 Unas horas antes de ser aprobada por el Congreso la desdichada Constitución, cayeron asesinados un general y un teniente coronel del Ejército. ¡Con qué negros presagios se pretende inaugurar este mamotreto legislativo del «consenso»!

 Cuando se cometió este último crimen citado. Carrillo dijo cínicamente: «EI Ejército ha derramado su sangre por la Constitución, por la democracia y por la libertad.» Tremenda mentira, en boca de ese siniestro personaje, que lamenta la muerte de dos miembros de nuestro Ejército y no se inmutó ante los asesinatos de tantos militares y españoles de toda condición que, en número de doce mil, fueron inmolados en Paracuellos del Jarama por ser contrarios a las ideas de ese ladino comunista con cara de canónigo. Este es uno de los primeros responsables de la actual situación.

 También le alcanza, y no poca responsabilidad, al vicepresidente Gutiérrez Mellado, colaborador eficaz con la más alta esfera de «este país» en su tarea de eliminar de los cuadros de mando a dignos militares, por el «delito» de ser fieles a la memoria de Franco.

 Igualmente responsable es el presidente Suárez, ese audaz y advenedizo político de última hora, ex falangista renegado, que de forma tenaz e insensata está empeñado en convertir a España en. una desgraciada democracia, donde todo separatismo, terrorismo, inmoralidad y crimen tienen su asiento.

 Grandes responsables son todos los marxistas, como el quejumbroso Tierno y el señorito Felipe, que a pesar de ser antimilitaristas aplauden al Ejército en los desfiles, y siendo ateos asisten a funerales y se unen a fuerzas políticas de toda ciase para conseguir su objetivo final: la liquidación del Ejército, la ruina de la industria y el campo y la abolición de la propiedad para llegar a su meta última: la dictadura del proletariado.

 Enorme responsabilidad la de ese separatista vasco, exponiendo ante una Cámara que le escuchó en cobarde silencio, especies como la que de las bombas, los tiros en la nuca, los secuestros y la «caza» de los policías armados y los guardias civiles son consecuencia del escaso grado de democracia reinante, que impide acceder a los forajidos autores de esos atentados a los puestos de la Administración autonomista.

 Responsable en grado sumo es el parlamentarismo, y también lo son los partidos políticos del «consenso», empeñados en salvar a toda costa la democracia, único objetivo que les preocupa, mientras tantas vidas están cayendo sesgadas por el terrorismo, sin dictar medidas para impedirlo, sino únicamente expresar «repulsas» y simples palabras.

 Responsable resulta también el mismo Fraga, que con su incalificable camaradería con marxistas, comunistas y traidores de toda clase ha provocado la desunión de la derecha española, que le dio su voto, que no lo volverá a obtener ya nunca.

 Bajo el desgobierno de esta infausta democracia han caído asesinados militares de todos los grados, miembros de la Guardia Civil, de la Policía Armada y de la gubernativa, personalidades civiles y honrados ciudadanos, que en incontable número han perdido inútilmente sus vidas y no precisamente en defensa de la democracia, pues este desgraciado sistema, en el que imperan el fraude, el crimen y la impunidad, no se consolidará jamás.

 Resulta indignante que un militar, el vicepresidente del Gobierno, señor Gutiérrez Mellado, cuando estaba todavía reciente el vil asesinato de un general y un teniente coronel de su propio Ejército, se permitiese manifestar que «todavía debemos esperar nuevas víctimas». Efectivamente, su vaticinio se está cumpliendo ampliamente, y es un buen consuelo para las viudas, huérfanos y familiares de todos los caídos en esta lenta pero continua guerra civil.

 Hago mías las palabras del liberaldonjuanista «ABC», al decir que el terrorismo sólo prospera en regímenes totalmente corrompidos. Y dice bien, porque el régimen que impera en esta mini-España es de completa putrefacción.

 ¿Cómo hemos consentido el llegar a este extremo? ¿Por qué no se han dictado medidas eficaces para acabar de una vez para siempre con tanto crimen? ¿Por qué razón no se aplica el máximo castigo a los asesinos de ETA, GRAPO, FRAP y sus satélites, cuyas organizaciones imponen la pena de muerte y eligen sus víctimas?

 Basta ya de palabrerías y de inútiles manifestaciones de «repulsa». Debemos exigir, como valientemente ha expresado Fuerza Nueva, la inmediata destitución de este Gobierno, ineficaz, incompetente y quizá cómplice en la situación actual, y la formación de un equipo de salvación nacional que ataje la catástrofe antes de que sea demasiado tarde.

 Y yo añadiría: que ese Gobierno decrete la revisión de los procesos que se siguieron a todos los delincuentes y asesinos y que la injusticia democrática puso en libertad con insensata amnistía, y también que en lo sucesivo se aplique la pena capital a todo aquel que ocasionare la muerte de cualquier miembro de las Fuerzas Armadas o de español pacífico cualquiera. ¿Venceremos a este Frente Popular que se ha adueñado de los destinos de España? El tiempo lo dirá y tengamos fe en el porvenir.

