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jueves, 10 de septiembre de 2026

El marxismo contra la familia

 Artículo de 1979

 La familia y el marxismo

 En la legislación que ha de nacer de la Constitución del consenso está por ver cómo quedará la institución familiar, independientemente de lo que piensen los españoles. Cuando la teoría y la práctica se distancian; cuando las promesas no se cumplen; cuando se pretende transformar lo que no admite cambio; cuando se olvidan una serie de verdades eternas… se puede temer y esperar cualquier cosa.

 En todas las naciones, ¿por qué el Estado moderno se lanza a una serie de medidas en nombre de la libertad, que van minando la institución familiar?

 El matrimonio civil y su divorcio vincular, fundado sobre una concepción laica e individualista del convenio matrimonial, los anticonceptivos, el aborto, la moral permisiva, la pornografía, la despenalización del adulterio y anunciamiento, la droga y la corrupción de costumbres… ¿son simples consecuencias de una nueva concepción de la libertad?, ¿o son algo más?

 Las teorías de Rousseau, Voltaire, Marx, Engels, Lenin, Marcuse, Kolontai, Mao, etcétera, vienen configurando el Estado moderno. No dejan lugar a dudas acerca de sus propósitos. Tratan de destruir la familia y, a través de esa destrucción, terminar con los principios que informan a la que llaman sociedad tradicional”.

 El socialista Pablo Castellano dijo en la Universidad Complutense: “El matrimonio, la familia; he ahí nuestro enemigo al que hay que combatir”. Y Felipe González, con corbata o sin ella, ha llegado a defender hasta el incesto. El ataque demoledor contra la familia y la religión no ha hecho más que comenzar. Ese ataque seguirá acrecentándose.

 Los marxistas, en todas sus manifestaciones, están actuando de forma maravillosa para conseguir los fines que se han marcado. Están consiguiendo la ayuda de muchos inconscientes. Ayuda que les permite ir minando los pilares de la sociedad para llegar a una concepción de la vida materialista atea: una nueva sociedad en la que todos los hombres han de ser partes, trozos de materia de la que son un mero fenómeno.

 Los inconscientes, ¿seguirán votando a los enemigos en la verdadera libertad? Parece que sí seguirán.

 C. R. FELGUEROSO


Revista FUERZA NUEVA, nº 636, 17-Mar-1979

 

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