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Un apóstol
de la masonería
ES algo
inconcebible y más en estos tiempos en que los hijos de Dios, todos los
hombres, necesitamos de sólidos agarraderos para no decaer en nuestra fe; esa
fe que tanto nos ayuda a sobrellevar las fatigas, crueldades y horrores de
los malignos tiempos en que vivimos, haya personas que se empeñen, aun contra
los principios que un día juraron e incluso que han sido la base de su
formación espiritual y religiosa, en destruir, por medio de la confusión y de
la predicación de una «libertad» totalmente a «gusto de consumidor», a esa
familia magnifica formada por Dios como Padre y por sus hijos tos hombres,
coherederos con Cristo, del Reino que nos tiene prometido.
Tal es el
caso del Rvdo. P. José A. Ferrer Benimeli, S. I. (hoy llamado «profesor»,
seguramente para «hacerse todo a todos y ganados a todos para... la
masonería).
Este ilustre
señor profesor, dio una «conferencia-debate» en los locales del Club Areco
(antes Congregación Mariana) de Gandía (Valencia) que titulaba: «La masonería
hoy. ¿Mito o realidad?...»
El padre
Ferrer, autor de varios libros sobre la masonería, con buen decir y fácil
desarrollo, nos expuso los orígenes de las logias; formadas por picapedreros,
albañiles, arquitectos, etcétera, tal y como por los símbolos de todos
conocidos, parecen indicar... Habló de la variedad de masonerías y hasta de
las obligaciones religiosas de algunas de ellas.
Es curioso
observar ese algo de facilón y al propio tiempo sutil para introducirse en
los distintos ambientes que tenían las masonerías... Esto lo debieron
observar y por ello formaron logias tan variadas en todos los órdenes
—incluso en lo referente al color de la piel— (para que no se escape nadie),
unos «intelectuales» de esos que, como el Rvdo. P. Ferrer Benimeli. llevan
rabo... ¡Que nadie se extrañe, porque se le vio!
En estos
tiempos en que, según frase de Pablo VI, el «humo de Satanás» se ha metido en
todas partes, hasta en la Iglesia, hasta en lo que desde siempre he
considerado —sin despreciar a nadie— como el «Sancta Sanctorum» de las
órdenes religiosas, a la Compañía de Jesús, a cuya santidad tanto debo y de
cuya santidad están «viviendo de renta» individuos como el Rvdo. P. Ferrer
Benimeli y el jesuita que apareció en la pequeña pantalla junto a los
«curanderos» hace poco, rebajando con su presencia y sus palabras,
abiertamente, la dignidad con que el mismo Cristo los ha distinguido para que
sean luz del mundo y nos traigan con su presencia el recuerdo del Señor a
todos los que ansiamos su perdón y su abrazo.
Después de la
suave y sutil manifestación de la masonería, el padre Ferrer abrió fuego
contra Franco, acusándole de «asesino» de masones... Por supuesto, sin citar
nombres ni fechas ni el porqué de la aplicación de la última pena, en caso de
ser verdaderas sus denuncias... ¡Aquí, en Gandía, sí tenemos nombres, fechas
y «motivos» por los que cayeron a manos de los marxistas, precisamente
hermanos de religión del Rvdo. P. Ferrer Benimeli!
El colmo de
la «conferencia» llegó trayendo por los cabellos motivos de «consenso» y.
tras querer convencer —o mejor dicho, confundir, como lo hace Satanás—, a los
allí presentes, nos dijo que un católico puede ser masón... (?). Y no faltó
la nota cumbre cuando él mismo, el Rvdo. P. jesuita Ferrer Benimeli se
ofreció para contactar a los interesados con la masonería.
Todos los
años los jesuitas practican los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, su
fundador. Yo no puedo comprender cómo el padre Ferrer hará estos
Ejercicios...
¡Por Dios,
padre! Háblenos de Cristo. Háblenos en estos momentos de María, su Madre. Los
que formamos el «pueblo» no necesitamos otra cosa. Lo demás, lo que según
parece tanto lo eleva en el campo de la intelectualidad, venga a exponerlo a
modo ilustrativo. Creo que los pertenecientes a la masonería tendrán sus
catervas de doctores para halagar los oídos de cierta clase de hombres. Pero,
triste y bien triste es que, precisamente un jesuita, intente confundirnos.
Bien le puede suceder —como le sucedió en el Club Areco, de Gandía, que, como
león que usted se presentó, fuera derrotado por un muchacho, con más espíritu
que usted, que ya lleva algunos años en la Religión. El joven le hizo unas
preguntas a las que usted contestó con otras insistentes e insidiosas
preguntas; queriendo saber —o mejor dicho— queriendo hacer saber al coro de
sus simpatizantes, de dónde procedían las notas sobre las que se basaban las
preguntas que se le hacían. Porque, Rvdo. P. Ferrer, usted bien sabía de
dónde procedían.
Y, ya que
vamos de «preguntas», voy a hacerme yo algunas: ¿Por qué el Rvdo. P. Ferrer
Benimeli se volvió como una fiera herida contra Blas Piñar cuando se hizo
público que las notas procedían de la revista FUERZA NUEVA?
¿Por qué
atacó precisamente a uno de los pocos hombres que. con su valor acostumbrado
dan testimonio público de Cristo sin respeto humano de ninguna clase?
¿Por qué
trató de ridiculizar al Caudillo el padre Ferrer cuando, haciendo alusión a
uno de sus discursos dijo haberse metido Franco con la masonería como enemiga
de la política que se seguía en España? ¿No reconoció el padre Ferrer que
había una masonería que se introducía en la política? ¿Por qué. pues, no
tenía razón Franco al declarar a los masones, de la clase que fueran, como
enemigos de la España que él defendía, cristiana y moral, adicta ciento por
ciento al catolicismo apostólicos romano?
En el ataque
final a Blas Piñar me pregunto: ¿No será acaso que al padre Ferrer Benimeli
se le ha subido a la cabeza el humo de «su ciencia» y le da en el rostro que
un seglar sea apóstol de Cristo sembrando su sana y constructora doctrina a
todos los niveles y por todas partes —incluso en el extranjero— mientras él,
un JESUITA, se dedica a «apostolear» en favor de la masonería, escribiendo
libros de tapas negras y más negro contenido, tan sólo por el placer de
recibir la admiración de quienes lo aplauden todo, y mucho más cuando las
«conferencias» sólo tratan de desprestigiar al Caudillo y a los que —como
Blas Piñar— tratan con su recto espíritu defender la verdadera doctrina
católica?
¡Padre
Ferrer!: se le ha visto la cola serpentina»...
José ROS
RAUSELL
Revista FUERZA NUEVA, nº 634, 3-Mar-1979
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