Artículo de 1968
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Uno de los prologadores de las obras completas de don Juan Vázquez de Mella afirmó rotundamente que «¡MELLA NO HA MUERTO!» Nosotros así lo creemos y en espíritu está vivo, a pesar de la confabulación satánica por arrinconarla y postergarlo. «La palabra de
Mella arrebataba a las muchedumbres y se imponía como una majestad a sus
propios adversarios, porque vibraba con la certidumbre triunfadora de la
afirmación de DIOS, por eso la palabra de Mella sonaba, a veces, con el
clangor heroico de los clarines de nuestras epopeyas inmortales porque en él
pervivía la España augusta que con esfuerzo casi sobrehumano completó la tierra, para
extender por todo su haz el REINO DE CRISTO.» VICTOR PRADERA: «Mella puso de
manifiesto lo absurdo de ese amotinamiento contra el pasado, que era
el padre de lo presente pero más aún que ponerlo de manifiesto hizo de la
TRADICION su maestra. ¡Qué grandeza de concepción, qué galanura de palabra,
en aquellas frases con que a los ojos atónitos de más de un PROGRESISTA,
descubría la verdadera naturaleza de la Tradición denostada y aborrecida!» «Una de las
obras más meritorias de Mella fue la de reaccionar contra esa monstruosa
separación (de Tradición y Progreso). Fijó el alcance del progreso pero fijó
también el sentido de la Tradición. Por eso en admirable síntesis acabó de
definir la Tradición como «el progreso hereditario». «Por ese limpio
y acabado concepto que de la Tradición tuvo Mella, recogió toda la herencia
de las generaciones pasadas, la acrecentó y la mejoró en el orden
especulativo.» «Y así surge
espléndida y gloriosa la figura de España, igual a sí misma —a la Tradición—.
Por eso Mella será eternamente el gran paladín de nuestra Patria.» (…) ANTONIO GOICOECHEA: «¿Quién con
justos títulos ocupará el puesto de conductor, de guía, de maestro, que dejó
vacante la desaparición del tribuno tradicionalista? ¿Quién podrá, en lo por
venir, con sus enseñanzas y con su ejemplo, adoctrinar a las masas
innumerables de creyentes que por doquier le seguían seducidos por el encanto
mágico de su pensamiento, de
su cultura y de su palabra?» «Mella figurará
siempre por derecho propio en puesto destacado de la galería de oradores
románticos, en el sentido de que Donoso Cortés le atribuía, de rebelión de lo
espontáneo contra lo artificial, de la inspiración contra las reglas, del espíritu
contra las formas.» «Mella, con ser
un gran sentimental, fue también un gran cerebral y —¿por qué no
reconocerlo?— un gran metafísico. El cálido misticismo y la arrolladora
fuerza pasional de los discursos de Mella, no obstaban, ciertamente, a la
ostentación en ellos de una vasta y sólida cultura y de un formidable poder
dialéctico.» «Al juzgar la
ideología política de Mella, convendrá siempre distinguir lo transitorio y
ocasional de su filiación en un partido y la elaboración permanente y
definitiva que alcanzó en sus discursos y libros de doctrina
tradicionalista.» «Muchas veces oí
a Mella justísimos elogios de la entereza, de los talentos y sobre todo de
las grandes virtudes de aquel hombre extraordinario, mi maestro y mi guía,
Ramón Nocedal, a quien todavía el mundo no ha hecho entera justicia.» «Mella se
lamentaba, y con razón, del triste estado a que, ¡ya entonces!, había llegado
la Iglesia en España y de la situación de los católicos españoles. ¿QUE DIRIA
SI VIVIERA EN ESTOS TIEMPOS? La causa principal de ello la atribuía al error
de estrategia, de estar siempre a la defensa y no a tomar la ofensiva.» «Engañados por
un falso espejismo, creen algunos que, cediendo algo al enemigo, quedarán a
salvo otros grandes intereses religiosos. Error funesto. La impiedad no se
sacia. Pide hoy una presa. Conseguida, simulará una tregua, para romperla
cuando le convenga y exigir otra y otras, porque el odio a Cristo y a su
Iglesia es lo que la mueve, y ese odio no se sacia jamás.» «Por eso con tanta razón como extraordinaria elocuencia preconiza Mella la santa intransigencia católica, que es la única que puede llevarnos a la victoria.» (…) Revista ¿QUÉ PASA? núm. 217, 24-Feb-1968 |
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