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jueves, 16 de julio de 2026

Prensa ideológicamente secuestrada

 Artículo de 1970

 PERIÓDICOS SECUESTRADOS

 Por Omar el Zegri

 Por supuesto, no me quiero referir para nada a los secuestros legales de ejemplares de prensa dispuestos por la autoridad gubernativa o judicial, por entender que en algún sitio del periódico en cuestión se ha faltado a la ley.

 Es distinto, muy distinto, el problema que voy a presentar. Se trata de los secuestros, de las capturas o cautividades, que han sufrido un gran número de periódicos de la prensa española al apoderarse de las empresas que los dirigen gentes de muy diversa condición y pensamiento a los que los fundaron o mantuvieron durante años, decenios y, en algunos casos, siglos, en una trayectoria característica. Trayectoria que dio carácter y personalidad al periódico y a su título y que, ahora, unas veces descarada y otras solapadamente, se traiciona, terminando por volver del revés, como un calcetín, la mentalidad del órgano y sembrando la confusión o embaucando, desenfrenadamente, a la masa de opinión que le apoyaba. Para que lo entienda todo el mundo, con un ejemplo gráfico que todavía no se ha dado, pero que, ante lo que estamos viendo, no sería maravilla que un día se viese, como si el “ABC” saliera un día dando vivas a la República.

 Si no nos falla la memoria, la revista “Destino”, de Barcelona, fue fundada en Burgos, en 1936 por Ignacio Agustí, joven escritor catalán escapado del infierno rojo barcelonés  e identificado con la más sana y pura ortodoxia española. ¿Por qué arte de birlibirloque, “Destino” es hoy la avanzada de una prensa izquierdista con tufos intelectualísticos del tipo de aquellos de 1930 que preferimos no recordar?... ¡Misterio! No puede extrañar a nadie, e incluso es tolerable y quizá conveniente, por aquello del contraste de pareceres, que existan revistas como el “Destino” actual. Pero ¿por qué con ese nombre? He ahí un periódico cautivo.

 También en es cierto -y aquí no me falla la memoria- que “El Correo Catalán”, de la ciudad condal fue, desde siempre, un adalid insobornable y valiente del tradicionalismo de Cataluña, uno de los más acendrados y puros de España. Y he aquí que hoy (1970), “El Correo Catalán” es también un periódico de izquierdas, sobre todo en la cuestión religiosa. No existe un catalán de los buenos, tipo Jaime Balmes, que no aparte de sí ese periódico con disgusto a la primera lectura, ya que se encuentra el servicio del progresismo más desatado. ¿Cuándo, cómo, por qué, bajo qué manos o ante qué impulso, el bizarro “Correo Catalán” de nuestra juventud se ha transformado en lo que hoy es? Otro insondable misterio, al menos para mí, que vivo alejado de Cataluña. Espero que alguien tenga la caridad de explicarme este otro caso claro de secuestro periodístico.

 ¿Para qué hablar de las revistas religiosas? La mayoría de ellas, unas más que otras, por supuesto, hablan un lenguaje diametralmente opuesto al de hace 10 años (1960-1970). Claro que ha habido un Concilio y un “aggiornamento”. Esto justificaría una cierta evolución pero no un paso con armas y bagajes al enemigo. En la mayoría de los casos, el cambio de las revistas ha sido radical e impúdico, sobrepasando largamente todo lo que ha dicho el Concilio y todo lo que representa el verdadero “aggiornamento” de Juan XXIII , los cuales vinieron a renovar, a vivificar y a modernizar, pero no a transformar, a traicionar ni a envilecer. Hoy hay revistas “religiosas” que están copiadas de “La traca” o del “Fray Lazo”, de 1936. Hay revistas “religiosas” donde se hace apología más o menos vergonzante del comunismo y de otras ideologías ateas o antirreligiosas por naturaleza o por esencia. ¿Quién se puede, hoy día, fiar de una revista “religiosa” sin analizarla muy detenidamente, inspirado únicamente en la sedicente condición de tal? Algunas hay que no se pueden poner en la mano de nuestros hijos, porque pueden bastardear su alma y hasta su cuerpo con ideologías intrínseca y sustancialmente perversas, tanto doctrinal como moralmente hablando.

 ¿Quién ha capturado, secuestrado y prostituido a esas revistas religiosas que salen, muchas de ellas, con los mismos títulos que salían las que verdaderamente lo eran? Otro enorme, enigmático e inexplicable misterio.

 De todos estos secuestros, solamente uno, que sepamos, ha sido neutralizado: el de “El Alcázar”, de Madrid, recuperado ideológicamente por los propietarios de su título. Los demás siguen la ventolera del momento, a ciencia y paciencia de quienes deberían evitar estas captaciones y no mueven un dedo para hacerlo.

 Vuelvo a decir que no encuentro especialmente malo el que haya una razonable libertad de prensa y una variedad de opiniones entre la cual el lector pueda seleccionar la que más simpática le sea. El hecho intolerable que denuncio es que esta diversidad de opiniones se haga traicionando los caracteres vinculados a veteranos periódicos y, por tanto, engañando al lector. (…)


Revista FUERZA NUEVA, nº 188, 15-Ago-1970

 

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