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Esperamos que monseñor Romero
de Lema, obispo de la Universidad, oriente al país sobre los problemas
universitarios.—Es hora de que el "Tradicionalismo" explique la
desviación de las AA. EE. TT. De literatura comunista y de periodismo
clerical
Continúa la subversión en la
Universidad. Madrid, Barcelona, Sevilla, Zaragoza, Málaga, Oviedo, Valencia
van conociendo asambleas ilegales, disturbios y actos de vandalismo, como el
del grupo de estudiantes que en la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid
arrojaron bancos, sillas, botellas, piedras y el crucifijo que presidía el aula 217. Venimos repitiendo
desde hace semanas que los sucesos universitarios no responden a problemas
académicos, sino a una ofensiva política contra el Estado y contra el
régimen, bajo típica confabulación masónico-marxista. Volvemos a repetir que desde
hace años se ha permitido la descarada entrada de elementos subversivos que han intoxicado nuestra
juventud universitaria. Antes que los disturbios en la calle, nos parecen más
graves las líneas ideológicas, las actitudes profesorales y la resurrección
de la heterodoxia antirreligiosa y las momias del liberalismo y del criptocomunismo.
Que el comunismo busca y
consigue esto ya lo decía Pío XI en su encíclica «Divini Redemptoris»: «Los
pregoneros del comunismo saben también aprovecharse de los antagonismos de
raza, de las divisiones y oposiciones de diversos sistemas políticos, y hasta
de la desorientación en el campo de las ciencias sin Dios, para infiltrarse
en las universidades y corroborar con argumentos seudocientíficos los
principios de su doctrina.»
No queremos silenciar que el
progresismo de muchos sacerdotes y sedicentes movimientos católicos ha
contribuido al caos universitario. Queremos recordar que la Santa Sede nombró
a monseñor don Maximino Romero de Lema obispo de la Universidad. Hace unos años,
en un lejano 21 de febrero, «Le Monde» publicaba esta noticia: «Esta conferencia
-se refería a la que había tenido lugar en la Universidad y fue origen de
la primera huelga universitaria—ha sido pronunciada con autorización
expresa de monseñor Maximino Romero, obispo auxiliar de Madrid, encargado de
la enseñanza religiosa». Será bueno recordar que el malogrado cardenal
Riberi pronunció en la consagración de don Maximino estas palabras: «A ti,
querido hermano, quiere la sagrada y solícita Iglesia de España confiarte de
modo especial el cuidado del mundo intelectual de tu Patria; ella bien sabe
que el apostolado en el mundo intelectual es uno de los grandes problemas que
la Iglesia tiene hoy día planteados en todos los pueblos. Por fortuna, en la
actualidad la legislación española en orden a la formación religiosa en los
centros de enseñanza ofrece muchas y buenas posibilidades.»
Mientras tanto, se repiten
los disturbios, absurdos e injustificables; se ha destruido al S. E. U., al
que después de la Cruzada una disposición oficial unificó al mismo a la A. E.
T. (Agrupación Escolar Tradicionalista); la única politización de la
Universidad es actualmente de signo marxista, y entre otros interrogantes,
los padres de familia nos preguntamos: ¿No tiene nada que decir don Maximino
Romero de Lema, como obispo de la Universidad española, ante sucesos que
simbólicamente terminan echando por las ventanas el crucifijo de las aulas?
Nosotros reafirmamos nuestro
voto de una acción política contundente y seria dentro de la Universidad,
limpiando las fuentes de intoxicación doctrinal en primer lugar. El
autorizado J. Boor (seudónimo de F. Franco), en su libro Masonería, dice: «En esta acción de filtración masónica no escapan ni las
propias jerarquías eclesiásticas, a las cuales igualmente se pretende
influir, como a todos aquellos sectores que, cual el Ejército, el Movimiento
Nacional o los Sindicatos, son considerados por los masones como pilares en
que el Régimen se asienta.»
