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La familia
y el marxismo
En la
legislación que ha de nacer de la Constitución del consenso está por ver cómo
quedará la institución familiar, independientemente de lo que piensen los
españoles. Cuando la teoría y la práctica se distancian; cuando las promesas
no se cumplen; cuando se pretende transformar lo que no admite cambio; cuando
se olvidan una serie de verdades eternas… se puede temer y esperar cualquier
cosa.
En todas las
naciones, ¿por qué el Estado moderno se lanza a una serie de medidas en
nombre de la libertad, que van minando la institución familiar?
El matrimonio
civil y su divorcio vincular, fundado sobre una concepción laica e
individualista del convenio matrimonial, los anticonceptivos, el aborto, la
moral permisiva, la pornografía, la despenalización del adulterio y
anunciamiento, la droga y la corrupción de costumbres… ¿son simples
consecuencias de una nueva concepción de la libertad?, ¿o son algo más?
Las teorías
de Rousseau, Voltaire, Marx, Engels, Lenin, Marcuse, Kolontai, Mao, etcétera,
vienen configurando el Estado moderno. No dejan lugar a dudas acerca de sus
propósitos. Tratan de destruir la familia y, a través de esa destrucción,
terminar con los principios que informan a la que llaman sociedad tradicional”.
El socialista Pablo Castellano
dijo en la Universidad Complutense: “El matrimonio, la familia; he ahí
nuestro enemigo al que hay que combatir”. Y Felipe González, con corbata o
sin ella, ha llegado a defender hasta el incesto. El ataque demoledor contra
la familia y la religión no ha hecho más que comenzar. Ese ataque seguirá
acrecentándose.
Los marxistas,
en todas sus manifestaciones, están actuando de forma maravillosa para
conseguir los fines que se han marcado. Están consiguiendo la ayuda de muchos
inconscientes. Ayuda que les permite ir minando los pilares de la sociedad
para llegar a una concepción de la vida materialista atea: una nueva sociedad
en la que todos los hombres han de ser partes, trozos de materia de la que
son un mero fenómeno.
Los
inconscientes, ¿seguirán votando a los enemigos en la verdadera libertad? Parece
que sí seguirán.
C. R. FELGUEROSO
Revista FUERZA NUEVA, nº 636, 17-Mar-1979
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