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domingo, 18 de octubre de 2026

Crisis del ideario falangista en el tardofranquismo

 Artículo de 1968

«FALANGE, HOY», A CARGO DE ROBERTO REYES

  EN EL CIRCULO DOCTRINAL "JOSE ANTONIO", DE BARCELONA

 El Circulo Doctrinal «José Antonio», de Barcelona, agrupa a una nutrida selección de falangistas de la primera hora, así como también a buen número de catalanes compenetrados con el sentir en catalán a la eterna metafísica española, manera joseantoniana de sentir la Tradición con soluciones acordes con las exigencias de cada momento. 

 La ortodoxia católica de sus componentes, la integridad doctrinal de todas sus actitudes, (en esta hora en que Barcelona vive el más inconcebible activismo progresista encubridor de un incalificable contubernio marxista-liberal-separatista) consecuentes con la auténtica proyección doctrinal que en todos los órdenes impulsara José Antonio en una manera de pensar y de ser, mantiene en el Círculo Doctrinal «José Antonio» la llama de la fidelidad inextinguible.

 Mi admiración carlista es el tributo obligado hacia quienes siguen manteniéndose fíeles en la trayectoria política iniciada en 1933 con la plena adhesión del carlismo combativo de aquella época, tal como la testificó Víctor Pradera en su artículo «¿Bandera que se alza?», adhiriéndose plenamente a la doctrina expuesta por José Antonio en el mitin fundacional de la Falange en el teatro de la Comedia.

 Es oportuno recordar todo esto precisamente en estos momentos (1968) en que ex ministros, antiguos importantes cargos, clérigos, institutos religiosos que traicionan el espíritu de su fundador, adoptan actitudes negativas —como lo es el defender desde el púlpito el derecho de huelga, etc.— con perfiles grotescos que les imposibilitan para toda actuación que precise de un espíritu de convocatoria y que provocan náuseas por sus espectaculares autocríticas de su pasado no tan lejano para que sus actuaciones —de las que dicen desligarse— no estén en la memoria de todos. 

 El retorno de tales personas a las decadentes doctrinas decimonónicas, que fueran causa de que España tuviera que ser salvada de su desintegración en una gesta gloriosa a la que la Iglesia reconoció su carácter de Cruzada, contrastan extraordinariamente con esta fidelidad falangista —enemiga del inmovilismo estéril— que se mantiene en el Círculo Doctrinal «José Antonio», de Barcelona, frente a la subversión o al chaqueteo, y a la traición de un obispo Opas o de un Fernando VII, de los intelectuales que presentan como nuevas a las doctrinas trasnochadas cuya inoperancia es origen y causa de la subversión marxista o de los más refinados traidores que ahora se presentan como «evolucionistas».

 Los carlistas somos quienes tenemos más motivos para admirar la fidelidad de las actitudes que se mantienen fieles a la eterna metafísica española, magníficamente expuesta por José Antonio como fundamento doctrinal de la Falange, porque sabemos de más de cien años de sacrificios, luchas e intransigencias doctrinales y del enfrentamiento integrista contra el liberalismo y la masonería infiltradas en las filas de la Iglesia. Y no puede menos que congratularnos que la proyección social falangista sea la solución de los problemas que España tiene pendientes de solución, que son muchísimos menos que los que estaban por solucionar en abril de 1939. Son la prueba más elocuente y positiva de que el ideario y estilo actualizado por José Antonio no han hecho estéril más de cien años de fidelidad y sacrificio.

 Este admirado y magnífico Círculo Doctrinal «José Antonio», de Barcelona, ha organizado un ciclo de conferencias para el año 1968, la primera de las cuales ha tenido lugar el día 10 de febrero en la sala del Fomento de Trabajo Nacional con la disertación del tema «Falange, hoy», a cargo de Roberto Reyes Morales, hacia el cual todos los elogios que le puedan ser tributados son pocos. La presencia de Roberto Reyes —que resultó magnífica— estuvo a cargo de Luis de Caralt.

 El conferenciante inició su disertación exponiendo su preocupación por ciertos aspectos de la vida española —que están muy lejos del pesimismo y del desaliento, incompatible con la autenticidad de la camisa azul y del yugo y las flechas y todo cuanto ello representa— por cosas y casos que están aconteciendo a todo lo largo y ancho de España. 