 Higinio CEPEDA


Revista FUERZA NUEVA, nº 620, 25-Nov-1978

 

jueves, 23 de octubre de 2025

Avance del marxismo entre los católicos

 Artículo de 1978

  AVANCE DEL MARXISMO

 A juzgar por el sondaje de opinión publicado (1978) en el diario “Informaciones”, relativo a los partidos de centro y de derecha, el marxismo avanza inexorablemente en España. Si fuera certero y objetivo ese sondaje, la mayoría del electorado español sería ya marxista y la Constitución y el Gobierno se habrían asentado sobre un polvorín presto a hacerlos volar.

 Como, por otra parte, todo el mundo afirma que la mayoría de los españoles somos católicos, indudablemente hay que pensar que muchos católicos votan al marxismo porque el Magisterio de la Iglesia lo consiente para su propia perdición. La Jerarquía, efectivamente, está cediendo con ingenuidad o con negligencia ante la seducción que el marxismo platónico, de papel o gobernado, ejerce sobre los espíritus insatisfechos y creyentes en que va a ser capaz de satisfacerles el marxismo gobernante. El marxismo está llevando a cabo una sagaz estrategia en España, tendente a convencer de que es posible conciliar teórica y prácticamente el marxismo y el catolicismo. ¡Y como no todo el mundo es capaz de discernimiento…!

 Los intentos que yo conozco de conciliar el catolicismo y el marxismo, invariablemente, adolecen de lo mismo: concilian o bien un catolicismo inauténtico, un pseudo-catolicismo, con un marxismo auténtico; o conjugan un catolicismo auténtico con un marxismo inauténtico; o maridan entre sí un marxismo y un catolicismo inauténticos, falsos.

 El catolicismo auténtico, el propuesto por el Magisterio oficial y tradicional de la Iglesia católica es teórica y prácticamente incompatible con el marxismo que caracteriza los escritos y los comportamientos de los maestros y dirigentes más calificados del marxismo. Como yo le manifestaba a Roger Garaudy, sin que supiera replicarme, en un turno de objeciones y cuestiones, tras su conferencia en el templo parroquial de Santo Tomás de Aquino, de Madrid, la mayoría de los católicos españoles no nos reconocemos creyentes en esa versión sui géneris del cristianismo propuesta por él; como tampoco se reconocerían muchos comunistas y socialistas en esa versión sui géneris del marxismo aventurada por él para acoplarlo al cristianismo, y por la cual lo han expulsado del Partido Comunista Francés.

 Es lo que le acontece también a Alfonso Comín, miembro del Comité Central del Partido Comunista de España y del PSUC, en su libro «Cristianos en el Partido, comunistas en la Iglesia». No piensa católicamente, no tiene fe católica quien, como Comín, escribe: «Politzer... afirma que vamos a asistir a través de la filosofía a esta lucha continua entre el idealismo y el materialismo. Este va a hacer retroceder las limitaciones de la ignorancia, y ésta será una de sus glorias y uno de sus méritos. Por el contrario, el idealismo y la religión que lo alimente harán todos sus esfuerzos para mantener la ignorancia y aprovechar esta ignorancia de las masas para hacerlas admitir la opresión, la explotación económica y social. Sin duda el desarrollo histórico de la religión cristiana permitía analizar su función social en estos términos. Tanto Politzer como los autores del Pequeño Diccionario Filosófico (soviético) habían conocido una dura experiencia histórica en la que la religión se había expresado predominantemente en una línea de opresión y de oscurantismo.» Aquí Comín, aceptando la interpretación marxista de la religión, apostata realmente del catolicismo. Es obvio que Jesucristo no quiso ser un Mesías temporal, un liberador político, sino el Redentor del pecado humano. Y la Iglesia no tiene por qué ser distinta de Jesucristo.

 Es claro que para la Iglesia lo único importante es hacer partícipes de la divina Revelación y de la Redención de Cristo a los hombres. Pero la divina Revelación y la Redención, lejos de ser opresivas y oscurantistas, son lo más valioso, lo más liberador espiritualmente y lo más luminoso intelectualmente de que puede disponer el hombre. Empezamos porque, como dice Pascal, por sí mismo el hombre ni siquiera sabe lo que es el hombre, a menos que

Dios se lo revele. Y es Dios, sólo Dios, quien revela que los creyentes somos hijos suyos y, por tanto, hermanos en Cristo. La ciencia no nos dice, no nos puede decir que somos hermanos, sino rivales, enemigos.

