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Condena
del Estado liberal
SE podrá
tomar en serio o se podrá tomar en broma, cosa esta última que hace la
mayoría de los católicos españoles, sin duda por ignorancia, pero lo cierto
es que la concepción liberal del Estado, la que caracteriza a la Constitución
española, continúa condenada por el Magisterio de la Iglesia.
Así se
desprende de las declaraciones del cardenal Palazzini, alto cargo de la Curia
vaticana y antiguo profesor de Teología Moral, hechas a «L'Osservatore della
Domenica», semanario oficioso del Vaticano.
El cardenal
Palazzini, en efecto, advierte: «El "Syllabus" ha sido hasta
nuestros días un signo de contradicción; sin embargo, de él permanece válida
todavía la condena de la concepción liberal del Estado desvinculado de toda
norma moral, fuente de todo derecho; y sigue siendo válida la repulsa de la
pretensión del hombre moderno de construir la sociedad de un modo
independiente de Dios y de la religión, e incluso basándose en principios
contrarios a ella.»
Es claro que
si la doctrina auténtica de la Iglesia no fuese la expuesta por el cardenal
Palazzini, en este semanario vaticano no se le hubiese permitido expresarse
en tales términos. Es, por otra parte, si bien se mira, la doctrina expuesta
por Pablo VI en la «Octogésima Adveniens». el cual reprueba a los católicos
que tiende a idealizar el liberalismo y que no tienen en cuenta que la
ideología liberal y la fe católica son incompatibles.
En esa misma
carta, el papa Pablo VI da testimonio de que todas las democracias ensayadas
hasta ahora son insatisfactorias y que es necesario buscar otras.
No obstante,
los católicos españoles -del presidente Suárez al comunista A. Comín, pasando
por Fraga, Silva y Peces-Barba- se han empeñado en elaborar una Constitución
no ya anacrónica, reaccionaria, plagada de todos los tópicos y de todas las
utopías liberalistas y socialistas fracasantes, sino una Constitución
«independiente de Dios y de la religión», cosa ilicita para un católico,
según el cardenal Palazzini.
El caso es
absolutamente diáfano y lógico para el verdadero católico, para el hombre que
crea en la verdad propuesta por el Magisterio oficial de la Iglesia católica,
como es ése del anatema contra el liberalismo agnóstico:
La
Constitución española y la democracia liberal se basan sobre los principios o
postulados del liberalismo filosófico (racionalista y naturalista).
Es así que el
Magisterio oficial de la Iglesia condena el liberalismo filosófico (de Pío IX
a Pablo VI, pasando por León XIII, etc.).
Luego,
virtualmente, la Constitución española (como la democracia liberal) está
condenada por el Magisterio oficial de la Iglesia.
Luego peca de
negligencia el Magisterio de la Iglesia en España al no hacer un «juicio
moral» sobre la Constitución española, cumpliendo con su deber pastoral de
hacerlo, tal como lo establece el Vaticano II.
Eulogio
RAMÍREZ
Revista FUERZA NUEVA, nº 625, 30-Dic-1978
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