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martes, 23 de junio de 2026

Un jesuita, apóstol de la masonería

 Artículo de 1979

Un apóstol de la masonería

 ES algo inconcebible y más en estos tiempos en que los hijos de Dios, todos los hombres, necesitamos de sólidos agarraderos para no decaer en nuestra fe; esa fe que tanto nos ayuda a sobrellevar las fatigas, crueldades y horrores de los malignos tiempos en que vivimos, haya personas que se empeñen, aun contra los principios que un día juraron e incluso que han sido la base de su formación espiritual y religiosa, en destruir, por medio de la confusión y de la predicación de una «libertad» totalmente a «gusto de consumidor», a esa familia magnifica formada por Dios como Padre y por sus hijos tos hombres, coherederos con Cristo, del Reino que nos tiene prometido.

 Tal es el caso del Rvdo. P. José A. Ferrer Benimeli, S. I. (hoy llamado «profesor», seguramente para «hacerse todo a todos y ganados a todos para... la masonería).

 Este ilustre señor profesor, dio una «conferencia-debate» en los locales del Club Areco (antes Congregación Mariana) de Gandía (Valencia) que titulaba: «La masonería hoy. ¿Mito o realidad?...»

 El padre Ferrer, autor de varios libros sobre la masonería, con buen decir y fácil desarrollo, nos expuso los orígenes de las logias; formadas por picapedreros, albañiles, arquitectos, etcétera, tal y como por los símbolos de todos conocidos, parecen indicar... Habló de la variedad de masonerías y hasta de las obligaciones religiosas de algunas de ellas.

 Es curioso observar ese algo de facilón y al propio tiempo sutil para introducirse en los distintos ambientes que tenían las masonerías... Esto lo debieron observar y por ello formaron logias tan variadas en todos los órdenes —incluso en lo referente al color de la piel— (para que no se escape nadie), unos «intelectuales» de esos que, como el Rvdo. P. Ferrer Benimeli. llevan rabo... ¡Que nadie se extrañe, porque se le vio!

 En estos tiempos en que, según frase de Pablo VI, el «humo de Satanás» se ha metido en todas partes, hasta en la Iglesia, hasta en lo que desde siempre he considerado —sin despreciar a nadie— como el «Sancta Sanctorum» de las órdenes religiosas, a la Compañía de Jesús, a cuya santidad tanto debo y de cuya santidad están «viviendo de renta» individuos como el Rvdo. P. Ferrer Benimeli y el jesuita que apareció en la pequeña pantalla junto a los «curanderos» hace poco, rebajando con su presencia y sus palabras, abiertamente, la dignidad con que el mismo Cristo los ha distinguido para que sean luz del mundo y nos traigan con su presencia el recuerdo del Señor a todos los que ansiamos su perdón y su abrazo.

Después de la suave y sutil manifestación de la masonería, el padre Ferrer abrió fuego contra Franco, acusándole de «asesino» de masones... Por supuesto, sin citar nombres ni fechas ni el porqué de la aplicación de la última pena, en caso de ser verdaderas sus denuncias... ¡Aquí, en Gandía, sí tenemos nombres, fechas y «motivos» por los que cayeron a manos de los marxistas, precisamente hermanos de religión del Rvdo. P. Ferrer Benimeli!

 El colmo de la «conferencia» llegó trayendo por los cabellos motivos de «consenso» y. tras querer convencer —o mejor dicho, confundir, como lo hace Satanás—, a los allí presentes, nos dijo que un católico puede ser masón... (?). Y no faltó la nota cumbre cuando él mismo, el Rvdo. P. jesuita Ferrer Benimeli se ofreció para contactar a los interesados con la masonería.

 Todos los años los jesuitas practican los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, su fundador. Yo no puedo comprender cómo el padre Ferrer hará estos Ejercicios...

 ¡Por Dios, padre! Háblenos de Cristo. Háblenos en estos momentos de María, su Madre. Los que formamos el «pueblo» no necesitamos otra cosa. Lo demás, lo que según parece tanto lo eleva en el campo de la intelectualidad, venga a exponerlo a modo ilustrativo. Creo que los pertenecientes a la masonería tendrán sus catervas de doctores para halagar los oídos de cierta clase de hombres. Pero, triste y bien triste es que, precisamente un jesuita, intente confundirnos. Bien le puede suceder —como le sucedió en el Club Areco, de Gandía, que, como león que usted se presentó, fuera derrotado por un muchacho, con más espíritu que usted, que ya lleva algunos años en la Religión. El joven le hizo unas preguntas a las que usted contestó con otras insistentes e insidiosas preguntas; queriendo saber —o mejor dicho— queriendo hacer saber al coro de sus simpatizantes, de dónde procedían las notas sobre las que se basaban las preguntas que se le hacían. Porque, Rvdo. P. Ferrer, usted bien sabía de dónde procedían.

 Y, ya que vamos de «preguntas», voy a hacerme yo algunas: ¿Por qué el Rvdo. P. Ferrer Benimeli se volvió como una fiera herida contra Blas Piñar cuando se hizo público que las notas procedían de la revista FUERZA NUEVA?

 ¿Por qué atacó precisamente a uno de los pocos hombres que. con su valor acostumbrado dan testimonio público de Cristo sin respeto humano de ninguna clase?

 ¿Por qué trató de ridiculizar al Caudillo el padre Ferrer cuando, haciendo alusión a uno de sus discursos dijo haberse metido Franco con la masonería como enemiga de la política que se seguía en España? ¿No reconoció el padre Ferrer que había una masonería que se introducía en la política? ¿Por qué. pues, no tenía razón Franco al declarar a los masones, de la clase que fueran, como enemigos de la España que él defendía, cristiana y moral, adicta ciento por ciento al catolicismo apostólicos romano?

 En el ataque final a Blas Piñar me pregunto: ¿No será acaso que al padre Ferrer Benimeli se le ha subido a la cabeza el humo de «su ciencia» y le da en el rostro que un seglar sea apóstol de Cristo sembrando su sana y constructora doctrina a todos los niveles y por todas partes —incluso en el extranjero— mientras él, un JESUITA, se dedica a «apostolear» en favor de la masonería, escribiendo libros de tapas negras y más negro contenido, tan sólo por el placer de recibir la admiración de quienes lo aplauden todo, y mucho más cuando las «conferencias» sólo tratan de desprestigiar al Caudillo y a los que —como Blas Piñar— tratan con su recto espíritu defender la verdadera doctrina católica?

 ¡Padre Ferrer!: se le ha visto la cola serpentina»...

 José ROS RAUSELL


Revista FUERZA NUEVA, nº 634, 3-Mar-1979

 

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