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lunes, 15 de diciembre de 2025

“El futuro ha comenzado: España volvió donde solía”

 Artículo de 1978 

 “El futuro ha comenzado: España volvió donde solía”

 “Yo no renuncio a ser español y no acepto ni la ruptura de la unidad de España, ni el triunfo sobre mi Patria, sobre mi tierra, sobre mis gentes, del movimiento comunista internacional”, declaró Antonio Izquierdo, director del diario “El Alcázar” en la conferencia pronunciada en nuestra Aula de Conferencias el pasado 7 de diciembre (1978), bajo el título: “El futuro ha comenzado: España volvió donde solía”, dentro del décimo ciclo. (…)

 Comenzó Antonio Izquierdo su conferencia, manifestando que desde el resultado del referéndum nacional venía a proponer una fórmula de análisis de futuro, aportando algunas ideas de cara al mismo, pero para eso hay que detenerse –dijo- en el pasado y en el presente, como punto de partida, porque ya tenemos Constitución, pero a cambio de ella hemos dejado de tener Patria. Hoy sí es un día histórico: España ha cruzado la frontera del futuro, un futuro incierto y oscuro, que nadie puede calibrar con exactitud porque nadie puede calibrar cuál será el rumbo que le aguarda a España.

 “Todo lo sucedido en estos tres años tiene su origen y gestación en ese mismo tiempo. En ocasiones he pensado que el régimen de Franco se labró a sí mismo su destrucción, y no por razones atribuibles al Caudillo. La crisis política sufrida por aquel régimen en febrero de 1957 fue definitoria, pues fue la más importante y decisiva de todas. La tecnocracia ofreció la vía para que España se hiciera sitio en Europa, y así se inició el desarbolamiento del sistema”, aclaró el señor Izquierdo. “Bajo la presión del grupo de López Rodó, quien acaba de conceder su “SI”a la Constitución más laica que ha conocido España, se desmontó todo, también lo más prometedor: el Frente de Juventudes y el SEU. Así, el Movimiento quedó fuera de combate y los sindicatos quedaron al servicio del neocapitalismo. Esto continuó con el “espíritu del 12 de febrero” (1974). Después, los acontecimientos se precipitaron con la enfermedad de Franco y el crecimiento del terrorismo, y el mundo se volvió contra España, con el que colaboró la Iglesia o un sector de la misma. (…)

 Más adelante, volvió Antonio Izquierdo al período de hace tres años, diciendo: “Franco vivió su jornada más estremecedora el 1 de octubre de 1975. El pueblo está con él, pero entre Franco y su pueblo existía ya un enorme vacío y la interferencia de quienes iban a traicionarle a partir del 20 de noviembre de 1975, donde se cerró para siempre la historia del régimen del 18 de Julio.

 “Qué había sido aquel régimen?”, se preguntó el conferenciante, el régimen que abolió los partidos políticos y canceló la lucha de clases y las pugnas separatistas. La historia de ese estado se divide en dos grandes etapas:

1. De 1936 a 1957.

2. De 1957 a 1973.

 El 20 de diciembre de 1973 caía asesinado el almirante Carrero Blanco, y con él se rompe el eslabón. Desde diciembre de 1973, el régimen estaba ya en manos de sus adversarios. “Lo que viene después lo estamos viendo aún”, declaró el señor Izquierdo. Con las reformas y cambios se derribaba un sistema para que viniera otro, de donde sólo saldrá un vencedor: el comunismo internacional. Lo que está claro y no admite ningún género de dudas –continuó- es que ya nadie podrá destronar a Francisco Franco.

 Habló en ese instante de la conducta de los políticos españoles, que han aceptado los riesgos constitucionales pero han votado “SÍ” a la Constitución por respeto a sus intereses personales. Mencionó a Fraga, Areilza y Osorio, a los que pronto les veremos ser portavoces de los sentimientos “nacionales”.

 “No he aludido al tema del terrorismo -dijo en otro momento de su conferencia-, porque éste juega un papel decisivo para los intereses de la KGB. El terrorismo marxista separatista ha sido la palanca para la demostración de la debilidad nacional, que se apunta en su haber una sangrienta victoria: la de hacer triunfar las mil y una banderas separatistas, donde las autoridades esconden la enseñanza nacional y sancionan a quienes la lucen”. ¿Qué hemos de hacer? Lo que nos dijo Girón en su conferencia del cine Europa: unidad de todos y cada uno de los partidos o grupos que conforman esa fuerza nacional capaz de llenar plazas y provocar fervores e ideales. La lucha que tiene planteada España es la lucha por su propia existencia, aunque esto no lo hayan comprendido las instituciones que asistieron silenciosas al cambio”.

 Y prosiguió el conferenciante: “La lucha política vuelve a plantearse entre la España y la Antiespaña, entre el concepto universal y cristiano que ha configurado la existencia de nuestra Patria y el espíritu disgregador a que se anima hoy a sus hombres. Ha llegado la hora de las fuerzas nacionales que en el último momento ponen de pie a España, como en el 2 de mayo de 1808; de las fuerzas nacionales que, siglo y medio después, volverían a congregarse en 1946 en el Palacio de Oriente para proclamar la independencia y libertad frente al mundo entero. Hoy es necesario convocar a los españoles a la comprensión y al entendimiento. Las corrientes políticas nacionales, Tradición y Falange, deben conjugar tradición y revolución, unidad y pluralidad para que nos lleven a un manantial de fe, para que se sienta el sagrado orgullo de ser español, de ser una de las pocas cosas serias que se pueden ser en el mundo.

 Pero el movimiento de unidad nacional ha de proponerse la reconstrucción nacional y del Estado, y ha de recobrar la libertad perdida y dar contenido al Estado, dentro del marco cristiano que ha presidido desde su origen la vasta civilización occidental, porque no es España lo que está sólo en peligro, son muchas cosas más y entre ellas la libertad. Sólo en ella encontrará el hombre su verdadero sentido de la Historia y del futuro. Para eso es necesario mirar la gravedad de los problemas que nos circundan, y recordemos aquella voz que nos instó en el último momento de su vida a permanecer vigilantes frente a los enemigos de España y de la civilización cristiana, que ya están en nuestro suelo. Dios nos dé animó para saber convertir de nuevo a España en una Patria con proyección y respeto universales”, finalizó Antonio Izquierdo su conferencia, con un ¡Arriba España! como broche.

 Para finalizar el acto fue Blas Piñar quien tomó la palabra manifestando: “Estamos al día siguiente de la Constitución de la discordia, porque no es la Constitución de la reconciliación y la concordia”. Dijo también que, a pesar de la campaña, casi la mitad de los españoles no han refrendado la Constitución. Pero lo importante es saber que no todo está perdido, ya que en todos los momentos importantes España recobró la moral. (…)


Revista FUERZA NUEVAnº 623, 16-Dic-1978


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