 Seguidamente analizó con concienzudo acierto los graves problemas que se le han planteado a la Universidad española, que no nacen de una auténtica rebeldía justa, respetable y legítima, sino de un sucio y subversivo juego político que debe ser atajado porque es movido por impulsos reaccionarios unos y marxistas los otros, perfectamente sincronizados, que buscan el desprestigio de la Universidad del Estado y la consecución de la subversión marxista. Puso de relieve el hecho de que ha sido y vuelve a ser la Universidad el campo experimental donde, con impunidad, puede atacarse cualquier régimen, salvo él comunista —claro es, dijo— como lo estamos viendo, porque al mismo tiempo que en Madrid y Barcelona se agitan las Universidades de la Alemania Federal, de Japón, de Hispanoamérica, de Argelia, de Bélgica, respondiendo a una sincronización táctica perfecta.

 Recordó el concepto de Patria como un ambicioso quehacer de destinos comunes, de rectificaciones de injusticias históricas dentro y fuera de sus fronteras, como empieza a demostrarlo España en Gibraltar con el consenso mundial en su favor. Puso en guardia contra el paro que nuestro Estado, por social y por católico, no puede consentir ni que se inicie.

 Afirmó que se ha hecho demasiado caso a quienes olvidan que la poesía política ha muerto, lo cual ha motivado que en España se haya pasado, en muy poco tiempo, de un acendrado idealismo, de un sentido de servicio, solidaridad y amor inspirado en el pensamiento, en la vida y en la muerte de José Antonio, a una filosofía cuya única meta es «vivir mejor». Ello motiva que el saber no sea un medio, sino un fin; que se diga con Nietzsche que «Dios ha muerto», o como afirmó un cura belga en el Fórum Vergés —el abbé Louis Evely—, había que rectificar hasta el Padrenuestro, y claro..., ¿para qué pensar en El?

 La tecnocracia sustituye a la esperanza por la ambición, aparta la confianza hacia toda fe y se intenta eliminar toda religión, convirtiendo al poder técnico en soberano y que el dinero sea medida de inteligencia y categoría social. Ello choca con un notable sector de la juventud, pues la juventud es lo contrario de lo prosaico y materialista, y por temperamento busca en todo autenticidad y claridad, en unos tiempos que no se caracterizan por la claridad sino por la confusión, que resulta ser total, ya que no ha escapado de ella ni la propia Iglesia con dos mil años de existencia. (…)

 También hizo mención del hecho de que el mundo y especialmente el occidental, y España con él, está enfermo, minado por ese nuevo y brutal materialismo a que antes se refirió, más acusadamente en los países que entran como el nuestro en la fase del desarrollo. Señala cómo hoy han aparecido en España delitos repugnantes que hace diez años no los concebíamos siquiera, y que se adoptan actitudes ante desgracias del prójimo que resultan inexplicables en el pueblo español, que parece comenzar a perder su cordialidad tradicional, particularmente en las grandes ciudades en cuyas calles se ve a la gente con el mismo gesto adusto de abstracción y preocupación. (…)

 Se refirió, con conceptos muy claros, a la confusión y a la inquietud con la que se intenta asaltar la fe católica de los españoles al revuelo de sedicentes personales interpretaciones conciliares. Hizo mención de los rebrotes de separatismo a que asistimos, demostrando su carácter trasnochado, desembocando en convertirnos en cipayos de cualquier «grande», pues si bien es cierto que la Humanidad ha prosperado en ciencia, no ha prosperado en conciencia.

 Expuso magistralmente el hecho de que no cabe hablar de una «standarización» política universal, mera utopía, como Franco explicó en las Cortes, pues el camino de la verdadera libertad es barrer la miseria y la ignorancia, y en esto, España parece haberse puesto en camino, aunque lenta y difícilmente, como tenía que ser porque maestra del mundo en muchas cosas, dadora de una civilización a un continente, cuando perdió su originalidad sólo cosechó desastres, y verdadero milagro ha sido el que los haya podido superar en sus aspectos más graves.

 La sala repleta de falangistas, aplaudió las últimas frases del conferenciante, siendo finalmente cantado por todos el «Cara al Sol». El acto constituyó una demostración de que al servicio de España y sirviéndose a los ideales del 18 de julio de 1936, permanece intacto en Barcelona el espíritu de convocatoria.

 A. R.


 Revista ¿QUÉ PASA? núm. 217, 24-Feb-1968

 

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