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martes, 11 de noviembre de 2025

Aberraciones de la Constitución de 1978

 Dos artículos por el NO en el referéndum a la Constitución de 1978

-1) Lo que es la Constitución

 LO QUE ES LA CONSTITUCIÓN

 Al margen de que la Constitución haya sido fruto de unas Cortes que no son constituyentes, lo cual le quita toda legitimidad, a pesar de consensos y componendas, enredos y cambalaches: independientemente de que, conocida la catadura moral y política de sus fautores en la redacción del texto, sepamos de antemano lo que pueda ser esa Constitución, para mí hay que leer solamente el Artículo Primero, con sus tres apartados, para rechazar de plano la tal Constitución que va a ser sometida a referéndum el día 6 de diciembre. Hablo simplemente como católico y español (que es ser dos veces católico, en versos de Pemán, un tanto ya lejanos).

 Textualmente dice el susodicho Artículo Primero: 1) España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. 2) La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. 3) La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.

 Creo que es suficiente. Sobran los 168 artículos restantes e incluso las disposiciones adicionales, transitorias y derogatorias, con las que se conculcan tradiciones, costumbres, derechos, fueros y todo lo habido y por haber en la historia de España.

 Paso semántica y jurídicamente, filosófica y lógicamente, esa aseveración de “constituir a España en un “Estado social y democrático de Derecho” que sustituye a la “unidad de destino en lo universal” y paso por no someter a análisis lo deletéreo de “la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político” metidos juntos en una redoma que puede dar dinamita. Lo que no puedo pasar, de ninguna manera, es que, además de ignorar a Dios, lo que es ATEÍSMO puro, se prescinda de todo espíritu religioso, lo cual es proclamación de LAICISMO y, para colmo, se dé la “soberanía nacional” al pueblo, quitándosela a Dios, de quien, según la doctrina de la Iglesia Católica, emana todo poder. Por lo que la Constitución, además de atea y laicista, es, para colmo, anticristiana o ANTICATÓLICA ¡Y antieclesial, por supuesto!

 Contrasta ese apartado 2 del Artículo Primero con el Segundo Principio de la Ley de Principios del Movimiento, hasta ahora vigente, en la que se dice: “La Nación española considera como timbre de honor el acatamiento a la Ley de Dios, según la doctrina de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, única verdadera y fe inseparable de la conciencia nacional, que inspirará su legislación”. Esta solemne y firme proclamación religiosa es borrada de un plumazo en las nuevas leyes fundamentales de la Democracia, redactadas conforme a unos principios del más descarado liberalismo, condenado por los Papas y por la Historia.

 Si llegamos al tercer apartado, nuestra negativa al texto constitucional se refuerza, pues en modo alguno va con España ni con su pasado e idiosincrasia, esa Monarquía parlamentaria que es un atentado a la Tradición y al Derecho Político de España. Someter una Monarquía, y por lo tanto al Rey, a las veleidades, dictados y contubernios de una Cámara o dos, es esclavizar a la autoridad que viene sólo de Dios, y hacerle depender de los que “están siempre dispuestos a hacer deslizar el gobierno entre sus manos” (Kant, en “Metafísica de las costumbres”). Este sistema conculca la monarquía genuina de España, que es católica, social y representativa, tradicionalista, con unas Cortes (no Parlamento), donde orgánicamente esté representado el pueblo, no la masa ni los partidos políticos, que son “cadáveres ambulantes que llevan sus propios gusanos”, según expresión de Vázquez de Mella.

 Atea, laicista, anticristiana, antiespañola, como hemos visto, es en su solo primer artículo la Constitución liberal que ahora se somete a refrendo público. Pero es, además, ANTINACIONAL, porque reconoce “nacionalidades separatistas” que dividen a la Patria; es ANTICULTURAL (destruye el idioma español y fomenta el babelismo), es antieclesial (equipara la Iglesia Católica a las sectas), divorcista (o sea anticristiana y antifamiliar), antisocial (resucita la lucha de clases y elimina las representaciones profesionales en Cortes), es INMORAL (propugna el libertinaje y todo el cúmulo de lacras, aberraciones y desmanes que conlleva), y es muchas cosas más, imposibles de enumerar en tan breve espacio.

 Hay, pues, razones sobradas para decir NO a esta Constitución.

 Pedro RODRIGO


 Revista FUERZA NUEVAnº 621, 2-Dic-1978


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-2) Una Constitución antiespañola

UNA CONSTITUCIÓN ANTIESPAÑOLA

 “El texto constitucional, engendrado por hombres que fueron incapaces de defender a España y a su bandera, es antiespañol porque lesiona seriamente el ser de la Patria, al dañar los fundamentos que les dan sentido: la fe en Cristo, la unidad nacional, la justicia y la familia”, manifestó José Antonio Cepeda, director del diario “Región”, de Oviedo, en su conferencia pronunciada el pasado 23 de noviembre en el salón de actos de Fuerza Nueva, totalmente abarrotado, bajo el tema: “Una Constitución antiespañola”, dentro del X Ciclo de Conferencias.

