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LA RAZÓN DE UN SUICIDIO ¿Cómo destruir en unos meses la obra de cuarenta años?” Estas meditaciones
fueron escritas sin ninguna influencia, sólo para explicar lo que estaba
sucediendo; ni perspectiva de tiempo o espacio, siendo publicados antes
incluso de la legalización del Partido Comunista (Abril. 1977), de modo que
es indiscutible el mérito de JEHAN BOUYAL y los medios de información
que, en principios de 1977, le permitieron escribir “¿Cómo destruir en unos
meses la obra de cuarenta años?”. “El perjurio institucionalizado”.
“Desde el 24
de noviembre de 1975 España vive en la hora del perjurio.
El perjurio
institucionalizado es la destrucción metódica y científica de todas las
estructuras políticas, económicas y sociales del Estado del 18 de Julio, el
restablecimiento del multipartidismo con 150 o 200 partidos, cuyo número
exacto se ignora, del régimen parlamentario y el plurisindicalismo, con el
reconocimiento de un momento a otro, de Partido Comunista, mientras las
Cortes no tienen más que tres o cuatro meses de supervivencia, y el Movimiento,
con toda su estructura, está condenado a muerte en tanto que la supresión del
Tribunal de Orden Público no es más que el preludio del de la DGS y las
Brigadas Sociales, etcétera.
Y en cuanto
al separatismo, ha logrado ya en un año un estatus equivalente al que tuvo
durante la República.
El perjurio
institucionalizado significa, por tanto, la traición a los ideales del 18 de Julio
y a su victoria, que son la única legitimad de la Monarquía instaurada, por
las que murieron cientos de miles de españoles, héroes y mártires de una
Cruzada que, actualmente, se pretende presentar como una guerra civil igual
que otras.
Aniquilar
a España
El sacrificio
de sus mártires es ahora ridiculizado y su memoria ofendida diariamente en
toda España, por medio de la prensa, la radio la televisión del Gobierno Suárez.
Actualmente (1977),
es peligroso pasear por las calles de Madrid exhibiendo una estrella de alférez,
aunque los asesinos del Ejército rojo (llamado republicano) pueden alardear
de su vuelta del exilio. Los supervivientes de los “paseos” y las checas son
parias importunos, pero los asesinos de ese Ejército rojo (llamado republicano)
se benefician desde ahora con las pensiones que permitirán a sus hijos -objetores
de conciencia- seguir los cursos de marxismo impartidos desde las Facultades
de la Monarquía.
Y en tanto
que los periódicos y revistas compiten en la escalada de una abyección que
deslumbraría a Olof Palme, la revista FUERZA NUEVA puede ser censurada en
aplicación de la consigna en vigor por toda Europa: “El peligro está en la
derecha”.
El nuevo
sistema se impone desde el extranjero
La España
verdadera -la España española- murió el 24 de noviembre de 1975 por la mañana,
cuando en Cuelgamuros unos obreros sellaron ante mí la fosa a que cubre la
tumba del Caudillo.
Aquella
mañana los cuervos carroñeros reemprenden su vuelo, pero días más tarde
regresan a Madrid para asistir a la llamada misa del Espíritu Santo (aunque
muy probablemente no fuera el Santo Espíritu el único en acudir), ceremonia
con la que se daba comienzo al reinado.
Cuando se
contempla, un año más tarde, la foto de familia tomada entonces, se comprenden
muchas cosas (hay fotos históricas más elocuentes que todos los comentarios,
como ocurre también con la foto de familia de Yalta) Allí están todos
rodeando al rey como a un rehén. Todos parecen resplandecientes (y
tenían verdaderas razones para estarlo). Era otra vez como el regreso de los “nuevos
afrancesados”, según Blas Piñar.
