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PERIÓDICOS SECUESTRADOS
Por Omar
el Zegri
Por supuesto, no me quiero referir para
nada a los secuestros legales de ejemplares de prensa dispuestos por la
autoridad gubernativa o judicial, por entender que en algún sitio del
periódico en cuestión se ha faltado a la ley.
Es distinto, muy distinto, el problema que
voy a presentar. Se trata de los secuestros, de las capturas o cautividades,
que han sufrido un gran número de periódicos de la prensa española al apoderarse de las empresas que los
dirigen gentes de muy diversa condición y pensamiento a los que los fundaron o
mantuvieron durante años, decenios y, en algunos casos, siglos, en una
trayectoria característica. Trayectoria
que dio carácter y personalidad al periódico y a su título y que, ahora, unas
veces descarada y otras solapadamente, se traiciona, terminando por volver
del revés, como un calcetín, la mentalidad del órgano y sembrando la
confusión o embaucando, desenfrenadamente, a la masa de opinión que le
apoyaba. Para que lo entienda todo el mundo, con un ejemplo gráfico que
todavía no se ha dado, pero que, ante lo que estamos viendo, no sería maravilla
que un día se viese, como si el “ABC” saliera un día dando vivas a la
República.
Si no nos falla la memoria, la revista “Destino”,
de Barcelona, fue fundada en Burgos, en 1936 por Ignacio Agustí, joven
escritor catalán escapado del infierno rojo barcelonés e identificado con la más sana y pura
ortodoxia española. ¿Por qué arte de birlibirloque, “Destino” es hoy la avanzada
de una prensa izquierdista con tufos intelectualísticos del tipo de aquellos
de 1930 que preferimos no recordar?... ¡Misterio! No puede extrañar a nadie,
e incluso es tolerable y quizá conveniente, por aquello del contraste de
pareceres, que existan revistas como el “Destino” actual. Pero ¿por qué con
ese nombre? He ahí un periódico cautivo.
También en es cierto -y aquí no me falla la
memoria- que “El Correo Catalán”, de la ciudad condal fue, desde siempre, un
adalid insobornable y valiente del tradicionalismo de Cataluña, uno de los
más acendrados y puros de España. Y he aquí que hoy (1970), “El Correo
Catalán” es también un periódico de izquierdas, sobre todo en la cuestión
religiosa. No existe un catalán de los buenos, tipo Jaime Balmes, que no aparte
de sí ese periódico con disgusto a la primera lectura, ya que se encuentra el
servicio del progresismo más desatado. ¿Cuándo, cómo, por qué, bajo qué manos
o ante qué impulso, el bizarro “Correo Catalán” de nuestra juventud se ha
transformado en lo que hoy es? Otro insondable misterio, al menos para mí,
que vivo alejado de Cataluña. Espero que alguien tenga la caridad de explicarme
este otro caso claro de secuestro periodístico.
¿Para qué hablar de las revistas religiosas?
La mayoría de ellas, unas más que otras, por supuesto, hablan un lenguaje
diametralmente opuesto al de hace 10 años (1960-1970). Claro que ha habido un
Concilio y un “aggiornamento”. Esto justificaría una cierta evolución pero no
un paso con armas y bagajes al enemigo. En la mayoría de los casos, el cambio
de las revistas ha sido radical e impúdico, sobrepasando largamente todo lo
que ha dicho el Concilio y todo lo que representa el verdadero “aggiornamento”
de Juan XXIII , los cuales vinieron a renovar, a vivificar y a modernizar,
pero no a transformar, a traicionar ni a envilecer. Hoy hay revistas “religiosas”
que están copiadas de “La traca” o del “Fray Lazo”, de 1936. Hay revistas “religiosas”
donde se hace apología más o menos vergonzante del comunismo y de otras
ideologías ateas o antirreligiosas por naturaleza o por esencia. ¿Quién se
puede, hoy día, fiar de una revista “religiosa” sin analizarla muy
detenidamente, inspirado únicamente en la sedicente condición de tal? Algunas
hay que no se pueden poner en la mano de nuestros hijos, porque pueden
bastardear su alma y hasta su cuerpo con ideologías intrínseca y
sustancialmente perversas, tanto doctrinal como moralmente hablando.
¿Quién ha capturado, secuestrado y
prostituido a esas revistas religiosas que salen, muchas de ellas, con los
mismos títulos que salían las que verdaderamente lo eran? Otro enorme,
enigmático e inexplicable misterio.
De todos estos secuestros, solamente uno,
que sepamos, ha sido neutralizado: el de “El Alcázar”, de Madrid, recuperado
ideológicamente por los propietarios de su título. Los demás siguen la
ventolera del momento, a ciencia y paciencia de quienes deberían evitar estas
captaciones y no mueven un dedo para hacerlo.
Vuelvo a decir que no encuentro
especialmente malo el que haya una razonable libertad de prensa y una
variedad de opiniones entre la cual el lector pueda seleccionar la que más
simpática le sea. El hecho intolerable que denuncio es que esta diversidad de
opiniones se haga traicionando los caracteres vinculados a veteranos
periódicos y, por tanto, engañando al lector. (…)
Revista FUERZA NUEVA, nº 188, 15-Ago-1970
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