 El pensamiento y la ciencia del hombre contemporáneo, o bien dice —como el pensamiento de los marxistas— que el hombre no pasa de ser una porción de materia organizada (y entonces es lógico el archipiélago Gulag descrito por Soljenitsin, como son lógicas las checas españolas), o bien dicen que el hombre es una pasión inútil —como propone el existencialismo de Sartre— o una noción inventada en el siglo XVIII que ahora se desvanece como una huella que hubiéramos dejado a la orilla del mar, en una playa, como asegura el estructuralismo de Foucault. Así pues, tanto en el orbe de la ideología marxista como en el orbe de la ideología liberalista, desaparece la convicción de que el hombre es digno de todo respeto y titular de derechos inalienables, porque es criatura e hijo de Dios, con una naturaleza prefijada para siempre por el Creador, que nadie puede alterar ni dejar de respetar.

 Por el contrario, resulta realmente oscurantista y fatalmente opresivo el universo adonde se extiende la vulgata marxista, dogmáticamente impermeable a la noción cristiana del hombre, irrespetuosa de los fueros de la persona humana, fosilizada en los supuestos o postulados formulados por Marx, que no pueden abandonar los marxistas, a menos que dejen de ser realmente y confesionalmente marxistas. Cuando uno lee la Sagrada Escritura y los fines que Dios propone al hombre y lee las Resoluciones y los Estatutos del PCE en su último Congreso, observa que cristianismo y marxismo son diferentes e incompatibles.

 Eulogio RAMÍREZ


Revista FUERZA NUEVA, nº 620, 25-Nov-1978

 

sábado, 18 de octubre de 2025

Invocar el Vaticano II para fomentar huelgas

Artículo de 1967

  ¿Quién ha conferido a don Joaquín Ruiz-Giménez la facultad de invocar los textos del Concilio Vaticano II para la justificación y el fomento de las huelgas?

 La prensa, pero muy significativamente la revista «Destino» de Néstor Lujan, se hace eco del recurso visto ante el Tribunal Supremo por un asunto de despido, en el que actuó como abogado don Joaquín Ruiz Giménez. Este invocó el artículo segundó de la Ley de Principios del Movimiento Nacional—que tan frecuentemente olvida él en sus propagandas políticas—, por el que se declara que la legislación nacional se inspirará en la doctrina de la Iglesia.

 Según Ruiz Giménez, ha cambiado la doctrina de la Iglesia sobre la legitimidad y necesidad de la huelga cuando no hay otro camino para resolver los problemas obreros. El «Destino» de Néstor Lujan comenta: «Al abogado Ruiz Giménez le parece claro que hay en la sentencia recurrida una infracción de normas de rango constitucional

 A nosotros, también. Ya comprenderá «Destino» que no hay mucha fijeza en lo que parezca claro al señor Ruiz Giménez. Basta recordar que hace pocos años pedía la camisa azul y hacia elogios ardorosos de la Falange. Ahora, ¡para qué hablar! También le debe parecer claro propagar la «Populorum progresio», bien refocilado con sus credenciales patronales-capitalistas de bastantes Consejos de administración.

 Pero vayamos a lo de la huelga. La «Rerum novarum» llama a la huelga «mal frecuente y grave que perjudica no sólo a los patronos y a los mismos obreros, sino también al comercio y a los intereses del Estado». La «Cuadragésimo anno», de Pío XI, hace un elogio de la organización corporativa del Estado fascista de Mussolini, pues dice: «Igual que la unidad del cuerpo social no puede dejarse a la libre concurrencia de fuerzas.» Continúa Pío XI que por el nuevo orden corporativo de Italia «quedan prohibidas las huelgas; si las partes en litigio no se ponen de acuerdo, interviene la Magistratura. Con poco que se medite se podrá fácilmente ver cuántos beneficios reporta esta institución.

 Ciertamente que la Constitución sobre la Iglesia en el mundo actual hace referencia a las huelgas con estas palabras: «En caso de conflictos económico-sociales hay que esforzarse por encontrar soluciones pacíficas. Aunque se ha de recurrir siempre a un sincero diálogo entre las partes, sin embargo, en la situación presente la huelga puede seguir siendo medio necesario, aunque extremo, para la defensa de los derechos y el logro de las aspiraciones justas de los trabajadores. Búsquense, con todo, cuanto antes caminos para negociar y para reanudar el diálogo conciliatorio.»

 No se necesita estar doctorado en ninguna disciplina especial para entender el sentido de la doctrina de la Iglesia sobre la huelga. El ideal de la Iglesia y del orden social cristiano es la concordia y las soluciones logradas con la negociación y estudio. En un Estado que no tenga regulado dicho estudio y negociación, por desgracia, puede llegar a ser necesaria la huelga. Este es el sentido de la doctrina de la Iglesia. El ideal es lo que dice la «Rerum novarum» y la «Quadragesimo anno». El Concilio habla de las situaciones de hecho de Estados carentes de estos órganos resolutivos. El ideal de la Iglesia y de su Moral es la moralidad de la mujer, pero de hecho los moralistas aceptan que un Estado, con sus debidas cautelas, puede tolerar la prostitución.  (…)

