Buscar este blog

viernes, 16 de octubre de 2026

El perjurio institucionalizado

 Artículo de 1977

 LA RAZÓN DE UN SUICIDIO

¿Cómo destruir en unos meses la obra de cuarenta años?”

 Estas meditaciones fueron escritas sin ninguna influencia, sólo para explicar lo que estaba sucediendo; ni perspectiva de tiempo o espacio, siendo publicados antes incluso de la legalización del Partido Comunista (Abril. 1977), de modo que es indiscutible el mérito de JEHAN BOUYAL y los medios de información que, en principios de 1977, le permitieron escribir “¿Cómo destruir en unos meses la obra de cuarenta años?”. “El perjurio institucionalizado”.

 “Desde el 24 de noviembre de 1975 España vive en la hora del perjurio.

 El perjurio institucionalizado es la destrucción metódica y científica de todas las estructuras políticas, económicas y sociales del Estado del 18 de Julio, el restablecimiento del multipartidismo con 150 o 200 partidos, cuyo número exacto se ignora, del régimen parlamentario y el plurisindicalismo, con el reconocimiento de un momento a otro, de Partido Comunista, mientras las Cortes no tienen más que tres o cuatro meses de supervivencia, y el Movimiento, con toda su estructura, está condenado a muerte en tanto que la supresión del Tribunal de Orden Público no es más que el preludio del de la DGS y las Brigadas Sociales, etcétera.

 Y en cuanto al separatismo, ha logrado ya en un año un estatus equivalente al que tuvo durante la República.

 El perjurio institucionalizado significa, por tanto, la traición a los ideales del 18 de Julio y a su victoria, que son la única legitimad de la Monarquía instaurada, por las que murieron cientos de miles de españoles, héroes y mártires de una Cruzada que, actualmente, se pretende presentar como una guerra civil igual que otras.

 Aniquilar a España

 El sacrificio de sus mártires es ahora ridiculizado y su memoria ofendida diariamente en toda España, por medio de la prensa, la radio la televisión del Gobierno Suárez.

 Actualmente (1977), es peligroso pasear por las calles de Madrid exhibiendo una estrella de alférez, aunque los asesinos del Ejército rojo (llamado republicano) pueden alardear de su vuelta del exilio. Los supervivientes de los “paseos” y las checas son parias importunos, pero los asesinos de ese Ejército rojo (llamado republicano) se benefician desde ahora con las pensiones que permitirán a sus hijos -objetores de conciencia- seguir los cursos de marxismo impartidos desde las Facultades de la Monarquía.

 Y en tanto que los periódicos y revistas compiten en la escalada de una abyección que deslumbraría a Olof Palme, la revista FUERZA NUEVA puede ser censurada en aplicación de la consigna en vigor por toda Europa: “El peligro está en la derecha”.

 El nuevo sistema se impone desde el extranjero

 La España verdadera -la España española- murió el 24 de noviembre de 1975 por la mañana, cuando en Cuelgamuros unos obreros sellaron ante mí la fosa a que cubre la tumba del Caudillo.

 Aquella mañana los cuervos carroñeros reemprenden su vuelo, pero días más tarde regresan a Madrid para asistir a la llamada misa del Espíritu Santo (aunque muy probablemente no fuera el Santo Espíritu el único en acudir), ceremonia con la que se daba comienzo al reinado.

 Cuando se contempla, un año más tarde, la foto de familia tomada entonces, se comprenden muchas cosas (hay fotos históricas más elocuentes que todos los comentarios, como ocurre también con la foto de familia de Yalta) Allí están todos rodeando al rey como a un rehén. Todos parecen resplandecientes (y tenían verdaderas razones para estarlo). Era otra vez como el regreso de los “nuevos afrancesados”, según Blas Piñar.