Luego, a los que actúan en
ese terreno desde el plan ideológico o desde la agitación callejera, se
impone la depuración más severa y una acción policíaca que decisivamente
termine, al precio que sea, lo que viene sucediendo en las universidades de
España.
CIERTO «TRADICIONALISMO» Y
LOS SUCESOS DE LA UNIVERSIDAD
En esta hora en que hay que
pedir responsabilidades en serio ante los sucesos de la Universidad, debemos
señalar que el confusionismo se ha disparado desde diversas plataformas,
además de las que en otras crónicas y en ésta venimos enumerando. Con
bochorno recordamos palabras que fueron dichas en el «Aplec» de Montserrat
el día 30 de mayo de 1965. Allí habló Víctor Pere Alonso como delegado de
las AA. EE. TT., pronunciando palabras tan disonantes al pensamiento
tradicionalista y al realismo político de la hora presente, como las siguientes:
«Si algo necesitamos con urgencia es el vivir en demócratas. Por ello
nos disgusta no sólo la llamada Comisaría del S. E. U., que, por mantener el
partido único en las estructuras universitarias, no responde a las exigencias
de profesionalidad y apoliticismo...»
A estas alturas queda
patente la desviación a la doctrina tradicionalista que suponían, ya en 1965
estas palabras. Nos parece muy
bien hablar de la profesionalidad en la vida universitaria. Pero Víctor Pere
Alonso, en nombre de la A. E. T., ¿podía esperar espíritu profesional y
APOLITICISMO del Sindicato Democrático de Estudiantes, en el que debía caer
fatalmente la Universidad al suprimir el S. E. U.? Por esto, a estas alturas
(1968), un ilustre carlista ha
podido dirigirse a don Javier de Borbón Parma, en fecha del 30 de noviembre
pasado, para decirle: «La A. E. T. anda bastante indisciplinada e ineficaz,
con desconocimiento de nuestra doctrina.»
Lo que la A. E. T. debía
haber pedido era la eliminación de la heterodoxia religiosa y patriótica de la
Universidad, que el S. E. U.—al que estaba incorporada la A. E. T-., como ya
hemos dicho anteriormente—hubiera educado intelectualmente al servicio de
Dios y de la Patria a las juventudes universitarias; que la Universidad fuera
regulada en el sentido que propugna la doctrina tradicionalista; que el
peligro marxista fuera eliminado totalmente y desde raíz.
Como dice Sebastián Contin
en «Amanecer», de Zaragoza: «Hoy, actualmente, la Universidad española, en su
confusión, es un maremágnum en el que aparecen todos los días las ideologías
más peligrosas. No se respetan ni la religión, ni la Patria, ni las personas».
¿No dice esto nada a don José María Valiente y a los directivos del tradicionalismo
español en su ausencia entre las juventudes universitarias y en el
confusionismo que en actos tan resonantes como el «Aplec» de Montserrat
sembró el citado orador “aetista” en dicho acto de 1965? También nos gustaría
que la Comunión Tradicionalista formulase una inequívoca declaración pública
ante la actual situación universitaria.
Esto también explica lo
de la Universidad
Edición de Materiales, de
Barcelona, acaba de editar «CARTAS SOBRE EL CAPITAL», de K. Marx y F. Engels.
Nos dicen que en la Argentina se prohíben ciertas obras editadas en España de
propaganda comunista. Ahora se edita este libro de los fautores del comunismo.
Nuestra prensa les hace propaganda gratuita. Esteban Doltra, en «Hoja del
Lunes» del 15 de enero pasado, dice: «Marx, sobre todo, es un intelectual más
que un revolucionario.» Nos abruma que un periodista demuestre tanta cultura…
Lo que afirmamos es que libros como éste TAMBIEN explican lo que pasa en la Universidad.
A. RECASENS SALVAT
Revista ¿QUÉ PASA? núm. 214, 3-Feb-1968
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