 Las huelgas, máxime en las circunstancias del mundo de hoy, y teniendo en cuenta la legislación española, difícilmente, en buena moral y con la doctrina conciliar en las manos, se podrán justificar. Primero, falta el «sincero diálogo entre las partes», el «esforzarse por encontrar soluciones pacíficas» y «buscar cuanto antes caminos para negociar y para reanudar el diálogo conciliatorio». Esto es lo que dice el Concilio. (…)

 ¿Cómo se permite que un letrado y ex ministro, a lo menos por los resúmenes que ha publicado la prensa, pueda presentar tan tendenciosamente un punto vital de la convivencia social? (…)

 Dice «Destino»: «Al señor Ruiz Giménez, como a nosotros, nos parecen claras unas cosas que, por lo visto, para otros no lo son tanto. O viceversa.» Se equivoca «Destino» una vez más. Las cosas son muy claras. La doctrina sobre las huelgas no es la que dice Ruiz Giménez ni «Destino», según la doctrina de la Iglesia. Los que piden huelgas y las fomentan son los locutores de Radio España Independiente. Y es la consigna de Santiago Carrillo en su libro «Nuevos enfoques a problemas de hoy».

 ¡Fíjense si están claras las cosas! Pero, vaya, confundir los textos del Concilio Vaticano II con los de Santiago Carrillo señala la auténtica pista de un señor Ruiz Giménez, que es el político español que ha recibido los máximos elogios del Secretario del Partido Comunista, de España publicados en el semanario comunista francés «France Nouvelle», de la semana 16-22 de diciembre de 1964.

 Ya ve «Destino» si vemos las cosas claras. Y si «Destino» en sus comentarios también aparece claro a qué clase de personajes patrocina. Brindamos esta interpretación documentada de la doctrina de la Iglesia sobre la huelga a aquellos magistrados que tengan que habérselas con señores letrados que se dediquen a «sermones» jurídicos y pseudoconciliares sobre la huelga.

 A. RECASENS SALVAT


Revista ¿QUÉ PASA? núm. 206, 9-Dic-1967

 


viernes, 10 de octubre de 2025

Crisis religiosa de Cataluña ya en el franquismo

 (Artículo de 1970) 

 LA PEOR CRISIS DE CATALUÑA

 De no repararse, se va a la suplantación del espíritu cristiano por el amoralismo y la pérdida de la fe

 (…) Cataluña, desde 1939, ha crecido en forma impresionante en su demografía, industria, riqueza, desarrollo financiero, tecnología, participación en órganos de gobierno, “boom” turístico, decisivo incremento editorial, acceso masivo a los estudios y especializaciones. Pero, en esta última década, de no repararse, se va rápidamente a la suplantación del espíritu cristiano, que forjó y se mantuvo firme en Cataluña, por el amoralismo, la pérdida de la fe y del seny catalán, empujado todo ello por los propios eclesiásticos que, por lo visto, gozan de patentes de corso para esta devastación.

 Nos limitaremos a un solo ejemplo, como símbolo de lo que viene ocurriendo impunemente en toda Cataluña. Por ahora, sin una voz episcopal que haga servir el báculo para el fin con que un día se le dio en su consagración episcopal. No se nos diga que desorbitamos un hecho concreto. Tales erupciones hoy se repiten en cadena en muchas sacristías, reuniones de matrimonios, “comisiones obreras” -encuadradas en ciertas parroquias- homilías, revistas, libros… Además, es por enésima vez que tales escándalos se vienen repitiendo sin que la mínima reacción pública haya impedido la reiteración.

 El tristemente famoso padre Jorge Llimona, capuchino, que se ha permitido desde “Destino” y desde “El Noticiero Universal” afirmar las más inverecundas y rabiosas anormalidades -que le hubieran descalificado en otro tiempo de la Iglesia-, recientemente en “Tele-Expres” del pasado de 27 de febrero, otra vez nos ha dejado un esquema de su mentalidad y de las ideas que propina, que Marcuse no dudaría en suscribir. He aquí el primer barrido de Jorge Llimona en estas declaraciones:

La revolución debe llevarse a cabo través de una actitud intelectual para llegar al hombre libre, solidario y justo. Un hombre que pueda desprenderse de los errores, del convencionalismo y del dogmatismo y hacer un hombre solidario, como nos ha enseñado la biología, donde todos seamos iguales, donde no existan las clases, donde todo hombre tenga las mismas posibilidades para desarrollarse”.

 Fíjese el lector cómo se reduce la condición humana a mera biología. Ni siquiera se concede al hombre una categoría cultural ni de moral natural. El gran libro de Jorge Llimona es la biología. Allí ha aprendido que todos somos iguales… ¡iguales como un elefante y una pulga!

 Llimona, como es corriente en estos días, delibera sobre el celibato sacerdotal, según sus anteojos, que no son los de Pablo VI, pues con todo descaro se permite afirmar:

El celibato es una cosa histórica. No forma parte del contenido de la Revelación ni tiene un contenido teológico”.

