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EN EL
RÉGIMEN DE FRANCO HUBO ELECCIONES Y VOTACIONES
En la portada
de la revista “Hola” del 13-1-1979, aparece el presidente Suárez. Y como es
habitual en su señoría -siempre recogiendo rumores callejeros y pueblerinos-
dice: “Hay personas que se han quejado de no haber votaciones en España
durante los últimos cuarenta años, y otras se quejan ahora de qué hay
demasiadas elecciones”. (…)
Ante tan
infame calumnia y tan rastrera patraña, quien esto escribe pasa a decir lo
que sigue; Soy bastante más joven que el presidente Suárez, estrené mi
mayoría de edad en tiempos del Caudillo, cuando no había democracia liberal,
pero sí paz y orden: tuve la suerte de votar en el referéndum del
14-XII-1966, y mi voto fue afirmativo para la Ley Orgánica del Estado;
entonces yo era juanista, y a pesar de eso mi voto fue afirmativo porque la
ley era española, católica, justa y honesta: lo hice libremente, y sin
propinas ni bocadillos. Desde esa fecha de 1966, y con Franco, voté en todas
las elecciones que hubo: a concejales, consejeros locales del Movimiento,
procuradores en Cortes… Emití el voto y pude elegir en 1971, en 1974, etc. Con
Franco tenía mis representantes en las Cortes; ahora (1979) no tengo a
nadie que me represente en el Parlamento.
Me extraña
que el anterior secretario general del Movimiento, el ahora líder de UCD,
Adolfo Suárez, siendo más viejo que yo, pueda admitir que en tiempos del Caudillo
no funcionarán las urnas, ya que don Adolfo habrá votado más veces que yo…
También
quiero recordar que mi padre votó en el referéndum de 1947. Quiero expresar
que en los dos referéndums convocados por don Adolfo (1976, 1978), es
decir, en los del pucherazo, a pesar de ser monárquico, mi voto ha sido
negativo, entre otras cosas porque siempre sospeché de los elogios que de
ellos hacían los izquierdistas. Por mi amor a la patria, no me gusta una
España roja ni rota. En cuanto a que ahora hay demasiadas elecciones, eso es
cierto; y que España no puede pagar esos gastos, pues en tiempos del Caudillo,
los procuradores no chupaban del bote como ahora y no nos daban la monserga
como lo hacen actualmente.
Lo que en
tiempos del Generalísimo no sucedía es lo que ahora con la democracia pasa:
crímenes, asesinatos, asaltos, huelgas, separatismos, ultrajes a la bandera
nacional. Cada día estoy más convencido de que muchos que no éramos
franquistas votábamos libremente lo que nos decía nuestro Caudillo, y son
ciertas las palabras del testamento político del Caudillo. Franco tuvo por
enemigos a los enemigos de Dios y de España: y los que amábamos a Dios y a la
Patria no podíamos ser enemigos de Franco.
Son
demasiadas elecciones. Menos palabrería liberal, menos democracia y más
respeto a la libertad del hombre, pues el hombre es portador de valores
eternos y para nada necesita un Parlamento ateo y rojo.
R. CONDE DE
CHILTON
Revista FUERZA NUEVA, nº 630, 3-Feb-1979
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