 (…) Pasó a disertar el conferenciante, exponiendo sus puntos de vista sobre el tema tan importante y esencial para la Patria que estos días se debate; para él, España se encuentra ante una situación verdaderamente grave, ya que se juega su propia esencia. Quien tiene importancia es la Patria, que un gobierno débil y entreguista regala de la manera más gratuita al marxismo, que dejó huella en toda la geografía y que asesinó al almirante Carrero Blanco, a guardias civiles, policías armados, inspectores de policía, taxistas, presidentes de Diputaciones, alcaldes, militares, trabajadores y hombres honrados. De este entreguismo gubernamental y del sucio consenso tenía que brotar un texto constitucional antiespañol.

 Recordó el señor Cepeda unas palabras de Ismael Medina advirtiendo que el pueblo español asume las palabras evangélicas: “Aquel que no está conmigo está contra mí”. Pero ante el texto constitucional cabe preguntarse: ¿Qué puede esperarse de unas Cortes donde su presidente niega a Cristo al quitar el crucifijo de su despacho? Esta Constitución -afirmó el conferenciante- ha sido hecha a la medida del marxismo y de una burguesía abierta. Nadie que sea católico debe respaldarla: por eso hay que decir NO, porque no estamos dispuestos a traicionar los valores supremos del ser de España”.

 Pasó más tarde a analizar las razones para votar NO, empezando por el artículo 1 donde se afirma que la soberanía nacional reside en el pueblo. Esto es falso -dijo-, ya que la soberanía no emana del pueblo sino de Dios. En el artículo 2 se habla de la unidad de España y luego se garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades; así España se convertirá en un conjunto de reinos de taifas. Hay que recordar las palabras de José Antonio afirmando que “la Patria es una unidad total en la que se integran todos los individuos y todas las clases”, palabras que hoy cobran una exacta vigencia.

 Se llega así el artículo 15, donde se dice que todos tienen derecho a la vida. “Que les pregunten a los huérfanos -afirmó-, a las mujeres, a las novias, a los padres, a los hermanos de los guardias civiles y policías armados asesinados por el mismo marxismo que recomienda votar SÍ en el referéndum. ¡Qué cinismo!

 Continuó el señor Cepeda con el artículo 16, que habla de la libertad religiosa, admitida por el régimen del 18 de Julio, pero es indiscutible que el Estado español es confesionalmente católico, salvo que pierda la fe en Cristo, que es lo que pretenden los autores del texto constitucional: descatolizarnos. “La religión católica -declaró- es la clave de todo empeño español. España, si aprueba esta negativa Constitución, se convertirá en sucursal de la Internacional atea. ¡Quién iba a decirle al Caudillo que, en cuanto él pasase a las manos del Señor iba a penetrar en España el aliento del ateísmo,del materialismo marxista, de los que destruyen todo espiritualidad de las almas! ¡Quién iba a decir que hombres que vestían camisa azul y juraban sobre los Evangelios serían los primeros en borrar la confesionalidad católica del Estado español!”

 Explica los artículos 27 y 32, que hablan del derecho a la educación y al matrimonio: pero ¿quién es el Estado para anular o disolver un matrimonio?-manifiesta José Antonio Cepeda-. Este artículo atenta contra el derecho divino y el derecho natural y pone en peligro a la familia. Jesús proclamó con claridad: “Lo que Dios unió no lo separe el hombre”. Todo matrimonio es, por Derecho natural, indisoluble.

 Para finalizar, el señor Cepeda se preguntó si la Constitución va a solucionar los problemas del terrorismo, de la carencia de autoridad, de la crisis económica. “La Constitución, como ha sido redactada, no solucionará nada. Esto conviene repetírselo a los que picaron el anzuelo de las elecciones generales de junio de 1977. Y repetírselo al pueblo, que ve mermada la capacidad adquisitiva de sus jornales”. 

Aconsejó que se debe abrir los ojos a los millares de españoles que parecen estar ciegos, que no ven lo que está sucediendo en una Patria sin esperanza. “Vosotros veréis -acabó- si es lícito, moral y patriótico votar afirmativamente en el referéndum; veréis si merece la pena luchar, aunque la muerte nos aceche, contra la cochambre en que se hunde España”.


 Revista FUERZA NUEVA, nº 621, 2-Dic-1978

 


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