 Al preguntarle el periodista si el sacerdote no célibe tendría obstáculos para el ejercicio de su ministerio, el capuchino contesta con toda “frescura”:

Si para el desarrollo del hombre es mejor que se dé el hombre globalmente desarrollado o globalmente relacionado, entonces es ya relativo. Pero si es necesario el hombre especializado, entonces no. En este último caso es necesaria la existencia del célibe. Y ello no sólo para el sacerdote, sino que para el civil también vale. Creyente o no. Para aquel que se dedique a la investigación, a la ciencia o a la medicina, por ejemplo. Ahora bien, como este ser humano, hombre o mujer, tiene unas necesidades sexuales y de afecto, creo que las tiene que poder desarrollar con otras personas que se encuentran en la misma situación, que libremente se acepten. El hombre y la mujer deben encontrarse a través de la libertad y únicamente a través de ella”.

 Que un fraile capuchino se convierta en partidario de la fornicación, que lo publique en letras de molde en la prensa, y que no ocurra nada, es algo más que sintomático. Es la pérdida del sentido cristiano en la vida eclesiástica de Cataluña, pues tales disparates explícita o implícitamente, abierta o solapadamente, se vienen runruneando por compadres y gemelos de Jorge Llimona, con un escándalo tan serio que ya se ha hecho habitual y ha atrofiado toda capacidad de reacción, con grave perjuicio de la vida moral de nuestras ciudades y poblaciones.

 ¡Esto sí que es grave para Cataluña! Lo de la novela, teatro y “nova cançó” son aspectos que tienen sus vaivenes y ritmos. Pero que por los propios eclesiásticos, sin que la voz orientadora de la jerarquía tapone la boca y paralice la pluma de los Llimonas, que con apellidos catalanes y lengua catalana le están arrancando su fe, no tiene palabras con que denunciar estridentemente la villanía que se comete contra lo más sagrado de nuestra tierra.

 El doctor Torras i Bagés en la “Tradició Catalana” argumentaba que “todos los grandes pensadores catalanes hasta nuestros días han sido pensadores cristianos; si alguien ha resbalado en la herejía como Arnaldo de Vilanova (s. XIV), la cosa no ha pasado de un sueño de un hombre que se quiso levantar por los inmensos horizontes de la contemplación, sin tener bastante fuertes las alas de los principios de la divina revelación, pero la herejía, tantas veces vecina de Cataluña, jamás se ha metido en ella, y, si alguna vez ha llegado a penetrar, el carácter de los naturales, enemigos de todo delirio, ha hecho inútil la tentativa… es porque Cataluña era muy de veras y muy prácticamente cristiana. No sabemos lo que sucederá con la contemporánea masonería; pero no os parece que los prosélitos que hace no están entre los catalanes auténticos, sino principalmente entre aquella gente ligera, enamoradiza de todo lo que es nuevo, a quien gusta ser mona de los extranjeros, incapaces de comprender la excelencia de su imagen e ignorantes de su historia”.

 También Torras i Bagés se expresaba así: “Apagado por la masonería el sol de la revelación, se debilita la razón natural y las letras humanas quedan en las tinieblas; después del corto periodo del dominio de la fantasía, de la confusión de sentimientos, de la evaporación de los más delicados, generosos y enérgicos, el sentimiento decae y la delectación sensual o ocupa el lugar que antes tenía la noble y humanas satisfacción del sentimiento. El mundo de los sentimientos se hunde en ruinas; el espíritu no encuentra dónde descansar, como la paloma de la Sagrada Biblia no encontró donde reposar sin ensuciarse, y con tristeza busca otra vez refugio en el arca sagrada de la Religión. Desaparecido el sentimiento, se pierde uno de los más dulces lazos que unen a los hombres entre sí; la vida social llega a ser fatigosa para las almas bien templadas, y el mundo queda abandonado a los amadores de la sensualidad. El dogma del amor libre,  que la masonería ha aprendido de los animales, es la conculcación del verdadero amor y la profanación de un nombre honrado”.

 No sabemos qué diría el doctor Torras i Bagés, tan ligado al “Cercle Artistic de Sant Lluc” y vinculado con el gran artista Llimona, que un sucesor suyo en la consiliaría de tal institución artística y con el mismo apellido Llimona propugnara por las soluciones biológicas, por el relativismo, por la fornicación, ideales que, según el doctor Torras i Bagés, son los propios de la masonería, pero que esta vez no vienen alentados por “La Campana de Gracia” ni otros prohombres del catalanismo anti católicos. Esta vez, y Jorge Llimona es una legión, el amor libre, el materialismo y la descristianización vienen a través de un religioso que, además, goza de cargos de prensa, de audiencia pública y de tolerancias episcopales.

