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sábado, 7 de marzo de 2026

Isabel la Católica, con la cruz y con la espada

  

 ISABEL LA CATÓLICA, CON LA CRUZ Y CON LA ESPADA

 Santa Isabel de América y de España,

desde el trono o la silla del trotón

vas haciendo confín y corazón

tu mirada, tu fe, tu fuerza extraña.

Castilla es hija tuya, Tú, el cristal,

y ella, el vaso de Dios y de la gloria;

tú, surco, y ella, espiga; ella, la noria,

mas tu seno, el fecundo manantial.

Tú creas unidad. En tu esperanza

se derriten mojones y recelos,

la tierra sube, bajan más los cielos

y el arado se entiende con la lanza,

Castilla es tu virtud alta y sencilla,

que sabe de fogón, salterio y rueca;

por la gracia de Dios y de tu mueca

toda Castilla es tú y tú eres Castilla.

 

Santa Isabel de América y de España,

¿no es España el desborde de tu seno,

tu idea hecha virtud, el fruto pleno

de tu muerte que vida desentraña?

Desde el alto castillo de La Mota

la sueñas y la ves; y la Nación

eres tú o es tu inmenso corazón

tierra y mar, quilla y sol, viento y gaviota.

Una mujer poniéndole cintura,

ojos, cabeza, pies, a la imprecisa

corporeidad de Iberia: una sonrisa

transformada en frontera y singladura.

Unos ojos azules que en la mar

no terminan, comienzan; unos brazos

que buscan a la sangre otros regazos

donde hacerse ilusión, troje y altar.

 

Santa Isabel de América y de España,

las islas de Colón ya son en ti

precisión de justillo, frenesí

de amor materno con dolor de hazaña.

Tu aliento con las blancas carabelas,

tu Cruz con la alta cruz de los baupreses,

tus manos en la luz de los paveses,

tu sonrisa en la risa de las velas.

En cada paso del descubridor,

tu mirada de madre y fundadora;

tú, con el misionero; tú, una aurora

y un diluvio de amor para el amor.

El indio, para ti, perla en tu dedo,

fibra en tu corazón, beso en tu boca ;

y tú, para los indios, ansia loca

de hogar, de inmenso hogar con fe y sin miedo.

 

Santa Isabel de América y de España,

dándole al huso o dándole al salterio

haces del Nuevo Mundo un sacro Imperio

que en la luz de tu espíritu se baña.

Estás aquí y allí. Te multiplicas

grano en la espiga, lumbre en el cristal:

y lo que ordenas con vigor marcial

con ternura de madre santificas.

 

La Cruz disloca sus abiertos brazos

para amparar lo que la espada doma;

tú, con la espada y la Cruz, palma y paloma

con mensaje de rosas y de abrazos.

Un imperio de amor, cultura y fe;

tú lo consigues tan sencillamente,

que, sencilla, tú besas a él la frente,

y él, sencillo, te besa el regio pie.

 

Santa Isabel de América y de España,

la historia continúa en tus dedales,

sigues cosiendo historia, y hay cendales

de inspiración inédita en tu entraña.

El hilo de la historia está en tus manos

con temblores de pez recién prendido;

la historia es tu mirada y tu latido

proa y reja en los mares y en los llanos.

De espaldas a tu mística silueta,

la historia se derrumba en el misterio;

y en la luz de tu faz, doble hemisferio

dos golondrinas para tu veleta.

Qué presencia la tuya : la del fuego

sobre la mies madura; la presencia

que en el tiempo cabalga, y es conciencia,

silencio ahora y grito y llama luego.

 

Santa Isabel de América y de España,

no has muerto : la ternura de Castilla

cuenta tus pasos, besa tu mantilla

y en tus entrañas se hace más entraña.

No has muerto (nunca mueren las ideas).

Tu palabra granada y maternal,

si en los trigos es místico trigal,

en los mares es místicas mareas.

No has muerto. Y aún hilvanas unidad

con la luz verdigarza de tus ojos;

mares azules y volcanes rojos

se besan em tu nombre y tu verdad.

Obra inmortal la tuya : gema extraña

con fulgor de Evangelio y de poema.

No olvides ante Dios tu inmensa gema,

Santa Isabel de América y de España.


 MAXIMO GONZALEZ DEL VALLE, C. M. F.


Revista ¿QUÉ PASA? núm. 209, 30-Dic-1967 

 


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