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domingo, 7 de junio de 2026

“Comunistillas de sacristía”

 Artículo de 1968

 Ottaviani se fue, pero ahí están los comunistillas de sacristía que denunció el Cardenal dimitido

 Una nueva crisis hepática, complicada con la gripe, me retiene en la cama. Me visita mi buen párroco, tan identificado con ¿Qué PASA?, y compañeros requetés y falangistas. Mi párroco me comenta, dolorido, hechos que ocurren en la vida eclesiástica. A mí algunos hechos me parecen demasiado gordos, a pesar de estar ya vacunado contra sorpresas progresistas. 

Pero, ¿es verdad que la inauguración de una capilla protestante, en el mismísimo culto protestante han asistido unos sacerdotes con feligreses suyos? ¿Es verdad que el reverendo José María Bardes Huguet, en una charla en el seminario habló en forma muy discutible sobre la obediencia'' ¿Es verdad que en la parroquia de San Ignacio, de Barcelona, han permitido a los fieles tomar la Sagrada forma con su propia mano y que en la Nochevieja, en cierto templo parroquial, se firmaron documentos políticos y, tras retirar al Santísimo, hubo refrigerio? Lo preguntamos porque nos lo confirman informes autorizados desde varias fuentes inconexas entre sí.

 Lo que sí es verdad es que el venerado párroco de la parroquia de la Concepción, reverendo Pedro Rifé, ha presentado la dimisión, por razón de su edad pero lo que se comenta en Barcelona es que dicho digno sacerdote ha sido víctima de una campaña muy bien organizada, que con diferentes y repugnantes procedimientos han querido minar su autoridad de párroco. Las cartas en «Destino», la cadena de calumnias y murmuraciones contra dicho párroco y sobre todo la actividad del reverendo don Francisco de P. Sala Arnó, vicario episcopal, que celebrando misa en dicha parroquia, en contra de lo dispuesto por la Conferencia Episcopal Española y las normas

de dicha parroquia concordantes con las mismas, en forma harto imprudente, quiso obligar a comulgar de pie, provocando en el templo un escándalo entre los fieles, con el consiguiente altercado de palabras.

 Al mismo tiempo, el reverendo Rifé recibía una carta del vicario general, reverendo José María Guix, por la que se atribuye al prelado no importarle la comunión de pie o de rodillas o si las mujeres han de cubrirse o no con el velo en el templo. Mi párroco me dice: es ofensivo atribuir al señor arzobispo una desobediencia al Derecho Canónico que preceptúa el velo sobre la cabeza de la mujer en el templo y la manera de comulgar, en discrepancia con la norma de todo el Episcopado español.

 También es verdad que el reverendo don Casimiro Martí, en «El Correo Catalán», del 12 de enero actual, publica un artículo en el que recoge las críticas personales contra Pablo VI que hizo Enrique Miret Magdalena y que ironiza sobre unas palabras del actual nuncio, monseñor Dadaglio.

 Mientras tanto, desde «Destino», José Dalmáu y Jordi Llimona han dicho barbaridades por las que en otro tiempo, por muchísimo menos, se incluían libros en el índice o se privaba de celebrar misa a los sacerdotes escandalosos. Ahora se publican notas de libros marxistas, como el reciente de José Dalmáu, que nos consta que ha confesado el propio vicario general, reverendo José maría Guix, que sólo ha servido para la propaganda y venta de dicho libro ¡Con lo fácil que hubiera sido al doctor Guix impedir su publicación y venta!

 Nosotros nos limitamos a reseñar tan tristes noticias, indefensos por no poder asegurar a nuestros hijos ante la avalancha de errores religiosos y morales, sin que los que deban custodiar la integridad de la fe católica hablen claro y desenmascaren a los lobos. La visión de mi párroco, ya mayor, que casi lloraba, me ha puesto más enfermo. En Barcelona nos toca sufrir mucho.

 A. RECASENS SALVAT


Revista ¿QUÉ PASA? núm. 213, 27-Ene-1968

 

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