 Difícilmente pueden imaginarse todas las presiones que se ejercían sobre España desde hacía quince meses: Estados Unidos, obligados sin embargo a contenerse ante la susceptibilidad española si querían seguir disponiendo de sus bases; el Vaticano, que saludaba “con simpatía” el cambio de situación, pero sin olvidar la impopularidad creciente del sacerdotado rojo de España, que últimamente procedía a sus anchas; Francia, experta en liberalismo avanzado; Portugal, de proa a la anarquía; Italia, al borde de la bancarrota y de la guerra civil, pero cuidando todavía de dar lecciones; Gran Bretaña, olvidando Gibraltar; y Escandinavia, ese gran cubo de basura de Europa; la Masonería, ya denunciada por el Caudillo en su lecho de muerte y que regresa, reforzada por el capitalismo internacional; el judaísmo, en una palabra, que resurge en España igual que por doquier, lo que no le impide la leyenda de los seis millones para pasar su factura por ella.

 Así se explica la farsa de Estrasburgo

 El 6 de diciembre de 1976 es una fecha que pasa inadvertida en la que se buscaría en vano un simple comentario en cualquier diario europeo, señalando el acontecimiento. Y, sin embargo, ese día se producía un acontecimiento muy importante: la clausura del Congreso Mundial Judío celebrado en Madrid por una elección que no cabe suponer casual.

 Las Internacionales del capitalismo y el marxismo han recuperado en España el campo de batalla que desde el 18 de julio de 1936 les había estado vedado.

 Para acabar de comprobar cómo el actual sistema está impuesto a España desde el extranjero, basta volver brevemente la mirada hacia atrás. ¿Qué se decía en Estocolmo año y medio antes? ¿Qué se reclamaba en La Haya? ¿Qué se aconsejaba en París? ¿Qué se exigía en el Congreso de Europa? Las mismas fórmulas, los mismos términos, idénticos patrones. Y si alguna vez resurgía un chispazo de la dignidad española, inmediatamente los sumos sacerdotes de la democracia universal fruncían las cejas y llamaban al orden.

 Pero como, a pesar de todo, la confianza concedida a los nuevos dueños de España era muy limitada, resultaba preferible regresar para comprobar si las consignas habían sido cumplidas correctamente. Apenas dejaban Madrid los socialistas Brandt, Mitterrand, Palme y Nenni, les sucedían los demócratas cristianos, peores que todos, con Tindemans a la cabeza y Lecanuet, para un acontecimiento apoteósico que acababa de anunciarse: la Conferencia Eurocomunista (marzo, 1977) con Marchais y Berlinguer, pues aunque Francia, Italia y Portugal poseían los tres partidos comunistas más poderosos de Europa Occidental, la elección de la capital de España para celebrar aquel encuentro no era tampoco una simple casualidad.

 ¡Nosotros, en la luna!

 No hay que pensar que los nuevos dirigentes españoles no estén fuertemente vinculados con el “bochornoso” pasado, como se ha pretendido, pues todos los ministros “proceden” de la dictadura y algunos incluso, como Adolfo Suárez, desempeñaron importantes funciones dentro del franquismo, pero los renegados creyeron siempre que bastaría con su hazaña para hacer olvidar sus orígenes.

 Como todos tienen compromisos que cumplir y calendarios que respetar -pues a la menor vacilación serían llamados al orden bien en París o en Estocolmo- nada les detiene en su decisión de hacer almoneda del Estado del 18 de Julio. La fuerza de las presiones exteriores o las internas, por medio de algaradas y atentados, harán posible la amnistía, los partidos políticos, los objetores de conciencia y que hasta la “ikurriña”, bandera de los asesinos de ETA, sea reconocida oficialmente”.

  

Revista FUERZA NUEVA, nº 638, 31-Mar-1979


1 comentario:

  1. Buenos días:

    Llevo algún tiempo siguiéndole en el foro de Hispanismo y no he encontrado otra manera de contactar con usted de forma más discreta. Espero que no le moleste que le escriba por aquí.

    Quería preguntarle si habría alguna manera de poder contactar con usted para comentarle algunas dudas teológicas e históricas que llevo tiempo tratando de aclarar.

    Si le parece bien, puede escribirme a yeraireboredoplana@gmail.com.

    Muchas gracias por su tiempo y un saludo.

    ResponderEliminar