 Años atrás se hizo famosa la campaña “Volem bisbes catalans”. Quizá ha llegado ya la hora de que los seglares católicos de Cataluña pidamos a la Santa Sede obispos que defiendan la fe y la moral católica de los zarpazos de los lobos. Porque esto es, como cristianos, lo más esencial. Y como catalanes, los Jorge Llimona y sus mesnadas, consentidos y aupados, representan la disolución y termino de Cataluña, con su personalidad y con su alma. Lo que no se arregla con lágrimas de cocodrilo.

 Jaime TARRAGÓ

 

Revista FUERZA NUEVA, nº 168, 28-Mar-1970


martes, 30 de septiembre de 2025

Subversión estudiantil en el franquismo; desaparición del S.E.U.

 (Artículo de 1970)

 ¿Qué quieren los estudiantes?

 Nosotros, ustedes, todo el mundo en España se ha hecho, de años a esta parte, la pregunta: ¿qué es lo que quieren los estudiantes? El problema, suscitado por las continuas revueltas universitarias, ha pasado a la prensa, salta a las tribunas públicas y es objeto de estudios y ensayos por parte de intelectuales, sociólogos y escritores, quienes tratan de hallar una explicación correcta y congruente a la permanente inquietud en la Universidad.

 Al comienzo se dijo que lo que querían era razonable, que había que escucharles, dialogar. Se trataba simplemente de acabar con el monopolio del S.E.U. Cuando, a base de huelgas y conflictos continuos, consiguieron, con la complicidad de muchos, tirar el S.E.U. por la ventana, los escándalos en las Facultades continuaron. Entonces se dijo que esto era natural, que los estudiantes llevaban razón al seguir el alboroto, puesto que acabado el S.E.U. había que organizar las Asociaciones Estudiantiles que lo sustituyeran. Se publicaron las oportunas disposiciones sobre asociaciones, se reglamentaron éstas, se intentó la celebración de elecciones a todos los niveles, pero el escándalo de una Universidad que no rinde trabajo ni esfuerzo alguno constructivo, siguió.

 Como tras cada algarada quedaba de residuo una serie de sanciones disciplinarias y gubernativas sobre algunos estudiantes, los alborotos continuaron, dándosenos entonces la explicación de que con una amplia amnistía todo quedaría en paz. Como, por otra parte, algunos catedráticos y autoridades académicas hicieron causa común con los huelguistas, el asunto amnistía fue el caballo de batalla de los cursos siguientes. Todo, al parecer, consistía en un problema más o menos politizado pero exclusivo de la Universidad. Si alguien dio la voz de alarma se le calló pronto con el estribillo de que todo era natural dentro del marco evolutivo de un Régimen que estaba evolucionando a su vez o, simplemente, se pensó que los preocupados con el problema eran demasiado “alarmistas”.

 Poco a poco, pero de forma continua, sin pausas, los estudiantes, saliendo de sus Universidades, hicieron acto de presencia en manifestaciones delictivas. Y así, se les pudo detectar en intentos de manifestaciones con motivos de conflictos laborales o en determinadas fechas, como el primero de mayo. Entonces se les podía oír el grito estentóreo, que pronto se popularizó, de “obreros y estudiantes”. Se clausuraban Universidades, se adelantaban vacaciones o exámenes y así, con el sistema de la “chapuza”, se pensó por los tontos de siempre que el foco subversivo se iba a limitar o resolver.

 Surgieron las asambleas a todos los niveles, organizadas por los de siempre, estudiantes que ni estudian ni les importa estudiar. Si éstas se prohibían, huelga; si se permitían, no se dejaba hablar a los pocos conscientes alumnos que deseaban trabajar en paz y, a la salida de las mismas, rotura de cristales, piedras contra los vehículos aparcados en el campus, contra la fuerza pública, bloqueo de calles, etcétera. Un paso más en la escalada del escándalo lo constituyó el empleo de aulas y paraninfos como tribunas para artistas e intelectuales conocidos por sus tendencias marxistas o por su actitud contra el Régimen. A la salida de estos actos, casi siempre no autorizados, intentos de manifestación, repetición de rotura de material docente, ataques a la fuerza pública y como secuela y motivo de la algarada, en los días siguientes, detenciones, expedientes y la consabida petición de amnistía.

 Ante el desconcierto y la pusilanimidad de las autoridades académicas y las órdenes de actuar con mesura para evitar “mártires”, la escalada siguió “in crescendo” y culminó en algunos centros con intentos de defenestración de decanos y rectores. De nuevo clausuras de Centros con la intención de “el curso siguiente veremos”.

 Pero al curso siguiente las cosas comenzaron de nuevo, con más intensidad, si cabe, que en el anterior. Con mejores tácticas, aprendidas en contactos con fuerzas marxistas durante las vacaciones, comenzaron a actuar los “comandos” de estudiantes, quienes abandonando sus propios terrenos docentes hacen irrupción en diversos sectores de la ciudad, sincronizando su actuación con las de otros grupos en sectores más alejados. Ya se observa una mayor perfección en las actuaciones. La Fuerza Pública, que hasta entonces había sido temida por los alborotadores, es atacada en plena calle y comienzan a surgir aquí y allá heridos y contusos entre ambos bandos.

