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LAS «VICTORIAS» DE SUÁREZ
CON un cinismo inaudito, quienes manejan el incensario de UCD quieren
presentarnos como una gran victoria del Gobierno la detención de dos asesinos
del GRAPO y la entrega de unos terroristas de ETA por parte de los franceses.
Aparte de que estos hechos ya de por sí implican el imperio del
terrorismo, que debiera llena de vergüenza a un Gobierno que se precia de
dirigir un Estado de Derecho, son reveladores del gran fracaso de unos
hombres de UCD que no sólo no han conseguido erradicar a los terroristas, sino
ni siquiera imponerles el menor respeto.
La entrega de los terroristas acogidos a la hospitalidad (más bien
complicidad) francesa, no sirve absolutamente para nada, porque el primer
acto de «generosidad» del Gobierno que salga en las próximas elecciones, va a
ser, precisamente, poner en la calle a los asesinos de ETA.
Es vergonzoso presumir de victoria cuando, ¡al cabo de tres años! aún
permanecen en el sur de Francia los comandos de ETA. Lo que demuestra,
inequívocamente, que el Gobierno francés ha tomado a chacota al «Gobierno»
Suárez y a los españoles.
Es indudable que la gestión de Marcelino Oreja no ha sido la causa de
que el Gobierno francés proceda con esa «dureza». La entrega de unos
terroristas y el confinamiento (supongo que por un fin de semana) de otros,
no obedece a otro motivo que al deseo de los franceses de alejar de su
territorio a gentes indeseables que ya empezaban a ensangrentado.
Mientras los ajustes de cuentas se realicen en territorio español los
franceses se frotan las manos porque saben que el terrorismo en España, como
las huelgas, contribuyen a la «grandeur» francesa. Pero cuando han visto que
el suelo francés empezaba a llenarse de sangre y los ciudadanos
vasco-franceses a intranquilizarse y a escuchar los aires separatistas, el
Gobierno francés ha cortado por lo sano.
No ha habido, pues, tal éxito del Gobierno de UCD. ETA y GRAPO son
los únicos que asesinan y-los únicos que siguen asesinando. Acabar con ellos
es más fácil de lo que nos quiere hacer creer el Gobierno. No hace falta más
que una voluntad decidida. Y, por supuesto, soluciones policiales y
judiciales. Nada de soluciones políticas. Quien hable de ellas lo que quiere
es apoyar y alentar a ETA. La independencia de las Provincias Vascongadas o
logros parciales que desemboquen en esa independencia son una traición a
España.
De una forma mendaz, Luis Apostua, al servicio de UCD, nos quiere
hacer creer que también a Franco le costó trabajo acabar con el bandolerismo
rojo. (Por supuesto que él no lo llama así.) Es una falacia equiparar ambas
situaciones. Sobre todo porque Franco quiso acabar y acabó con el bandidaje;
pero Suárez ya ha demostrado lo que tenía que demostrar.
Suárez sabe quiénes son los que dirigen, alientan y magnifican el terrorismo.
(¡Si él los ha amnistiado!) Lo lee todos los días en todos los periódicos.
Aparecen a la cabeza de todas las manifestaciones del País Vasco. Sus
domicilios son perfectamente conocidos. Por si fuera poco, Diario 16 acaba de
revelar que obra en poder de Suárez el organigrama completo y actualizado de
ETA. ¿A qué espera? ¿A quién mira? Que aprenda de Alemania. Bastaría una
orden suya para que cualquier madrugada, como han hecho los franceses,
quedara desarticulada ETA.
¿Por qué no da esa orden? Si el Gobierno de Suárez no se atreve,
porque no se siente respaldado, es que ni el Gobierno ni su respaldo sirven
para nada.
Confiar en que nuevas elecciones nos van a traer un Gobierno que
acabe con la ETA es vana espera.
Volveremos a tener un Gobierno títere, con coalición o sin ella, que,
con «soluciones políticas» va a reavivar el cáncer del terrorismo, a seguir
dejando viudas y huérfanos y a destruir España.
Lo que falla es el sistema. Es inútil e innecesario hablar de un golpe
militar. Afortunadamente esta vez será el pueblo el que abrirá los ojos y
dirá ¡basta!
Ya va siendo hora.
Jaime CORTES
Revista FUERZA NUEVA, nº 632, 17-Feb-1979
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