Difícilmente
pueden imaginarse todas las presiones que se ejercían sobre España desde
hacía quince meses: Estados Unidos, obligados sin embargo a contenerse ante
la susceptibilidad española si querían seguir disponiendo de sus bases; el
Vaticano, que saludaba “con simpatía” el cambio de situación, pero sin
olvidar la impopularidad creciente del sacerdotado rojo de España, que
últimamente procedía a sus anchas; Francia, experta en liberalismo avanzado;
Portugal, de proa a la anarquía; Italia, al borde de la bancarrota y de la guerra
civil, pero cuidando todavía de dar lecciones; Gran Bretaña, olvidando
Gibraltar; y Escandinavia, ese gran cubo de basura de Europa; la Masonería, ya
denunciada por el Caudillo en su lecho de muerte y que regresa, reforzada por
el capitalismo internacional; el judaísmo, en una palabra, que resurge en
España igual que por doquier, lo que no le impide la leyenda de los seis
millones para pasar su factura por ella.
Así se explica
la farsa de Estrasburgo
El 6 de
diciembre de 1976 es una fecha que pasa inadvertida en la que se buscaría en
vano un simple comentario en cualquier diario europeo, señalando el
acontecimiento. Y, sin embargo, ese día se producía un acontecimiento muy
importante: la clausura del Congreso Mundial Judío celebrado en Madrid por
una elección que no cabe suponer casual.
Las Internacionales
del capitalismo y el marxismo han recuperado en España el campo de batalla
que desde el 18 de julio de 1936 les había estado vedado.
Para acabar
de comprobar cómo el actual sistema está impuesto a España desde el
extranjero, basta volver brevemente la mirada hacia atrás. ¿Qué se decía en
Estocolmo año y medio antes? ¿Qué se reclamaba en La Haya? ¿Qué se aconsejaba
en París? ¿Qué se exigía en el Congreso de Europa? Las mismas fórmulas, los
mismos términos, idénticos patrones. Y si alguna vez resurgía un chispazo de
la dignidad española, inmediatamente los sumos sacerdotes de la democracia
universal fruncían las cejas y llamaban al orden.
Pero como, a
pesar de todo, la confianza concedida a los nuevos dueños de España era muy limitada,
resultaba preferible regresar para comprobar si las consignas habían sido
cumplidas correctamente. Apenas dejaban Madrid los socialistas Brandt,
Mitterrand, Palme y Nenni, les sucedían los demócratas cristianos, peores que
todos, con Tindemans a la cabeza y Lecanuet, para un acontecimiento
apoteósico que acababa de anunciarse: la Conferencia Eurocomunista (marzo,
1977) con Marchais y Berlinguer, pues aunque Francia, Italia y Portugal
poseían los tres partidos comunistas más poderosos de Europa Occidental, la
elección de la capital de España para celebrar aquel encuentro no era tampoco
una simple casualidad.
¡Nosotros,
en la luna!
No hay que
pensar que los nuevos dirigentes españoles no estén fuertemente vinculados
con el “bochornoso” pasado, como se ha pretendido, pues todos los ministros “proceden”
de la dictadura y algunos incluso, como Adolfo Suárez, desempeñaron importantes
funciones dentro del franquismo, pero los renegados creyeron siempre que
bastaría con su hazaña para hacer olvidar sus orígenes.
Como todos
tienen compromisos que cumplir y calendarios que respetar -pues a la menor
vacilación serían llamados al orden bien en París o en Estocolmo- nada les
detiene en su decisión de hacer almoneda del Estado del 18 de Julio. La
fuerza de las presiones exteriores o las internas, por medio de algaradas y
atentados, harán posible la amnistía, los partidos políticos, los objetores
de conciencia y que hasta la “ikurriña”, bandera de los asesinos de ETA, sea
reconocida oficialmente”.
Revista FUERZA NUEVA, nº 638, 31-Mar-1979
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Buenos días:
ResponderEliminarLlevo algún tiempo siguiéndole en el foro de Hispanismo y no he encontrado otra manera de contactar con usted de forma más discreta. Espero que no le moleste que le escriba por aquí.
Quería preguntarle si habría alguna manera de poder contactar con usted para comentarle algunas dudas teológicas e históricas que llevo tiempo tratando de aclarar.
Si le parece bien, puede escribirme a yeraireboredoplana@gmail.com.
Muchas gracias por su tiempo y un saludo.