|
LENGUA ESPAÑOLA, QUE NO
CASTELLANA
Los idiomas castellano,
catalán, gallego y vascuence son idiomas españoles por haber nacido en España
y pertenecer al acervo cultural hispánico. Son españoles los cuatro idiomas,
como españoles son las culturas vascuence, gallega, catalana y castellana.Toda
manifestación espiritual que se produzca en España es española y, por tanto,
pertenencia común de todos los españoles. Un castellano que ofenda a la
lengua de Maragall ofende a una lengua española y comete igual delito que el
catalán que vilipendie la lengua de Cervantes.
Para la buena marcha de la integración
nacional, nuestras culturas han de considerarse como iguales, en razón de
humanidad y de derecho. Pero si hay un idioma que no sea igual y que haya de
merecer un singular respeto es el idioma castellano, que, sólo por falta de
propiedad en la expresión, se llama así, cuando debiera llamarse idioma
español, es decir, el idioma que hablan y entienden todos los españoles y que
hace posible que, de manera cordial y directa, se comprendan vascos, gallegos,
catalanes y castellanos.
Proyección universal
Podemos hablar de idioma
castellano cuando aquella lengua romance fue sólo de Castilla. Pero cuando
ese hermoso idioma se habla más allá del confín castellano, ya sea en la Península,
en la Europa sefardita, en África, América u Oceanía, ese idioma es, con toda
propiedad, el español, por ser el único idioma hispánico que tiene proyección
nacional y universalista.
Los catalanes -que poseen el
precioso don de ser bilingües-cuando hablan en la lengua de Cervantes no
dicen que hablan en español sino en castellano, lo que constituye un craso
error, por cuanto el idioma de Cervantes hace muchos siglos que dejó de ser
solamente castellano, para ser español.
Los idiomas catalán, gallego
y vascuence son tan españoles como el idioma castellano, pero, de hecho, sólo
existe una lengua común española, que es aquella que hablan y entienden la
totalidad de los españoles y que si es castellana no ha de ser nombrada por su
origen sino por su realidad actual. Lengua castellana sería la que, en
principio, se hablara solamente en Castilla; pero desde el momento que se
habla en toda España, ha de ser y será lengua de España, lengua de todos los
españoles.
Sería absurdo que los
franceses o los italianos llamaran todavía a la lengua de Molière o del Dante
por su lugar de origen; cuando una lengua es nacional ha de llamarse por el
nombre de la Nación a la que representa, y como la lengua de Cervantes
representa a toda España, es y ha de ser lengua española y prescindir, en su
denominación de su primitivo carácter vernáculo.(…)
Si, siguiendo la impronta del
gran rey castellano Alfonso el Sabio, toda España hubiera adoptado el idioma
gallego, el gallego sería hoy el idioma español. El idioma español es español
por hablarse en todos los puntos de España, con independencia de su origen.Un
castellano sí puede decir que habla en castellano porque solo para él,
castellano y español son una misma cosa. Un vasco bilingüe se expresará en
vascuence y español, no en castellano. Conviene no identificarlo castellano
con lo español, pues, por honrar a Castilla, podemos desdibujar a España y, en
aras de la unidad nacional, la Nación envuelva, amorosamente a la Región,
jamás a la inversa.
Superior al concepto
regionalista
Hasta los concursos
literarios se convocan para obras escritas en lengua “castellana”. Y no debe
ser así, por cuanto si la lengua de Cervantes es la única lengua nacional de
todos los españoles, esos concursos deben convocarse para obras escritas en
lengua española. Se comprende perfectamente que lenguas españolas son todas
las lenguas de España, pero que, al hablar de Lengua Española, nos referimos
a la de Cervantes, que es la única que adquiere dimensión nacional.
Ha de ser así para evitar
falsos orgullos regionalistas, a los que somos tan dados los españoles. Si se
habla, como hasta ahora, de manera común, corriente, familiar, de idioma “castellano”,
las lenguas vernáculas siempre se sentirán un poco postergadas, pues da la
impresión de que una lengua hermana alcanza cierto límite o contorno de
predilección. Si nos acostumbramos a hablar de Lengua Española cuando nos
referimos a una lengua que, si en un principio, fue sólo de Castilla, hoy lo
es de toda España, pueden y deben mudar las cosas, ya que una lengua que es
de todos los españoles y no sólo de Castilla, merece ciertamente ser
considerada como una pertenencia nacional, muy superior al simple concepto
regionalista.
Todos los idiomas de los
hijos de España son idiomas españoles pero hay un sólo idioma que hablan y
entienden todos los españoles y ese idioma ha de ser doblemente español. Para
que esto suceda así, conviene que nuestras nuevas generaciones se acostumbren
a nombrar Lengua Española, que no “castellana”. Creo que el origen del idioma
italiano está en Toscana; y del mismo modo que ningún italiano llama “toscano”
a la lengua del Dante, ningún español debiera llamar “castellana” a una lengua
que, para mayor gloria de Castilla, es enteramente española y universal y a cuyo
desarrollo y crecimiento contribuyen, desde hace siglos, todos los hispánicos.
Por otra parte, los nombres
nacionales no han de valerse de nomenclaturas regionalistas, pues no es
lógico ni consecuente que la parte defina al todo, ni que el origen intente
nombrar a una realidad actual, tan superior como envolvente de ese origen.
Como quiera que la lengua de
Cervantes es la única lengua nacional, en su acepción de aquello que se
comparte por todos los españoles, ha de llamarse, con toda propiedad, Lengua Española.
Estimo que esta es la mejor defensa que podemos hacer de un idioma como
pertenencia cultural y sentimental de todos los pueblos y hombres de España.
Ricardo HORCAJADA
Revista FUERZA NUEVA, nº195, 3-Oct-1970
|
No hay comentarios:
Publicar un comentario