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“El futuro ha comenzado: España volvió
donde solía”
“Yo no
renuncio a ser español y no acepto ni la ruptura de la unidad de España, ni
el triunfo sobre mi Patria, sobre mi tierra, sobre mis gentes, del movimiento
comunista internacional”, declaró Antonio Izquierdo, director del diario “El
Alcázar” en la conferencia pronunciada en nuestra Aula de Conferencias el
pasado 7 de diciembre (1978), bajo el título: “El futuro ha comenzado: España
volvió donde solía”, dentro del décimo ciclo. (…)
Comenzó
Antonio Izquierdo su conferencia, manifestando que desde el resultado del
referéndum nacional venía a proponer una fórmula de análisis de futuro,
aportando algunas ideas de cara al mismo, pero para eso hay que detenerse –dijo-
en el pasado y en el presente, como punto de partida, porque ya tenemos
Constitución, pero a cambio de ella hemos dejado de tener Patria. Hoy sí
es un día histórico: España ha cruzado la frontera del futuro, un futuro
incierto y oscuro, que nadie puede calibrar con exactitud porque nadie puede
calibrar cuál será el rumbo que le aguarda a España.
“Todo lo
sucedido en estos tres años tiene su origen y gestación en ese mismo tiempo. En
ocasiones he pensado que el régimen de Franco se labró a sí mismo su
destrucción, y no por razones atribuibles al Caudillo. La crisis política
sufrida por aquel régimen en febrero de 1957 fue definitoria, pues fue la más
importante y decisiva de todas. La tecnocracia ofreció la vía para que España
se hiciera sitio en Europa, y así se inició el desarbolamiento del sistema”,
aclaró el señor Izquierdo. “Bajo la presión del grupo de López Rodó, quien
acaba de conceder su “SI”a la Constitución más laica que ha conocido España,
se desmontó todo, también lo más prometedor: el Frente de Juventudes y el SEU.
Así, el Movimiento quedó fuera de combate y los sindicatos quedaron al
servicio del neocapitalismo. Esto continuó con el “espíritu del 12 de febrero”
(1974). Después, los acontecimientos se precipitaron con la enfermedad de
Franco y el crecimiento del terrorismo, y el mundo se volvió contra España,
con el que colaboró la Iglesia o un sector de la misma. (…)
Más adelante,
volvió Antonio Izquierdo al período de hace tres años, diciendo: “Franco
vivió su jornada más estremecedora el 1 de octubre de 1975. El pueblo está
con él, pero entre Franco y su pueblo existía ya un enorme vacío y la interferencia
de quienes iban a traicionarle a partir del 20 de noviembre de 1975, donde se
cerró para siempre la historia del régimen del 18 de Julio.
“Qué había
sido aquel régimen?”, se preguntó el conferenciante, el régimen que abolió
los partidos políticos y canceló la lucha de clases y las pugnas separatistas.
La historia de ese estado se divide en dos grandes etapas:
1. De 1936 a
1957.
2. De 1957 a
1973.
El 20 de
diciembre de 1973 caía asesinado el
almirante Carrero Blanco, y con él
se rompe el eslabón. Desde diciembre
de 1973, el régimen estaba ya en
manos de sus adversarios. “Lo que viene después lo estamos viendo aún”,
declaró el señor Izquierdo. Con las reformas y cambios se derribaba un
sistema para que viniera otro, de donde sólo saldrá un vencedor: el comunismo
internacional. Lo que está claro y no admite ningún género de dudas –continuó-
es que ya nadie podrá destronar a Francisco Franco.
Habló en ese
instante de la conducta de los políticos españoles, que han aceptado los
riesgos constitucionales pero han votado “SÍ” a la Constitución por respeto a
sus intereses personales. Mencionó a Fraga, Areilza y Osorio, a los que
pronto les veremos ser portavoces de los sentimientos “nacionales”.
“No he aludido
al tema del terrorismo -dijo en otro momento de su conferencia-, porque éste
juega un papel decisivo para los intereses de la KGB. El terrorismo marxista
separatista ha sido la palanca para la demostración de la debilidad nacional,
que se apunta en su haber una sangrienta victoria: la de hacer triunfar las
mil y una banderas separatistas, donde las autoridades esconden la enseñanza
nacional y sancionan a quienes la lucen”. ¿Qué hemos de hacer? Lo que nos
dijo Girón en su conferencia del cine Europa: unidad de todos y cada uno de
los partidos o grupos que conforman esa fuerza nacional capaz de llenar
plazas y provocar fervores e ideales. La lucha que tiene planteada España es
la lucha por su propia existencia, aunque esto no lo hayan comprendido las
instituciones que asistieron silenciosas al cambio”.
Y prosiguió
el conferenciante: “La lucha política vuelve a plantearse entre la España y
la Antiespaña, entre el concepto universal y cristiano que ha configurado la
existencia de nuestra Patria y el espíritu disgregador a que se anima hoy a
sus hombres. Ha llegado la hora de las fuerzas nacionales que en el último
momento ponen de pie a España, como en el 2 de mayo de 1808; de las fuerzas
nacionales que, siglo y medio después, volverían a congregarse en 1946 en el
Palacio de Oriente para proclamar la independencia y libertad frente al mundo
entero. Hoy es necesario convocar a los españoles a la comprensión y al
entendimiento. Las corrientes políticas nacionales, Tradición y Falange,
deben conjugar tradición y revolución, unidad y pluralidad para que nos
lleven a un manantial de fe, para que se sienta el sagrado orgullo de ser
español, de ser una de las pocas cosas serias que se pueden ser en el mundo.
Pero el
movimiento de unidad nacional ha de proponerse la reconstrucción nacional y
del Estado, y ha de recobrar la libertad perdida y dar contenido al Estado,
dentro del marco cristiano que ha presidido desde su origen la vasta
civilización occidental, porque no es España lo que está sólo en peligro, son
muchas cosas más y entre ellas la libertad. Sólo en ella encontrará el hombre
su verdadero sentido de la Historia y del futuro. Para eso es necesario mirar
la gravedad de los problemas que nos circundan, y recordemos aquella voz que
nos instó en el último momento de su vida a permanecer vigilantes frente a
los enemigos de España y de la civilización cristiana, que ya están en
nuestro suelo. Dios nos dé animó para saber convertir de nuevo a España en
una Patria con proyección y respeto universales”, finalizó Antonio Izquierdo
su conferencia, con un ¡Arriba España! como broche.
Para
finalizar el acto fue Blas Piñar quien tomó la palabra manifestando: “Estamos
al día siguiente de la Constitución de la discordia, porque no es la
Constitución de la reconciliación y la concordia”. Dijo también que, a pesar
de la campaña, casi la mitad de los españoles no han refrendado la
Constitución. Pero lo importante es saber que no todo está perdido, ya que en
todos los momentos importantes España recobró la moral. (…)
Revista FUERZA NUEVA, nº 623, 16-Dic-1978
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