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martes, 3 de noviembre de 2026

Lengua española, que no “castellana”

 Artículo de 1970

 LENGUA ESPAÑOLA, QUE NO CASTELLANA

 Los idiomas castellano, catalán, gallego y vascuence son idiomas españoles por haber nacido en España y pertenecer al acervo cultural hispánico. Son españoles los cuatro idiomas, como españoles son las culturas vascuence, gallega, catalana y castellana.Toda manifestación espiritual que se produzca en España es española y, por tanto, pertenencia común de todos los españoles. Un castellano que ofenda a la lengua de Maragall ofende a una lengua española y comete igual delito que el catalán que vilipendie la lengua de Cervantes. 

 Para la buena marcha de la integración nacional, nuestras culturas han de considerarse como iguales, en razón de humanidad y de derecho. Pero si hay un idioma que no sea igual y que haya de merecer un singular respeto es el idioma castellano, que, sólo por falta de propiedad en la expresión, se llama así, cuando debiera llamarse idioma español, es decir, el idioma que hablan y entienden todos los españoles y que hace posible que, de manera cordial y directa, se comprendan vascos, gallegos, catalanes y castellanos.

 Proyección universal

 Podemos hablar de idioma castellano cuando aquella lengua romance fue sólo de Castilla. Pero cuando ese hermoso idioma se habla más allá del confín castellano, ya sea en la Península, en la Europa sefardita, en África, América u Oceanía, ese idioma es, con toda propiedad, el español, por ser el único idioma hispánico que tiene proyección nacional y universalista.

 Los catalanes -que poseen el precioso don de ser bilingües-cuando hablan en la lengua de Cervantes no dicen que hablan en español sino en castellano, lo que constituye un craso error, por cuanto el idioma de Cervantes hace muchos siglos que dejó de ser solamente castellano, para ser español.

 Los idiomas catalán, gallego y vascuence son tan españoles como el idioma castellano, pero, de hecho, sólo existe una lengua común española, que es aquella que hablan y entienden la totalidad de los españoles y que si es castellana no ha de ser nombrada por su origen sino por su realidad actual. Lengua castellana sería la que, en principio, se hablara solamente en Castilla; pero desde el momento que se habla en toda España, ha de ser y será lengua de España, lengua de todos los españoles.

 Sería absurdo que los franceses o los italianos llamaran todavía a la lengua de Molière o del Dante por su lugar de origen; cuando una lengua es nacional ha de llamarse por el nombre de la Nación a la que representa, y como la lengua de Cervantes representa a toda España, es y ha de ser lengua española y prescindir, en su denominación de su primitivo carácter vernáculo.(…)

 Si, siguiendo la impronta del gran rey castellano Alfonso el Sabio, toda España hubiera adoptado el idioma gallego, el gallego sería hoy el idioma español. El idioma español es español por hablarse en todos los puntos de España, con independencia de su origen.Un castellano sí puede decir que habla en castellano porque solo para él, castellano y español son una misma cosa. Un vasco bilingüe se expresará en vascuence y español, no en castellano. Conviene no identificarlo castellano con lo español, pues, por honrar a Castilla, podemos desdibujar a España y, en aras de la unidad nacional, la Nación envuelva, amorosamente a la Región, jamás a la inversa.

 Superior al concepto regionalista

 Hasta los concursos literarios se convocan para obras escritas en lengua “castellana”. Y no debe ser así, por cuanto si la lengua de Cervantes es la única lengua nacional de todos los españoles, esos concursos deben convocarse para obras escritas en lengua española. Se comprende perfectamente que lenguas españolas son todas las lenguas de España, pero que, al hablar de Lengua Española, nos referimos a la de Cervantes, que es la única que adquiere dimensión nacional.

 Ha de ser así para evitar falsos orgullos regionalistas, a los que somos tan dados los españoles. Si se habla, como hasta ahora, de manera común, corriente, familiar, de idioma “castellano”, las lenguas vernáculas siempre se sentirán un poco postergadas, pues da la impresión de que una lengua hermana alcanza cierto límite o contorno de predilección. Si nos acostumbramos a hablar de Lengua Española cuando nos referimos a una lengua que, si en un principio, fue sólo de Castilla, hoy lo es de toda España, pueden y deben mudar las cosas, ya que una lengua que es de todos los españoles y no sólo de Castilla, merece ciertamente ser considerada como una pertenencia nacional, muy superior al simple concepto regionalista.

 Todos los idiomas de los hijos de España son idiomas españoles pero hay un sólo idioma que hablan y entienden todos los españoles y ese idioma ha de ser doblemente español. Para que esto suceda así, conviene que nuestras nuevas generaciones se acostumbren a nombrar Lengua Española, que no “castellana”. Creo que el origen del idioma italiano está en Toscana; y del mismo modo que ningún italiano llama “toscano” a la lengua del Dante, ningún español debiera llamar “castellana” a una lengua que, para mayor gloria de Castilla, es enteramente española y universal y a cuyo desarrollo y crecimiento contribuyen, desde hace siglos, todos los hispánicos.

 Por otra parte, los nombres nacionales no han de valerse de nomenclaturas regionalistas, pues no es lógico ni consecuente que la parte defina al todo, ni que el origen intente nombrar a una realidad actual, tan superior como envolvente de ese origen.

 Como quiera que la lengua de Cervantes es la única lengua nacional, en su acepción de aquello que se comparte por todos los españoles, ha de llamarse, con toda propiedad, Lengua Española. Estimo que esta es la mejor defensa que podemos hacer de un idioma como pertenencia cultural y sentimental de todos los pueblos y hombres de España.

 Ricardo HORCAJADA


Revista FUERZA NUEVA, nº195, 3-Oct-1970

 

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