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NUEVA RÉPLICA A "SERRA D'OR"
Venimos
recibiendo una copiosa correspondencia repleta de indignación por la
sofistería de la revista “Serra d’Or” que. en su número de febrero (1970), con
la entrevista a Ruiz-Giménez, Laín Entralgo y Aranguren, sintetizaba toda su
agresividad brutalmente desfiguradora de los hechos más patentes en esta
frase: “El régimen que se
estableció el año 39 era constitutivamente anticatalán”.
Lo que se
cuece bajo la frase de Aranguren
Que “Serra d`’Or” haya podido publicar esto
en letras de molde, ni es flor de un día ni algo insignificante. El Círculo
Doctrinal “José Antonio”, de Barcelona, acaba de publicar (1970) el
informe de la reunión celebrada en Castelldefels el quince del pasado marzo,
que levanta el telón de lo que viene ocurriendo, con estas explícitas
aclaraciones:
“Hoy
en Cataluña de nuevo intentan fortuna los nietos de Prat de la Riba, y grupos
minoritarios procuran abocarla otra vez por la falsa ruta. Hoy el Omnium
Cultural, Montserrat, el Colegio de Arquitectos, la Banca Catalana y varias
entidades parareligiosas y paraculturales asumen el papel que antaño
desarrollaran aquellas instituciones con que maniobraba Prat de la Riba... Por
eso no es maravilla ni debe despertar extrañeza que la Diputación de
Barcelona conmemora solemnemente, el 1 de agosto de 1967, el 50 aniversario del
fallecimiento de Prat de la Riba… ni que algún destacado multimillonario como
don Luis Carulla y Canals, también destacado catalanista y hombre de negocios
-La Gallina Blanca- con motivo de las Navidades desee a su círculo de amigos…
un año 1968 con la arenga rencorosa de Pau Claris, preludio del Corpus de Sang
y de la Guerra del Segadors, y otros (1969) con el ya citado diario de Ferrán
Soldevila en que lo no español asoma a flor de piel”.
No sabemos por qué, ni siquiera si tiene
ilación ante todo esto, recordar lo que escribía “Arriba”, en su número 12, del
6 de junio de 1935, comentando el juicio de Companys, Pérez Farrás y otros
compinches (por los sucesos revolucionarios de 1934) ante el Tribunal de
Garantías Constitucionales.
Escribe “Arriba” de José Antonio:
“Companys
y los suyos se alzaron en memorable fecha contra la unidad de España:
trataron de romper en pedazos a España, usando los mismos instrumentos que
otros llamados españoles pusieron en sus manos. Aún está bien reciente en
nuestra memoria el sonido escalofriante de la radio en aquella noche del 6 al
7 de octubre (1934), los gritos de ¡Cataluña, a las armas, a las armas!
y las proclamas de los jefes separatistas. Era de prever que el juicio (1935)
se hubiera celebrado bajo la amenaza suficiente de la cólera popular, que los
acusados no hubiesen apenas encontrado defensa sino en un último llamamiento
al deber inexcusable de defensa que a todos los abogados toca y que los
acusados hubiesen asumido un papel respetuoso de delincuentes sometidos a la
Justicia.
Pero
no: el juicio oral se ha convertido en una especie de apoteosis. Los
procesados se han jactado, sin disimulo, de lo que hicieron, sus defensores -no
nombrados de oficio sino surgidos gustosamente de entre las más hinchadas
figuras- se han comportado más que como defensores como apologistas y ni a la
puerta del Tribunal, ni en los coros habituales, ni en parte alguna de Madrid
se ha notado el más mínimo movimiento de repulsión.
Para
algunos esto será indicio de que vivimos en un pueblo civilizado, tolerante y
respetuoso con la justicia. Para nosotros es indicio de que vivimos en un
pueblo sometido a una larga educación de conformismo enfermizo y cobarde. Si
el 2 de mayo de 1808 hubiera llegado precedido de la inmunda preparación
espiritual de nuestros tiempos, el pueblo, en lugar de echarse a la calle,
hubiera soportado con resignación bovina la presencia de los soldados de
Napoleón. Así estamos soportando ahora la afrentosa presencia del repugnante
Ossorio y el indigno espectáculo de la prensa de izquierdas, cantora bajo burdos
pretextos, de los traidores a la Patria.
Digámoslo
claro: mejor que esta actitud de maridos de vodevil francés, que va adoptando
ante todo este espectáculo nuestro refinamiento, es la ferocidad impetuosa y
auténtica de los pueblos que aún saben ajusticiar a sus traidores”.
Así se hablaba en 1935, frente a los que
desgarraban y malvendían los valores supremos de la Patria. Pero hoy (1970) “Serra
d’Or” y Aranguren pueden vomitar
los reniegos más absurdos y bárbaros contra el sacrificio de nuestro Ejército
y milicias voluntarias para reconquistar Cataluña a la fe y la civilización,
sin que ocurra ninguna reacción legal, que debería ser automática y
definitiva. No pensamos en parangonar circunstancias, pero la peligrosidad de
un ambiente que, aunque sea tarde, pueda producir en Cataluña una situación
como la ocurrida en 1936-39, debe prevenirse.
Muy
por encima de “Serra d’Or”, con Joaquín Ruiz-Giménez, Pedro Laín Entralgo y
López Aranguren, estaba el talento de historiador y hombre público del
inolvidable amigo Fernando Valls Taberner, catalanista de siempre, pero que, a
raíz de la República y del período rojo, supo ver claro cómo el catalanismo
romántico y desvinculado de la tradición hispánica está sólo al servicio de
la esclavitud de marxista. Y escribió sabiamente:
“La trayectoria política de Cataluña en los
últimos decenios del siglo XIX y en lo que llevamos del siglo XX puede
resumirse en esta opinión: Cataluña ha seguido una falsa ruta y ha llegado a
ser, en gran parte, víctima de su propio extravío. Esta falsa ruta ha sido el
nacionalismo catalanista… Uno de los factores de subversión, cuya reaparición
se debe evitar decididamente, ha sido el catalanismo político y aún, para
simplificar la denominación, diremos el catalanismo a secas. Esto ha constituido
la falsa ruta de la Cataluña contemporánea. Catalanismo no ha resultados lo
mismo que amor a Cataluña, aunque de buena fe parecieran a muchos en otro
tiempo, uno y otro, como cosas idénticas”.
(…) Nosotros no queremos, en nombre
precisamente de la catalanidad, que nuestra Cataluña se convierta en conejito
de indias de otros experimentos marxistas, aunque está sevicia venga
franqueada bajo la aduana de “Serra d’Or”.
Jaime TARRAGÓ
Revista FUERZA NUEVA, nº181,27-Jun-1970
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