 Ya la gente no se pregunta: ¿qué quieren los estudiantes? Es un secreto a voces que lo que quieren, y el ciudadano corriente lo lleva sospechando hace tiempo, mientras el interesado en la revuelta lo sabía desde el comienzo pero lo disimulaba, es acabar con el Régimen e intentar la “felicidad” de todos a través de un Estado comunista. Para ello se conectan las acciones estudiantiles con las huelgas en curso y cualquier acto represivo de las Autoridades no consigue más que avivar el odio a lo establecido. Tras cada episodio de estos vuelven a surgir las pancartas y gritos de amnistía. Los juicios públicos ante los Tribunales se orquestan con gritos e intentos de alboroto.

 Vista la impotencia de las autoridades académicas para mantener el orden y garantizar la normalidad docente, entra la Fuerza Pública en la Universidad. La ocasión se aprovecha, como se tenía previsto, y los alborotos se multiplican ahora con un motivo que suele ser popular entre estudiantes, aun los neutrales: ¡Que se retire la policía de la Universidad! Claro está que si se consigue esto tampoco volverá la paz a los “campus” universitarios, porque entonces se insistiría en cualquier otra cuestión. A las consignas de amnistía para los estudiantes expedientados o procesados se le imprime una tendencia nueva, pero no inesperada: Amnistía para los presos políticos. Y la vida universitaria sigue lánguida, con inasistencia a las clases y la Universidad en poder de una minoría conocida, audaz y marxista.

 Si usted, lector, o cualquiera, todavía se sigue preguntando qué es lo que quieren los estudiantes, nosotros, resumida y gráficamente, se lo vamos a enseñar: QUE NADIE SE LLAME A ENGAÑO.

 Revista FUERZA NUEVA, nº 168, 28-Mar-1970 

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El sepelio del S.E.U. (Sindicato Español Universitario) 

  Sepelio

 Cuando las primeras algaradas universitarias se produjeron en una España en paz y pleno progreso (*), hubo quienes pensaron que no les faltaba razón a los estudiantes para promover y fomentar sus actividades huelguísticas dirigidas a acabar con el “monopolio” del SEU. Entre la incomprensión de unos, el olvido de otros y la desidia de los más, se enterró al SEU con un suspiro de alivio, ya que -se pensaba- quitada la causa, todo volvería a sus cauces.

 Pero la realidad ha sido otra. Ningún proyecto de asociación estudiantil meramente profesional ha encontrado auténtico eco en las filas universitarias, y una vez conseguido el triunfo sobre el SEU se comenzó la escalada a la que todos estamos asistiendo (1970), en la que, ya sin disfraz, las posiciones se clarifican en cuanto está demostrado que los estudiantes han sido utilizados por tirios y troyanos para fines políticos de marcado carácter comunista.

 El SEU desapareció y, tras él, germinaron clausuras continuas de Facultades; la Policía en los centros docentes; y el cuadro vergonzoso de una Universidad que no funciona, en medio de un país al que le cuesta mucho dinero mantenerla, y en permanente disparidad con el gran esfuerzo productor de todos los estamentos de la nación.

 Ahora cabe preguntarse si una actitud enérgica por parte de quienes pudieron mantenerla, no hubiese sido preferible a este ir cediendo cuesta abajo sin mayor provecho. O, lo que es peor, en provecho de los que, amparados en determinadas impunidades, jalearon, estimularon y avivaron las llamas del incendio que hoy lamentamos. (…) 

Lo malo es que, como los entierros de verdad, sólo se aprecian las virtudes del muerto cuando va camino de la fosa.

Revista FUERZA NUEVA, nº 167, 21-Mar-1970 

(*) Años 50 del siglo XX

domingo, 28 de septiembre de 2025

Retorno de la Masonería a España tras la muerte de Franco

 

  LA MASONERÍA EN ACCIÓN 

No lo percibimos, porque actúan en la sombra, en las tinieblas de la Antiespaña (1978). Y lo hacen con la mayor impunidad, con una tolerancia total por parte de los responsables en el Gobierno de la nación. Nos referimos a los masones, adoradores del llamado Gran Arquitecto del Universo, auténtico Anticristo. Su número todavía no es grande, pero sí su acción, que se va extendiendo por toda la geografía española, entre conciliábulos y “tenidas” secretas, cuyo objetivo es la destrucción de los valores cristianos y de las esencias nacionales, que están siendo destruidas con saña, paulatinamente, por el marxismo, el comunismo y el separatismo, a los que se une en su actividad la masonería, cuya legalización en España, según fuentes dignas de crédito, parece ser inminente.

 ¿Cuántos son?

