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sábado, 10 de octubre de 2026

Elogios del tradicionalismo a Vázquez de Mella

 Artículo de 1968

 Cuatro decenios de la muerte de don Juan Vázquez de Mella

Uno de los prologadores de las obras completas de don Juan Vázquez de Mella afirmó rotundamente que «¡MELLA NO HA MUERTO!» Nosotros así lo creemos y en espíritu está vivo, a pesar de la confabulación satánica por arrinconarla y postergarlo.

 El 26 de febrero se cumplen CUARENTA AÑOS desde que el Señor, por cuyo reino tanto batallara, se lo llevó a su lado, pero permaneciendo su gigantesca obra como un Mella centinela.

 La doctrina de Mella hizo «mella» en los políticos. No tardó en hacerse realidad su visión pesimista del futuro de. España y de la cristiandad. España reaccionó como él esperaba; pero nuevamente las fuerzas del mal están socavando los cimientos de la paz y prosperidad e intentando recuperar sus posiciones y privilegios perdidos en una Cruzada que Mella vaticinaba.

 Este semanario siempre se ha distinguido por su fidelidad a Vázquez de Mella, porque los principios que informan cuanto él escribiera o pronunciara son permanentes por basarse en el Evangelio. Si en muchos números de ¿QUE PASA? se han publicado trabajos de Vázquez de Mella, el cumplirse cuatro décadas de su muerte se intensifica el «mellismo» de este semanario independiente. Esperamos que las publicaciones que se presentan con etiqueta carlista o tradicionalista, sin olvidar a «El Pensamiento Navarro» y a «El Correo Catalán» no defraudarán a los carlistas que todavía siguen leyéndolos. Deseamos que hagan un esfuerzo para reavivar la llama que mantuviera encendida el «Verbo de la Tradición». Nosotros les felicitamos y nos felicitamos por esta identidad ideológica en esta fecha tan señalada que nos disgustaría que les pasase desapercibida.

 En Zaragoza, un importante grupo de carlistas del reino de Aragón, acompañados de prestigiosos carlistas de Madrid, en la víspera del aniversario de don Juan, harán acto de fe religiosa en honor del paladín de la TRADICION y precisamente en la basílica de la TRADICION hispánica.

 Sin perjuicio de otros trabajos que puedan publicarse en números sucesivos, y como preámbulo a una corta selección antológica de pensamientos de Vázquez de Mella, iniciamos en este número la publicación de algunos párrafos de los prologadores de sus obras. Invitamos a nuestros lectores, cualquiera que sea su tendencia o matiz político, mediten lo que personalidades políticas y religiosas han dicho de Vázquez de Mella y luego los propios pensamientos mellistas, que nos pueden servir de guía en estos tiempos de crisis y de incertidumbres claudicantes.

 R. G. BAYOD

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 BLANCA DE LOS RIOS DE LAMPEREZ:

«La palabra de Mella arrebataba a las muchedumbres y se imponía como una majestad a sus propios adversarios, porque vibraba con la certidumbre triunfadora de la afirmación de DIOS, por eso la palabra de Mella sonaba, a veces, con el clangor heroico de los clarines de nuestras epopeyas inmortales porque en él pervivía la España augusta que con esfuerzo casi sobrehumano completó la tierra, para extender por todo su haz el REINO DE CRISTO.»

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VICTOR PRADERA:

«Mella puso de manifiesto lo absurdo de ese amotinamiento contra el pasado, que era el padre de lo presente pero más aún que ponerlo de manifiesto hizo de la TRADICION su maestra. ¡Qué grandeza de concepción, qué galanura de palabra, en aquellas frases con que a los ojos atónitos de más de un PROGRESISTA, descubría la verdadera naturaleza de la Tradición denostada y aborrecida!»

«Una de las obras más meritorias de Mella fue la de reaccionar contra esa monstruosa separación (de Tradición y Progreso). Fijó el alcance del progreso pero fijó también el sentido de la Tradición. Por eso en admirable síntesis acabó de definir la Tradición como «el progreso hereditario».

«Por ese limpio y acabado concepto que de la Tradición tuvo Mella, recogió toda la herencia de las generaciones pasadas, la acrecentó y la mejoró en el orden especulativo.»

«Y así surge espléndida y gloriosa la figura de España, igual a sí misma —a la Tradición—. Por eso Mella será eternamente el gran paladín de nuestra Patria.» (…)

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ANTONIO GOICOECHEA:

«¿Quién con justos títulos ocupará el puesto de conductor, de guía, de maestro, que dejó vacante la desaparición del tribuno tradicionalista? ¿Quién podrá, en lo por venir, con sus enseñanzas y con su ejemplo, adoctrinar a las masas innumerables de creyentes que por doquier le seguían seducidos por el encanto mágico de su

pensamiento, de su cultura y de su palabra?»

«Mella figurará siempre por derecho propio en puesto destacado de la galería de oradores románticos, en el sentido de que Donoso Cortés le atribuía, de rebelión de lo espontáneo contra lo artificial, de la inspiración contra las reglas, del espíritu contra las formas.»

«Mella, con ser un gran sentimental, fue también un gran cerebral y —¿por qué no reconocerlo?— un gran metafísico. El cálido misticismo y la arrolladora fuerza pasional de los discursos de Mella, no obstaban, ciertamente, a la ostentación en ellos de una vasta y sólida cultura y de un formidable poder dialéctico.»

«Al juzgar la ideología política de Mella, convendrá siempre distinguir lo transitorio y ocasional de su filiación en un partido y la elaboración permanente y definitiva que alcanzó en sus discursos y libros de doctrina tradicionalista.»

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 MANUEL SENANTE:

 «Mella escribió estos artículos sobre la persecución religiosa, en fecha próxima... a la formación del grupo tradicionalista que acaudilló Nocedal y al que se le dio el mote de INTEGRISTA, que quiso ser despectivo y resultó glorioso después de una hermosísima conferencia de SARDA Y SALVANY.»

«Muchas veces oí a Mella justísimos elogios de la entereza, de los talentos y sobre todo de las grandes virtudes de aquel hombre extraordinario, mi maestro y mi guía, Ramón Nocedal, a quien todavía el mundo no ha hecho entera justicia.»

«Mella se lamentaba, y con razón, del triste estado a que, ¡ya entonces!, había llegado la Iglesia en España y de la situación de los católicos españoles. ¿QUE DIRIA SI VIVIERA EN ESTOS TIEMPOS? La causa principal de ello la atribuía al error de estrategia, de estar siempre a la defensa y no a tomar la ofensiva.»

«Engañados por un falso espejismo, creen algunos que, cediendo algo al enemigo, quedarán a salvo otros grandes intereses religiosos. Error funesto. La impiedad no se sacia. Pide hoy una presa. Conseguida, simulará una tregua, para romperla cuando le convenga y exigir otra y otras, porque el odio a Cristo y a su Iglesia es lo que la mueve, y ese odio no se sacia jamás.»

«Por eso con tanta razón como extraordinaria elocuencia preconiza Mella la santa intransigencia católica, que es la única que puede llevarnos a la victoria.» (…)


Revista ¿QUÉ PASA? núm. 217, 24-Feb-1968  


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