“El
Pensamiento Navarro”
Habría que culpar a esos famosos duendes
que existen en todas las redacciones, a los coletazos de las vacaciones agosteñas,
al acumulo de material y trabajo que ensombrecen, aún más que el sol playero,
el trabajo de las primeras semanas de normalidad post-estío a muchas cosas…
pero no podría faltar, aun con retraso que pueda haber parecido, injustamente,
indiferencia, nuestra condolencia, nuestra pena y hasta nuestra noble ira por
el criminal atentado que padeció nuestro colega en prensa “El Pensamiento Navarro”
(1970).
¿Los culpables? Todos conocemos alguno. Desde
hace ya años, Pamplona vive en un clima de permanente intimidación y
violencia, de escándalo. El atentado de que ha sido objeto “El Pensamiento
Navarro” no es más que la culminación de un proceso que obliga a formularse
algunas preguntas. Pero todas ellas se pudieran sintetizar en esta única: ¿Qué
está pasando en Navarra? Porque el criminal atentado a nuestro colega no es
más que una faceta, como otras muchas, de a dónde puede llevar la pasión
política cuando falla la raíz de lo que le daba a Navarra, a Pamplona, su
fisonomía tradicional.
Pero por debajo de todo ello, vertebrando
motivaciones, lo que nuestro colaborador Rafael Gambra expone en un reciente
escrito publicado en el periódico mártir:
“El
grado de maleamiento a que han llegado las relaciones internas dentro del
carlismo es inverosímil. No se detiene ante la calumnia, ante la difamación,
ante la misma violencia. Observemos el fenómeno en concreto. Pensemos en los “cabeza
de motín” de esos grupos llamados neocarlistas que practican sin escrúpulo la
detracción y la violencia. Todos conocemos a algunos. ¿En dónde se formaron?
¿En qué medios realizaron su “revolución”? Hace pocos años eran católicos
militantes. Algunos, propagandistas entusiastas de los “Cursillos de
Cristiandad”. Fue en esas organizaciones Católicas Obreras de siglas
malsonantes (HOAC, JOAC, etcétera) donde el fermento de la democracia cristiana
los hizo insensiblemente amigos y compañeros de ruta de los marxistas”.
El rescate del “El Pensamiento Navarro” acordado
por su Consejo de Administración por creer que la orientación que imprimía al
periódico su anterior director no se ajustaba a la doctrina tradicionalista nos
hizo pensar a todos que la nueva etapa del diario pamplonica iba a ser dura. Pero
nunca, ni los más pesimistas, pudimos sospechar lo que contra su límpida
ejecutoria se tramaba. Se hace duro ver cómo aún lo más imprevisible, lo
inusitado. por ir contra el espíritu, la honradez y el sentido de competición
y lucha honesta del pueblo navarro, puede ser, por muy penoso que nos resulte,
una realidad en la Navarra de hoy.
Revista FUERZA NUEVA, nº 193, 19-Sep-1970
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