 No hace mucho ha visitado España, en nombre de la Internacional Masónica, con sede en Roma, el destacado venerable hermano francés Pierre Leveque. Se detuvo de una manera especial en Cataluña, donde está haciendo grandes progresos la masonería. El objeto de la visita del masón francés fue acelerar la formación de logias e incrementar el número de V. H. españoles. Sus consignas han sido claras. Las principales de ellas: lograr la infiltración de masones en los órganos de Gobierno y en la Administración y conseguir de los mismos una fuerte presión para que la masonería sea de nuevo legalizada.

 Sobre este asunto es interesante leer el extenso comentario-reportaje publicado en mayo en “Arriba” (lo cual es lógico dada la actual “línea” de este diario oficial) -y reproducido en junio por otros periódicos-, por el bien informado, respecto a las “tenidas”, Fernando Cano. El firmante del trabajo “Tras cuarenta años de persecución, inminente legalización de la Masonería” sabe -nosotros lo adivinamos- las fuentes en que “bebió” y cuáles fueron los “mentores” que le impulsaron a escribir en el órgano gubernamental su trabajo, que, a la postre, no es otra cosa que una propaganda, una defensa y una pura exaltación del cabalismo masónico.

 No nos descubre ningún secreto que son los masones españoles que se refugiaron en 1939 y años siguientes en Méjico, fundadores del Gran Consejo Masónico, los que más están laborando e influyendo para la reactivación de la masonería, habiéndose creado el 18 de marzo de 1978, en Madrid, el Gran Consejo de España, al que se han unido los masones que estaban exiliados en Francia, Bélgica y Holanda.

 ¿El porqué de un odio a España?

 La Masonería de nuevo en acción, con espíritu revanchista. Muchos de los males de toda índole que está sufriendo nuestra nación actualmente se deben a la actividad masónica. Actitud de los partidos políticos, posturas de las altas finanzas, degradación de las buenas costumbres, desarraigo de la religiosidad, ataques a instituciones militares y de Orden Público, siembra de la confusión en los medios nacionales, resquebrajamiento de la unidad de la patria, laicismo en la enseñanza y cien añagazas más son producto de las consignas masónicas.

 Ante este panorama, ante el que debemos estar alertas, muy alertas, bueno será recordar la carta que el 17 de abril de 1946 dirigió el Generalísimo Franco al entonces arzobispo de Zaragoza monseñor Domenech Valls. La histórica carta dice así:

 “Mi respetado prelado: la condición de católico y anticomunista que caracteriza al régimen español han hecho de España el blanco predilecto de los ataques de la masonería y del comunismo. La masonería y el comunismo persiguen, indudablemente, fines distintos en nuestra Patria:

 La primera quiere hacer de ella una República liberal, capitalista, masónica y atea; el segundo, un Estado comunista regido por un gobierno vasallo de Moscú, pero sus intenciones coinciden en un primer escalón: en derrocar al régimen actual.

 Para conseguir esto, necesitan debilitarlo, rompiendo su unidad y acallando cuantas voces puedan alzarse en el exterior en defensa nuestra. Mediante las más viles y calumniosas campañas se pretende el sarcasmo de presentarnos ante el mundo como un “peligro para la paz”, recurriendo a todo género de maniobras de corrupción, de explotación de intereses, resentimientos y vanidades. Se trata de llevar la disgregación al cuerpo social español para dividirlo y aniquilarlo después.

 La masonería, que no repara en los medios para el logro de sus fines, ha llegado a la más monstruosa de sus concepciones: planear la siembra de recelos entre la Santa Iglesia católica y el Estado Español, a fin de que ni la propia Iglesia, y con ella los católicos del mundo, sientan simpatías por el único Estado verdaderamente católico que hoy existe.

 Se conoce con absoluta certeza la existencia de una consigna masónica de realizar una hábil y solapada campaña entre personas aparentemente religiosas o excesivamente buenas y aptas por su apocamiento para ser amedrentadas, a fin de sembrar la inquietud entre los sectores más destacados del catolicismo español y de que esta inquietud trascienda hasta los propios prelados, haciéndoles creer en su significación que la adhesión al régimen compromete el porvenir de la Iglesia española.

 Como quiera que se tienen noticias de personas que han recibido el encargo de propagar suavemente estas insinuaciones y las han denunciado, lo que ha confirmado que de la existencia de la consigna se tenía, y también de prelados que han recibido o rechazado estas insinuaciones, creo conveniente poner en conocimiento de Vuestra Excelencia reverendísima estas maquinaciones a fin de que, prevenido, pueda más fácilmente ayudar a deshacer esta confabulación y darse cuenta de las personas que, consciente o inconscientemente, se prestan al juego, de las que muchas de ellas no serán del campo masónico, sino seguramente gente pías y positivamente buenas, pero de temperamento débil, que hayan sido influenciadas por perversos que convendría conocer”.

 La actualidad de estas proféticas palabras de Franco es palpitante en nuestros días. ¡Atención católicos ante el contubernio masónico!

Leo ANDREY

 

Revista FUERZA NUEVA, nº 616, 28-Oct-1978